PREGUNTA: Robel, 11 años, Calasancias Padre Míguez, Vigo.
RESPONDE: PATRICIA BARCIELA.

Las primeras catapultas se inventaron allá por el año 350 a. C. en Grecia como una evolución del arco y las flechas, y permitían ir acumulando energía poco a poco y, al liberarla de golpe, se lograba que la flecha volara cientos de metros de distancia antes de dar en el blanco. La catapulta, también por la acumulación de energía, permitía lanzar objetos muy pesados a mucha distancia. Entre las catapultas más grandes destacó el trebuchet, que lanzaba piedras de más de 100 kilos de peso a más de 200 metros. El tamaño de esta catapulta era tan grande que se necesitaban más de 50 soldados para moverla y manejarla. La aparición de la pólvora y las armas de fuego marcó el momento en que las catapultas se dejaron de usar.

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