Las emociones más básicas sirven para condicionar el comportamiento de los animales. Así, el miedo dispara la carrera de la gacela cuando se acerca un león, la satisfacción puede invitar a los animales a buscar el mismo estímulo que se lo provocó (un lugar donde descansar, etc) o la curiosidad los empuja e explorar nuevos lugares donde encontrar más alimento. La racionalidad ha permitido que las personas podamos controlar nuestros instintos básicos y tener una vida emocional más variada y compleja que la animal. Pero, en su origen, las emociones surgieron como mecanismo biológico para adaptarse mejor al entorno y sobrevivir.

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