- Diana Mera Madera
- Antía Martínez Muñoz
- Ana Rey
Cada vez son más aquellas aldeas deshabitadas, por las pocas posibilidades de trabajo y de ocio que ofrecen. La Galicia vaciada es aquella parte de la comunidad autónoma que tiene menos habitantes que el resto de zonas del territorio gallego. Esto es un fenómeno que ocurre en muchos otros lugares de España, tales como Castilla La-Mancha, Castilla y León y otros, sobre todo por el interior de la península.
Tal y como recoge un artículo publicado por La Voz De Galicia La Galicia vaciada, sin casas habitar: «Es imposible encontrar una vivienda en condiciones», cada vez es más complicado encontrar una vivienda, ya sea para el día a día o como segunda vivienda, debido a la poca oferta y al estado de abandono en el que están la mayoría de las casas que hay allí. Aunque estos inmuebles sean baratos, el precio de reformas o reconstrucción de partes de ellas las acaba convirtiendo en algo lujoso, inaccesible para mucha gente. Así, algo que es inmensamente importante para vivir en estos lugares se convierte en algo prácticamente imposible de conseguir. De hecho, hay algunos registros que apuntan a que son más de 4.000 los núcleos de población abandonados en nuestra comunidad autónoma, lo que demuestra el gran problema que es el antiguamente llamado «éxodo rural». Este fenómeno, que ocurrió cuando los campesinos abandonaron los pueblos para ir a las ciudades en busca de un futuro mejor, involucrándose así en la industrialización del planeta y que tuvo lugar en toda Europa, empezó durante la Revolución Industrial y se incrementó a partir de la segunda mitad del siglo XX, más concretamente del año 1945 al año 1975, según una entrada del INE.
Calidad de vida
Preguntada sobre la media de edad que hay en el rural gallego, Antia Pérez Caramés, socióloga de la Universidad de A Coruña, asegura que es imposible concretar la cifra, ya que el concepto de Galicia rural es muy amplio. Sin embargo, esta experta asegura que es posible que esté por encima de los 45 años.
Durante la pandemia, hubo muchas familias que se mudaron a zonas rurales. La calidad de vida es probablemente uno de los principales alicientes para ir allí. Pero es difícil especificar dónde se vive mejor, si en la ciudad o en los pueblos. Un mito muy extendido es que la calidad de vida es mejor en los pueblos, pero Antia Pérez asegura que «la calidad de vida es complicada de definir». En ambos casos, añade, hay puntos a favor de las dos opciones. Por ejemplo, los pueblos son ambientes «más tranquilos y relajados» y las ciudades tienen «mejor acceso» a los servicios. Pero, sobre la vida de estas familias que han decidido hacer las maletas y mudarse al rural, surge una pregunta: ¿será este desplazamiento permanente o tarde o temprano volverán a las ciudades? Antía Pérez asegura que es difícil dar respuesta a esta cuestión y que, de hecho, es demasiado pronto para poder contestarla. Eso sí, el hecho de que se apueste cada vez más por el teletrabajo, se aumente el presupuesto en transportes a los pueblos y se lleve más cultura y ocio o no podrían hacer que la balanza se inclinase hacia un lado u otro.
Un tema que ha generado mucha controversia estos últimos años es la compra de pueblos enteros por cantidades que arrancan desde los 30.000 euros, tal y como recogía La Voz de Galicia en su artículo Desde 30.000 euros: una treintena de aldeas están a la venta en Galicia al repuntar el interés tras la pandemia. La socióloga Antía Pérez explica que se trata de casos puntuales, ya que en Galicia tenemos una forma un tanto peculiar de poblar. Pero aun así, podría dar lugar a quiebras y, por lo tanto, a emigración a la ciudad, por lo que el problema crece.
Para la socióloga es un gran problema para el desarrollo del rural el hecho de que la Xunta considere un «sobreesfuerzo económico» llevar escuelas al rural, ya que ponen escuelas, pero el volumen de alumnos es demasiado bajo para que «valga la pena». Y Antía Pérez considera que es muy grave, ya que la educación es un derecho al que tenemos que acceder todos, independientemente del volumen estudiantil.
Actualmente, hay algunas medidas que ya se han puesto en marcha para evitar la despoblación de determinadas zonas, pero la pregunta es: ¿son suficientes? «Pues no. Hay pueblos con mala tendencia de población, y las ayudas no hacen mucho». Y, aunque se instauren otras, Antía Pérez cree que no harían mucho. Es muy frustrante, ya que «se invierte mucho dinero, pero se obtienen pocos resultados. Proteger derechos tales como la cultura, la educación o la sanidad podría mejorar algunos sitios y otros no».
Los pasados días 9 y 10 de mayo se celebró un evento llamado «O Encontro Sober», organizado por el CESUGA y que busca llevar más industria al mundo rural. La pregunta que surge ante este tipo de iniciativas es: ¿En caso de que se aceptasen estas medidas, esto afectaría a la población rural?. Antía Pérez, que admite no reconocer este encuentro, piensa que este tipo de ideas no ayudan demasiado a atraer a población. «Otro hecho relacionado con esto fue un intercambio europeo mediante el cual unos especialistas alemanes en asesoramiento rural visitaron Galicia; medidas como esta podrían o no ser efectivas», dice Pérez, ya que hay zonas donde la despoblación es tan extrema que es casi imposible recuperarla.
Densidad de población
Este es un grave problema muy actual que afecta a todos y que, si no se intenta parar entre ciudadanos y autoridades, puede llegar a causar que las ciudades se llenen de habitantes y los pueblos queden completamente vacíos. Ahora mismo, A Coruña es una de las ciudades con mayor densidad de población en España. Vemos calles llenas de gente, apenas sin ningún espacio entre ellas. Si frenamos esta regresión, todos podríamos vivir con nuestro propio espacio, y con una mejor calidad de vida.

