2. CONTENIDOS

Hay básicamente dos tipos de topónimos, desde el punto de vista histórico: los prerromanos y los que se formaron tras la romanización. Los primeros, que pueden ser de origen ibérico, celta, griego o fenicio, son muy interesantes, también para historiadores y arqueólogos, pero inmanejables para lo que pretendemos aquí, salvo en algunos pocos casos con bases muy repetidas. Los posteriores a la romanización son, en cambio, más fáciles de manejar. En las actividades que propondremos, será importante orientar a los alumnos para que no se atasquen con algún nombre de lugar de muy difícil explicación. Si, aun así, manifiestan mucho interés, puede consultarse Internet, pero hay que tener en cuenta que muchas páginas ofrecen una discusión difícil de seguir sin conocimientos especializados, por ejemplo de fonética histórica y de arqueología, y poco concluyente, amén de otras webs que simplemente dan información poco fiable.

Desde otra perspectiva más práctica para nuestros intereses, los topónimos se clasifican por su significado, ya que los nombres que reciben los lugares tienen una razón de ser más natural de lo que a primera vista pudiera parecer. La siguiente lista parte de lo más evidente:

-Orónimos: son la descripción sucinta del accidente geográfico, como Laxe (peña de grandes dimensiones y de superficie lisa, en gallego), Foz (sitio donde un río entra en el mar, en gallego).

-Topónimos que describen características del lugar como:

–El color, el tamaño u otra cualidad: Monterroso, Lamela (diminutivo de <lama>), Vilaboa, Redondela, Terra Chá.

–La localización: Sober (por estar en lo alto), Ribadeo.

–La abundancia de un material o un producto: As Neves, Valdoviño, Camariñas.

-Descripción de la intervención humana

–Asentamientos y edificaciones: A Pobra de Trives, A Pontenova, Triacastela.

–Tratamiento político: Salvaterra, A Guarda.

–Comunicaciones y pasos: Viana do Bolo (Viana tiene que ver con <vía>), Portomarín.

–Actividades agropecuarias y económicas: Lobios (emparrados), Muíños.

-Antroponímicos, es decir, tomados de nombres propios de persona:

–As Pontes de García Rodríguez, Lalín.

–Hagiotopónimos (referidos a nombres de santos): Santiago.

Aquí hemos ejemplificado con algunos municipios gallegos, por ceñir de alguna manera el amplio campo de posibilidades que ofrece jugar con los topónimos. A continuación proponemos unas actividades para obtener una lista más o menos limitada de nombres propios que trataremos de clasificar y, en la medida de lo posible, explicar.

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