Antonio Sandoval

Como con tantas otras criaturas que viven en los centros escolares o sus entornos más inmediatos, sobre todo si abunda en ellos una vegetación silvestre y sana, las tijeretas prefieren salir a pasear de noche.

Con todo, no es raro, sobre todo a partir de estas fechas, encontrarse alguna en pleno día. Quizá regrese de su nocturna busca de alimento hacia su guarida favorita, o quizá no haya querido rendirse, a pesar de la salida del Sol, en su intento de encontrar una pareja… Sea como sea, y como sucede con tantas otras criaturas de aspecto solo en apariencia fiero, lo que se debe hacer es dejarla que continúe su camino, sin molestarla.

Pequeñas e inofensivas

¿Has visto alguna vez una tijereta? Incluyendo esos apéndices que adornan su cola, estos insectos no miden mucho más que un centímetro. Sí, son más bien pequeñitas. De hecho, lo más probable es que hayas pasado más de una vez junto a alguna sin darte cuenta.

En cuanto a esas tijeras suyas, ¿te resultan inquietantes, amenazadoras, incluso peligrosas? Si es así, y si la tijereta se entera de tu alarma, estará de lo más satisfecha. Y es que una de las funciones de esos cercos (así es como los denomina la ciencia) es intimidar a quien pueda resultarles un riesgo. Basta con que las levanten del suelo, como quien alza un arma, para que algunos de sus potenciales depredadores se alejen sin pensarlo.

Lo que pasa es que esa arma es inofensiva. Su función es meramente disuasoria. ¿Se te ocurren otros ejemplos de sistemas parecidos en el mundo animal?

Machos y hembras

Sí utilizan machos y hembras esos cercos durante su cortejo, que consiste en una especie de danza de lo más curiosa. Por supuesto, ¡no se hacen ningún daño con ellos!

Por cierto, que unos y otras son muy fáciles de diferenciar. Investiga cómo, y descubre así a cuál de los dos sexos pertenece el ejemplar de la fotografía. Antes decíamos que si te encuentras alguna a plena luz del día quizá venga de buscar pareja: ¿en qué crees que consiste esa búsqueda? Ahí van un par de pistas: olfato y feromonas. Hala, ¡a buscar información!

Cincuenta

Esos son, más o menos, el número de huevos que cada mamá tijereta pone al llegar el otoño. Permanecerá junto a ellos todo el invierno en un nido escondido en alguna grieta o bajo una piedra. Los cuidará sin descanso, moviéndolos y limpiándolos, para evitar por ejemplo que les crezcan hongos. Y los defenderá de cualquier amenaza.

En primavera, cuando las diminutas y blancas ninfas salgan de esos huevos, ella continuará con ese cuidado, brindándoles protección, aseo y alimento, hasta que sean capaces de valerse por sí mismas.

Forficula auricularia

Este es el nombre en latín de la tijereta. Investiga el origen de ambas palabras. Y descubre así el curioso parecido de las alas de estos insectos (escondidas bajo sus élitros) con cierta parte de tu propio organismo…

Para saber más. Hace poco se descubrió que en Europa no tenemos una, sino cuatro especies de tijeretas muy parecidas entre sí.

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