JOSÉ A. PONTE FAR 

El 27 de enero se cumplieron 23 años de la muerte de Gonzalo Torrente Ballester (1910-1999). El escritor ferrolano murió a los 89 años y quiso ser enterrado en Ferrol, la ciudad donde había nacido y en la que vivió su infancia, juventud y varios años en distintos períodos de su vida. La ciudad lo recuerda cada año con una visita institucional a su tumba en el cementerio de Serantes: una forma de reconocerle el que haya dedicado a Ferrol tantas páginas en su obra novelística y periodística.

La obra literaria de Torrente Ballester es muy amplia y variada. Empezó escribiendo obras de teatro, pero tenían una carga intelectual excesiva para los gustos de la época y no llegaron a ser llevadas a los escenarios. Simultáneamente, colaboraba en distintos periódicos, tarea que mantuvo hasta los últimos años de su vida con gran reconocimiento del público. En 1943 publica su primera novela, Javier Mariño, que fue recibida con cierto escepticismo por la crítica. Habrá que esperar hasta 1958, en que se edita el primer tomo de la trilogía Los gozos y las sombras (que cerrará en 1962) para que su nombre entre en el grupo de novelistas importantes. Dos años más tarde publicará Don Juan, su mejor novela a juicio del autor. Y en 1972 aparece La saga/fuga de J.B., la obra que, en opinión de la crítica, cambió el curso de la narrativa española: está considerada como una de las mejores novelas de la segunda mitad del siglo XX.

Pero no fue hasta 1982 cuando el nombre de Torrente Ballester se hizo familiar en toda España y en la América de habla española. Y fue gracias a la televisión, que adaptó su trilogía Los gozos y las sombras con gran acierto y un éxito espectacular. Y no deja de ser curioso que, gracias a este medio, los espectadores descubriesen al escritor y empezasen a leer todas sus novelas anteriores y las que irían llegando después, que fueron bastantes.

Recomendaciones

Cualquiera de sus novelas es recomendable, pero desde esta sección escolar yo sugiero estas como más próximas al alumnado.

Los gozos y las sombras (El señor llega, Donde da la vuelta el aire y La Pascua triste). En esta trilogía Torrente recrea el mundo de una pequeña localidad marinera gallega en los años de la Segunda República, en la que se debate la sustitución de la vieja hidalguía, propietaria de los pazos que hay en el pueblo, y la pujante burguesía empresarial. Un excelente fresco histórico de aquellos años de profundos cambios sociales.

Farruquiño (1954), un relato corto excelente cuyo protagonista es un niño, hijo ilegítimo de un oficial marino, que lo deja en la casa de una tía mientras él navega por aguas del Caribe. Un retrato fidedigno del Ferrol de aquellos años de finales del siglo XIX.

Farruco, el desventurado (1979), publicado en el libro de relatos Las sombras recobradas, es la historia de Farruco ya adulto, cuando regresa a Ferrol después de hacerse rico en América.

El cuento de sirena, otro relato corto de gran valor literario por la depurada técnica con la que mezcla la realidad biográfica con la ficción. Una pequeña obra maestra. Crónica del rey pasmado (1984), una divertida novela histórica en la época de Felipe IV.

El resto de las obras que no cito están a tanta o más altura que las que acabo de recomendar.


José A. Ponte Far es escritor y profesor de instituto jubilado.

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