La cera de nuestros oídos tiene una doble función. Por un lado atrapa las partículas de polvo, evitando que alcancen el interior del oído; pero también actúa como barrera frente a los gérmenes, pues contiene algunas sustancias que previenen su proliferación. La cera, o cerumen, la producen unas glándulas de la piel que recubre el conducto auditivo. Normalmente se elimina al lavarse la cabeza, pero a veces se acumula y forma tapones que pueden reducir la audición y producir otras molestias, en cuyo caso lo más recomendable es acudir al médico para eliminar el tapón, evitando dañar partes internas del oído, como el tímpano.

Compartir en Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies