3. CONTENIDOS

Hijos de las tormentas

La luz del Sol calienta el suelo y eleva la temperatura de las capas inferiores de la atmósfera. Como ocurre con un globo aerostático, el aire caliente asciende a través de una columna de aire cada vez más frío, provocando una circulación vertical: el aire caliente asciende por el centro y el frío baja por los bordes. Si al mismo tiempo hace viento, es decir, hay corrientes de aire moviéndose en horizontal, la columna de aire ascendente comenzará a enroscarse sobre sí misma dando lugar a un torbellino. Los tornados más potentes se forman en el interior de las grandes nubes de tormenta que se desarrollan cuando masas de aire cálido se encuentran con otras más frías.

Riesgos improbables

En el improbable caso de que alguna vez un tornado se cruce en tu camino hay algunas cosas que debes saber. La primera es que lo más peligroso son los objetos que pueden venir volando como misiles, desde árboles y vehículos hasta cubiertas de edificios. Si te encuentras al descubierto ten en cuenta que los tornados pueden desplazarse a 80 km/h, por lo que algunas veces no es posible huir de ellos aunque vayas en coche. Si te ves atrapado aléjate del vehículo y busca una zanja o un hoyo en el que refugiarte tumbado boca abajo. No intentes protegerte debajo de un puente porque allí el viento se encañona. Por último, si te encuentras en un edificio trata de refugiarte en el sótano, y si no hay sótano busca una habitación interior en la planta baja. Lógicamente, como en el cuento de los tres cerditos, los edificios de hormigón o ladrillo son más seguros que los de madera.

Tornados extraterrestres

Cualquier planeta que reciba suficiente energía de una estrella cercana y disponga de una atmósfera de las características adecuadas podrá desarrollar tornados, huracanes y otros patrones meteorológicos en rotación como los que se observan en la Tierra. En nuestro sistema solar los más parecidos a los tornados terrestres tienen lugar en Marte, aunque allí la atmósfera es tan tenue que los vientos apenas pueden levantar otra cosa que nubes de polvo. Los vehículos que exploran la superficie marciana han llegado a fotografiar alguno de estos tornados, conocidos como dust devils o diablos de polvo. Estos vientos pueden depositar arena sobre los paneles solares de los vehículos comprometiendo su funcionamiento, pero al mismo tiempo también contribuyen a limpiarlos.

Los patrones meteorológicos más espectaculares se observan en los grandes planetas gaseosos, como la mancha roja de Júpiter, un anticiclón que lleva al menos 175 años en el mismo lugar. Recientemente también se ha descubierto un enorme huracán en la superficie de Saturno. Fenómenos parecidos, aunque en este caso provocados por los intensos campos magnéticos, se han observado también en la superficie del Sol.

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