PREGUNTA: Laura, 12 años, Colegio Apóstol Santiago, Vigo.
RESPONDE: FRAN ARMESTO.

Que su cuerpo comienza a cambiar con el objetivo de asegurar el crecimiento del embrión que crece en su interior, así como para facilitar el parto final y la supervivencia del recién nacido. Y todo esto sucede a consecuencia de la revolución hormonal que provoca la fijación del embrión en el útero. Por ejemplo, lo que se hace más visible es que dentro de su barriga crecerá la placenta, el órgano que envuelve y protege el embrión, y a través del cual se alimenta y respira a partir de la sangre de su madre. Los pechos también crecen pues en su interior aumenta el tamaño de las glándulas mamarias que se emplearán para fabricar leche. Entre otros muchos cambios, también sucede que aumenta paulatinamente la frecuencia cardíaca, que los riñones retienen más sal y agua (lo que incrementa la cantidad de agua en los tejidos) y que el cartílago que une los huesos de las caderas se vuelven más elásticos, lo que facilitará el parto.

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