Fernando Pariente.

La vocación de Laurence Olivier por la interpretación se reveló en él desde muy niño, animada y estimulada por su padre, un pastor protestante aficionado al buen teatro. Se formó en la Escuela de Arte Dramático de Londres y debutó en los escenarios a finales de los años 20, convirtiéndose enseguida en un gran interprete, especialista en Shakespeare. También logró abrirse camino en el cine gracias a películas como Cumbres borrascosas, dirigida por William Wyler, y Rebecca, de Alfred Hitchcock. Conservó a lo largo de su vida profesional una clara preferencia por la interpretación teatral, pero esporádicamente volvía a las pantallas con trabajos que le valieron once nominaciones al óscar a la interpretación. Su éxito le animó a dirigir y protagonizar la versión cinematográfica del Hamlet de Shakespeare, con la que ganó el León de Oro del Festival de Venecia y el oscar a la mejor película y al mejor actor. En 1978 le fue concedido un oscar honorífico por toda su obra. El 11 de julio de 1989, uno de los más grandes actores que ha conocido la historia de la interpretación, fallecía en la localidad inglesa de Steyning, en Sussex. Tenía 82 años.

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