Antonio Sandoval
Tras unos días de fuerte lluvia, el sol lleva brillando toda la mañana. Su luz entra por la ventana del aula como una invitación a salir a pasear. Cuando por fin llega la hora de recoger las cosas, salir de tu centro educativo y tomar el camino hacia casa, te detienes a observar un momento los charcos que aún quedan aquí y allá.

Te das cuenta de inmediato de que parte de su agua se ha evaporado: hay alrededor de cada uno de ellos como un cerco. Es curioso: ese cerco es de color amarillo, como si la luz de nuestra estrella, de tanto reflejarse en ellos, se hubiese convertido en un polvillo fino. Por supuesto, no es así, te dices. ¡Claro que no! Pero a veces es bonito echar a volar la imaginación, ¿verdad? Con todo, ese polvo amarillo sí ha llegado desde el cielo. Lo ha hecho a bordo del viento. De hecho, hay quien lo denomina, por su color, lluvia de azufre, aunque no tiene nada que ver con este mineral. En realidad se trata de polen, como ya habrás adivinado.

Se anuncia la primavera
Y es que ya comienzan a verse algunas flores silvestres aquí y allá. En el camino de ida y vuelta de tu centro escolar, ¿cuántas flores diferentes eres capaz de encontrar? Si vives en el centro de una gran ciudad, es probable que descubras ya unas cuantas margaritas, por ejemplo. ¿Y más escondidas, en rincones discretos de jardines o solares no construidos? ¿Y en los árboles? Mira. ¿Hay, por ejemplo, pinos por ahí cerca? Si no es así, merece la pena investigar en qué lugar de tus cercanías crecen, e ir a observarlos.

Y es que en estas fechas muchos pinos ya han empezado a adornarse con flores. Y, a su manera, son muy bonitas. Y no solo eso. ¡Son además muy interesantes! De hecho, son ellas las responsables de esa lluvia de azufre, de esos cercos amarillos en torno a los charcos.

¿Te habías fijado alguna vez en las flores de los pinos? Mira, por ejemplo, las de la fotografía. ¿Te animas a identificar su especie? Porque has de saber que en Galicia no tenemos una sola especie de pino, sino varias. Y que algunas de ellas son originarias de esta tierra, pero otras no: llegaron de fuera para ser plantadas aquí por su interés forestal, pues crecen muy rápido y muy rectas. Infórmate de cuáles son unas y otras. Y prueba a identificar las que crecen cerca de tu centro escolar.

Espera, no te quites el uniforme de persona experta (o al menos, curiosa) en materia de pinos. ¿Sabrías decir cuál es el poema más célebre de los que recoge el libro de Eduardo Pondal titulado Queixumes dos pinos? ¿Y quién le puso poco después música? ¿Y en qué ciudad se estrenó esa composición? Busca acerca de su historia. Descubrirás cómo esa composición llegó a estar prohibida y hoy la cantamos muy orgullosos.

■ Para saber más. Guía para la identificación de pinos.

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