3. CONTENIDOS

Los plaguicidas o pesticidas son sustancias de naturaleza química muy distinta cuyo objetivo es matar, repeler o alterar las funciones biológicas (por ejemplo la reproducción) de los seres vivos a los que consideramos plagas. Entre esos seres se encuentran una amplia diversidad de especies de microorganismos, insectos, hongos, gusanos, crustáceos, plantas, moluscos o incluso mamíferos; en cualquier caso, todos transmiten y causan enfermedades, o provocan daños en los cultivos y bienes humanos (alimentos, viviendas, etc). La salud, la agricultura y los conflictos bélicos son los tres campos que más han motivado el desarrollo de pesticidas.

Entre sus ventajas, se calcula que el uso de plaguicidas es responsable de un incremento del 30por ciento de la producción agrícola. También, gracias a ellos se ha podido reducir considerablemente la presencia de enfermedades infecciosas como la peste, la malaria, la fiebre amarilla o el dengue.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) anualmente se intoxican por plaguicidas unos dos millones de personas. El envenenamiento puede suceder a través de la piel (contacto), de los pulmones (respiración) o del aparato digestivo (ingestión de alimentos contaminados). La exposición puede ser en el ámbito laboral, en el hogar y en otros espacios donde se pueden aplicar sin suficientes medidas de protección y prevención (fumigaciones aéreas, núcleos urbanos, etc). Diferentes estudios han detectado la presencia de plaguicidas en tejidos humanos y en la leche materna.

Uno de los problemas medioambientales que genera el uso de estas sustancias es la aparición de organismos resistentes; eso significa que para luchar contra esa especie ha de incrementarse la cantidad usada de plaguicida. Como una gran parte de estas sustancias permanecen sin degradarse durante años en el medio ambiente, pueden contaminar fácilmente los recursos hídricos y extenderse ampliamente en el entorno. Se introducen así en las cadenas alimentarias, dañan a muchos organismos y alteran el equilibrio de los ecosistemas.

El conjunto de problemas medioambientales y de salud que generan los han convertido en uno de los principales frentes de lucha de los grupos y asociaciones conservacionistas. Frente a los intereses puramente económicos que buscan incrementar el rendimiento de los cultivos, se han desarrollado prácticas agrícolas alternativas que evitan el uso de plaguicidas.

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