PATRICIA BARCIELA

Hemos oído hablar de la contaminación del agua de ríos y mares, de la atmosférica, de la acústica y lumínica. ¿Y de la contaminación que pueden producir los olores? A las molestias producidas por la presencia de malos olores en la atmósfera se denomina contaminación odorífera. Puede producirse en nuestra casa, en el colegio, en nuestra ciudad, en el campo… y puede ser indicadora de problemas ambientales mayores. Todo tipo de olor, independientemente de cómo sea, puede producir molestias según su frecuencia e intensidad. Nos puede gustar el olor a pan recién hecho o a café, pero ese mismo olor, si es muy intenso, puede ser insoportable. La contaminación por olores es la segunda causa de queja medioambiental, después del ruido. De hecho, la exposición frecuente a olores en el hogar o en el trabajo puede provocar dolor de cabeza, falta de concentración, estrés e incluso problemas respiratorios. Sin embargo, no hemos prestado mucha atención a esta contaminación, en parte porque los olores son difíciles de medir. Además, poner en marchar soluciones al problema de la contaminación odorífera es costoso y suele haber oposición de las industrias emisoras.

La contaminación por olor es a menudo un indicador de otros problemas ambientales, como vertidos incontrolados, niveles elevados de contaminación química o problemas de saneamiento, y por eso se debe considerar una señal de alerta. Las emisiones de biogás de los basureros o de las granjas de vacas tienen una gran concentración de metano, que es un gas de efecto invernadero que contribuye al cambio climático. Así que el control de olores también permitiría disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero de estas actividades.

Lo cierto es que medir la contaminación odorífera es muy complejo, y no existe en la actualidad ninguna técnica que permita evaluar en tiempo real la molestia sobre la ciudadanía. Por eso, el proyecto OdourCollect busca proporcionar una herramienta para recoger las observaciones ciudadanas de olor en tiempo real, de manera que, después de su análisis científico, pueda mejorarse la gestión del impacto por olor en las comunidades afectadas.

Al aportar datos al proyecto OdourCollect estarás colaborando en un proyecto científico real y contribuyendo a solucionar un problema ambiental y social. Estarás participando activamente en la ciencia, ya que OdourCollect es uno de los muchos proyectos de ciencia ciudadana que hay en el mundo. Los científicos ciudadanos tenéis que realizar las observaciones de olor mediante la app OdourCollect. Vuestras observaciones se añaden a la plataforma en cualquier momento y lugar, siguiendo la metodología propuesta y haciendo los datos accesibles para su estudio por parte de científicos profesionales.

 


Patricia Barciela es divulgadora científica.

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