Fernando Pariente.

En el Día Mundial del Teatro es bueno recordar que en esta misma fecha de 1973 Marlon Brando, en el cénit de su carrera y después de haber recreado magistralmente al capo de la mafia don Vito Corleone en una de las mejores interpretaciones de la historia del cine, se atrevió a renunciar a la gloria de Hollywood. No fue a recoger el oscar que le concedieron, para protestar contra el trato vejatorio que las tribus indias, pobladoras del territorio norteamericano antes de la llegada de los blancos, recibieron en gran parte del cine norteamericano fabricado en Hollywood. Fue aquel el mismo año en el que la Academia premió también por primera vez con un oscar a un director español, Luis Buñuel, aunque la película El discreto encanto de la burguesía era de producción francesa.

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