ANA T. JACK
«¿Tú cuántos sobresalientes sacaste?», le pregunta Cintia a su amiga María, de primero de ESO el día de entrega de los boletines de notas. «Yo seis, y el resto notables», le dice orgullosa saliendo por la puerta del instituto. Muy cerca de ellas, Roque, de tercero de ESO, le comenta preocupado a su colega Hugo: «Buf, al final suspendí 5, una más de lo que pensaba. En casa me matan. ¿Tú qué tal?». Y responde Hugo: «Fatal, tío, cargué cuatro, y eso que estoy repitiendo curso».

Una vez en casa, los padres efectivamente contarán con alegría los sobresalientes y notables de Cintia y María… y con progresivo enfado y frustración el número de materias suspensas de Roque y Hugo. Además de las clásicas excusas de «es que me tienen manía», «es injusto, yo estudié» o «el examen fue demasiado difícil», hay una que no suele fallar: «¡Es que con este profe suspendió todo el mundo! Es imposible aprobar con él». Afirmación arriesgada ante la que cualquier padre avispado comienza a preguntar: «¿Y Carlota, Iria, David, Rafa… también suspendieron? ». «Bueno, ellos no, ya sabes que sacan todo sobresaliente sin casi estudiar, pero son la excepción».

Lo cierto es que hay situaciones en las que el porcentaje de suspensos de un grupo de alumnos o materias en concreto es escandalosamente elevado, por lo que también se hace imprescindible analizar las causas de ese resultado, sin que el argumento «estudiaron poco» sea suficiente para que las cosas cambien. Quizá, en efecto, influyeron la falta de trabajo diario, la desmotivación y el mal comportamiento del alumnado. Pero puede que la metodología tampoco fuera la más adecuada, que se avanzara en la materia demasiado rápido o que no quedaran suficientemente bien explicados determinados contenidos.

En todo caso, el primer paso es analizar al grupo de alumnos en su conjunto, ya que los fallos muchas veces son comunes. Con estas diez preguntas el alumnado puede hacer una reflexión a nivel de aula y comprometerse con el tutor a hacer algunos cambios:

1 Valora el rendimiento académico general del grupo en el primer trimestre del curso: excelente, bueno, suficiente, insuficiente.

2 Enumera los factores, tanto negativos como positivos, que influyeron sobre ese rendimiento.

3 Materias en las que el resultado ha sido más negativo. Posibles causas y soluciones.

4 Materias en las que el resultado ha sido más satisfactorio. Posibles causas.

5 ¿Cómo ha sido la relación profesor-estudiante en las distintas materias?: excelente, buena, correcta o mejorable.

6 ¿Cómo ha sido el comportamiento general del alumnado en las distintas materias?, ¿fueron necesarias las llamadas de atención para dejar de interrumpir, hablar, etcétera?, ¿y la puntualidad y asistencia a clase?

7 Valora la cantidad de trabajos que se han mandado para casa desde cada asignatura: ¿suficientes, escasos, excesivos?, ¿repetitivos, motivantes, necesarios?

8 La distribución de los exámenes a lo largo del trimestre, ¿ha sido la correcta o se han amontonado en una misma semana?

9 Valora cómo fue el ambiente general de la clase en cuanto a compañerismo y convivencia.

10 ¿Cómo ha sido el comportamiento del grupo en cuanto a entrega de deberes y trabajos?, ¿y el estudio individual en casa?

«¡No me escucháis cuando explico!»

Santiago Moll, profesor de secundaria y autor del blog Justifica tu respuesta, encuentra diez diferencias sutiles pero importantes entre explicar y enseñar en el aula, dos enfoques educativos diferentes: «No quiere decir que una cosa sea mejor que la otra. Pero creo que esta diferenciación sirve como punto de partida para reflexionar sobre nuestra práctica docente y, en la medida de lo posible, impulsar la enseñanza por encima de la explicación».

¿Explicar / o enseñar?:

Es unidireccional: del profesor al alumno / Es bidireccional entre docente y alumno.

El docente es el protagonista. / El estudiante es el protagonista, es decir, deja de ser un mero espectador del aprendizaje.

Escucha pasiva por parte del alumnado / Escucha activa con retroalimentación continua.

Menor atención por parte del alumno / Mayor atención, participación, motivación e implicación personal.

Pasividad: mera transmisión de información / Interés: se trabajan temas que motivan al alumno.

El docente ofrece las respuestas / El alumno se hace las preguntas.

Dependencia de la explicación del profesor / Autonomía: se ofrecen herramientas al alumno para que aprenda por sí mismo.

Evaluación a través de exámenes / Proyectos colaborativos en vez de exámenes.

Individualismo (explicación magistral) / Cooperación: todos aprenden de todos (no exclusivamente del docente).

Discurso o exposición de contenidos / Debate: intercambio de ideas que da lugar a nuevas líneas de aprendizaje.

 

Escuela de familias
Tema del mes. Cómo mejorar los resultados de la primera evaluación

Etapa. Infancia y adolescencia

La frase. «Estamos preparando a nuestros hijos para un mundo que ya no existe: les enseñamos a aprobar exámenes, no a ser operativos y desenvolverse en el siglo XXI» (Richard Gerver)

Conviene evitar. Quedarse solo con los números que refleja el boletín de notas sin valorar esfuerzo, actitud o comportamiento.

Algunas claves. La autocrítica es un proceso necesario para llegar a convertirnos en mejores estudiantes, profesionales o incluso personas.

Para saber más. «En casa lo sabe, en el colegio no». Interesante artículo del orientador escolar Jesús Jarque en el que analiza las razones por las que a veces nos encontramos con alumnos que se lo saben en casa, pero llegan al colegio y suspenden.

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