NATALIA CALVO GARCÍA

Seguro que esto te suena. Llevas un rato mirando vídeos, miras el reloj y… ¿llevas ya dos horas? ¡No puede ser! El móvil ha robado toda tu atención y tú ni te has enterado.

En Estados Unidos, varias plataformas, propietarias de las redes sociales que utilizas a diario, han sido demandadas por perjudicar conscientemente la salud mental de los jóvenes. Debes saber que estas aplicaciones están diseñadas para ser irresistibles. Su facilidad de uso, la presentación de contenido en un formato de bucle infinito, las interacciones en las redes sociales, los likes o los premios que recibes cuando juegas liberan dopamina en el cerebro, un neurotransmisor asociado al placer. Esta sensación de satisfacción y recompensa constante pueden generar dependencia digital.

Es importante equilibrar el uso de los teléfonos móviles para aprovechar sus ventajas y minimizar sus riesgos. Hoy en día, tener un smartphone equivale a tener un ordenador en el bolsillo. Acceder a una incalculable variedad de información de manera inmediata; la facilidad con la que podemos comunicarnos con amigos, familiares y profesores; transformarnos en creadores de contenido (no solo consumidores), favoreciendo así nuestra creatividad, son algunas de las ventajas que esto tiene.

Sin embargo, debemos conocer también sus riesgos para hacer un uso consciente, seguro y responsable del móvil. La posibilidad de convertirse en una adicción, sufrir ciberacoso, la exposición a contenido inapropiado, el impacto negativo que puede tener en las relaciones interpersonales o los riesgos de seguridad son algunos de los peligros a los que nos enfrentamos.

Una historia posible

Te voy a contar una historia. Señala aquellas situaciones con las que te sientas identificado. Es una conversación contigo mismo, intenta hacerlo con sinceridad.

«Acabo de llegar a casa. Miro (un poco) las redes y me pongo con los deberes. Instagram, YouTube, TikTok… ¡Buf, pero si ya ha pasado una hora! Ya lo dejo y me pongo a estudiar.

—Tiririri. Un whatsapp, voy a ver quién es.

Dicen que el multitasking es un mito, que realmente no se pueden hacer dos cosas a la vez, pero yo sí puedo estudiar y atender las notificaciones.

—Tiririri. A ver qué dicen…

—Tiririri. Tiririri. Tiririri. Tiririri. Tiririri. Tiririri.

Voy a silenciarlo. Mañana tengo examen. Es imposible concentrarse.

Mi madre siempre me dice que deje el móvil fuera de la zona de estudio, pero, ¿y si dicen algo importante y me lo pierdo? Creo que lo llaman FOMO (fear of missing out, miedo a perderse algo, en inglés). Pues sí, creo que tengo FOMO.

Pasan ¿10? Minutos. Venga, miro (solo) los mensajes de Instagram y sigo estudiando. «¿Has visto este vídeo? Es súper divertido». De un vídeo a otro, y a otro, y a otro… ¿Ya ha pasado una hora?
Carlos se acaba de conectar. «¿Quieres jugar?». Venga, (solo) una partida. Al final hemos jugado cuatro.

Estamos cenando. Llevo el móvil en el bolsillo. Le he quitado el sonido. Mi padre está contando no sé qué historia, me cuesta atenderle, están entrando muchos mensajes, no suenan, pero el teléfono vibra. No es que no me interese lo que está contando mi padre, pero… ¡tengo FOMO! Me voy al baño, necesito ver quién es.

¿Ver un capítulo de una serie ahora todos juntos? No, no, yo me voy a mi habitación. Miro un poco el móvil y me duermo.

A las dos horas entra un whatsapp de mi madre: »¡Apaga ya el móvil y duérmete que, a este ritmo, no vas a dormir ni seis horas y mañana tienes examen!»».

Si te has sentido muy identificado ha llegado el momento de que tomes el control. Actualmente, la adicción al móvil es tratada por los especialistas igual que cualquier otra adicción. [Tiririri. Perdón, me ha entrado un whatsapp. Sigo.]. Saber qué provoca el uso (o no uso) del móvil en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro es importante para advertir señales de alarma, y buscar soluciones antes de que se convierta en una adicción.

¡Toma el control!

¿Cómo puedes evitar que el móvil se adueñe de tu día? Te animamos a que te comprometas contigo mismo, determines tus propias medidas y las cumplas.

■ Autorregistro. El primer paso es ser consciente de cómo, cuánto y para qué usas el móvil. ¿Te atreves a hacer un registro durante una semana?

■ Ponte límites. Decide cuánto tiempo vas a usar el teléfono al día para equilibrar el tiempo entre tu vida analógica y tu vida digital.

■ Momentos sin móvil. Evita las distracciones, silencia las notificaciones o guarda el móvil en un cajón cuando quieras concentrarte, disfrutar del momento o compartir con amigos y familiares.

■ Planifica otras actividades. Pintar, tocar un instrumento musical, escuchar y disfrutar de la música, la fotografía, leer, practicar un deporte, caminar o conversar con tus amigos cara a cara. Planifica actividades donde el centro seas tú, no la tecnología.

■ Reevalúa. Reflexiona frecuentemente cómo vas, si te cuesta cumplir con los límites que has establecido, reflexiona porqué, busca alternativas y, siempre, celebra tus logros.

¿Qué fortalezas desarrollo?

Las fortalezas de carácter influyen en la manera en la que interactuamos con la tecnología. Como fuente inagotable de conocimiento favorece nuestra creatividad y despierta nuestra curiosidad y amor por el aprendizaje. Podemos visitar virtualmente el MoMa de Nueva York, ver en directo el tiempo que hace Punta Candieira, conocer el tráfico aéreo en el aeropuerto de Sídney o descubrir, en menos de un minuto, cómo se forma un tornado.

Para hacer un uso responsable del móvil es importante desarrollar la autorregulación, para desconectar cuando llevamos mucho tiempo en línea y ser capaces de renunciar a la sensación de bienestar que provocan.

El amor hacia uno mismo y hacia las personas que queremos. Merece la pena estar presentes y disfrutar del encuentro con aquellas personas que queremos y nos quieren, nos cuidan y desean nuestro bienestar. La valentía y la honestidad, para ser conscientes de nuestra realidad, establecer nuestros propios límites, ser perseverantes y no engañarnos.

La posible dependencia digital es un problema al que nos enfrentamos todos. Tengas la edad que tengas, te invitamos a encontrar un equilibrio saludable, reflexionar y tomar conciencia sobre el uso que haces del móvil.

Aprovecha las ventajas que te ofrece, pero ¡no dejes que tu vida pase detrás de la pantalla!

 

 

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