Carlos Ocampo

El 21 de junio de 1964 España ganó la segunda edición de la Copa de Europa de Naciones, que hoy se llama oficialmente Campeonato Europeo de la UEFA y se conoce popularmente por Eurocopa. Este viernes empieza a jugarse la decimoséptima edición. En esa victoria tuvo una participación destacada un coruñés llamado Luis Suárez Miramontes, o simplemente Suárez, o Luis, al que La Voz dedicó (11/7/2023) una extensa información cuando murió el año pasado. No fue el único coruñés que dio el triunfo a la selección nacional, pues también jugó el partido Amancio (Amancio Amaro) y el segundo gol, el de la victoria, lo marcó Marcelino Martínez Cao, Marcelino, que nació en Ares, en el minuto 38 del segundo tiempo.

El día del partido, la previa de La Voz contaba los pormenores de lo que hicieron los dos equipos la víspera, antes de que llegara «la hora de dirimir la final de la Copa». Los españoles se entrenaron, «a las órdenes de Villalonga [el seleccionador], en el Estadio Metropolitano. […] Iniciaron la sesión a las diez de la mañana, para terminar después de las doce. Fue una sesión suave de gimnasia, carreras y manejo de balón» (21/6/1964). También anticipó la alineación, «sin cambios respecto a la que eliminó a Hungría» en semifinales: Iríbar, Rivilla, Olivella, Calleja; Zoco, Fusté; Amaro, Pereda, Martínez Cao, Suárez y Lapetra. Y el plan para las horas previas al partido: «Los jugadores oirán misa para dar luego un paseo por el campo, regresando al hotel a almorzar a las dos y cuarto de la tarde. Después dormirán la siesta, si el lógico nerviosismo se lo permite, y a las cuatro vendrán hasta Madrid, para prepararse para la gran final, en el estadio Santiago Bernabéu, que comenzará a las seis y media de la tarde».

No se hablaba de ningún favorito, pero sí de una preocupación general: «El estado de Suárez, muy castigado en el choque con Hungría. Como es sabido, Suárez, además de golpes en las piernas, sufre una distensión articular en la muñeca izquierda que ha obligado a inmovilizarla con un vendaje duro».

Los rusos, además de entrenarse en el Bernabéu, la víspera visitaron la capital de España en autobús y, en especial, el Museo del Prado. Y por la noche, encontraron tiempo para «entrar en conocimiento del folklore español: el cante y baile flamencos [y …] reservaron mesas de nueve a once de la noche en una conocida sala de fiestas madrileña». «Un poco incomprensible esta visita nocturna […] cuando el partido de mañana no se presenta fácil ni mucho menos», le pareció al cronista. El día de la final volvieron a entrenarse «jugando breves partidos con pocos jugadores en esquinas del campo».

Crónica de la victoria

La importancia de ganar a Rusia se reflejó el día 23 en el titular de la primera página: «Franco aplaude a los campeones de Europa», con foto del jefe del Estado arriba y del entrenador, José Villalonga, paseando la copa a caballito de los jugadores, abajo.

¿Te estás preguntando por qué el 23 y no el 22? Fácil: antes los lunes no había diario. Junto a la crónica principal, «2-1: Los españoles, campeones de Europa», otros titulares contaban que «Más de 120 mil aficionados presenciaron en el Bernabéu un emocionante partido», que «Marcelino, a 5 minutos del final, materializó el merecido triunfo sobre el equipo ruso» o que la selección fue «un bloque perfecto». Un despiece narra los goles: el primero, con foto del balón entrando en la portería, de Pereda a pase de Suárez desde la banda derecha. El empate fue «consecuencia del doble fallo de Olivella e Iribar [el portero]». Lo marcó Josainov (Jusaínov), «que tocó la pelota a bote pronto y con la punta del borceguí, saliéndole un disparo fuerte y raso, que entró en la red al botar la pelota ante las manos de Iribar». El de la victoria, «en pleno acoso hispano», a los 38 minutos de la segunda parte: «Pereda se fue hacia la banda derecha, dribló a Mudrik y centró fuerte y a un metro del suelo para Marcelino empalmar un cabezazo colosal, que envió la bola a la red con mucha fuerza. El cabezazo cogió totalmente descolocado a Yashine, que no hizo ni un ademán para impedirlo».

En otra página, junto a una foto del gol de Marcelino y otra de la selección española, declaraciones de Pereda, Marcelino, Iribar —«el balón me sorprendió a media salida», explicó— y Suárez, y de los jugadores rusos —su portero dijo que los goles fueron «imparables»—. Un «Comentario» empieza diciendo: «Nada nos han enseñado los rusos de fútbol», y acaba con un: «Mal el árbitro, señor Holland: anticasero y pasando por alto descaradas faltas rusas».

En una breve entrevista, Villalonga, el entrenador, destacó a cuatro de sus jugadores: «Amancio, fino, rápido, hábil, aunque no es Garrincha; la oportunidad de Marcelino, la ciencia de Suárez y la peligrosidad de Pereda».

Por último, un gran titular destaca: «Los italianos resaltan el juego de Suárez», con foto del jugador coruñés. La Gazzeta dello Sport, por ejemplo, destacaba «la gran actuación de Luis Suárez, en el timón de una joven squadra». Claro que esto tenía una explicación: «El clamoroso triunfo de España sobre Rusia en la final […] es hoy de vivísimos comentarios de la prensa italiana, y los diarios señalan que en la merecida victoria española influyó decisivamente un jugador que los italianos consideran algo suyo: Luisito Suárez, interior del campeón de Europa por equipos de Club, el Inter de Milán».

 

PARA SABER MÁS

Los suscriptores pueden acceder a la Hemeroteca de La Voz.

Compartir en Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies