Fernando Pariente.

Después del fracaso de su experiencia en Arlés con el artista Gauguin, la salud mental de Vincent Van Gogh se deterioró considerablemente. Ayudado por su hermano Theo, y a petición propia, ingresó en el sanatorio mental de Saint-Rémy-de-Provence, donde siguió pintando a un ritmo inusual en una habitación que le facilitaron. Bajo la protección de un médico, el doctor Paul Gachet, se trasladó a una casa de Auvers-sur-Oise, una pequeña población cercana a París, el 20 de mayo de 1890. Allí pasaría sus dos últimos meses de vida pintando frenéticamente. Pagó al propio médico que lo cuidaba con un retrato. El 27 de julio, en una crisis mental, se disparó un tiro en el estómago. Aunque todavía tuvo fuerzas para regresar a su casa, murió en brazos de su hermano Theo dos días más tarde. Había estado en Auvers 69 días y había pintado 79 cuadros. En diez años de vida de pintor había conseguido vender un solo cuadro. Once años más tarde, en 1901, una exposición de parte de su obra, montada por la viuda de su hermano Theo, que falleció poco después que él, lo lanzó a la fama y lo convirtió en uno de los pintores más influyentes de su siglo.

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