Instituto Rosalía de Castro
Alumnos:
  • Ana Barreiro López
  • Pedro Méndez Mato
  • Matilde Tacón Román
  • Iago Vázquez Blanco
Profesores:
  • Alberto Sacido

La Inteligencia Artificial (IA) es una invención que «surge fundamentalmente por la curiosidad», y la mayor parte de los avances de esta se deben al «interés de los gobiernos de poder desarrollar una tecnología que parecía enormemente útil para ciertos propósitos», como sostiene Senén Barro, director científico del Centro Singular de Investigación en Tecnoloxías Intelixentes de la Universidad de Santiago (CiTIUS).

Según las opiniones de otros expertos como Amparo Alonso, catedrática del departamento de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información de la UDC, la Inteligencia Artificial es «un conjunto de métodos, técnicas y herramientas que intentan que un programa tenga comportamientos que esperaríamos que tuviese una mente humana», lo que la hace «una herramienta tremendamente útil y poderosa». Esta parece lejana en laboratorios de científicos y en grandes empresas, pero, sin embargo, se encuentra en nuestro día a día, suponiendo tanto ventajas como riesgos.

Reconocimiento facial y detección de movimientos

Durante años se ha intentado que las máquinas puedan identificar cómo es su ambiente y lo que ocurre en este, dando como resultado los sensores, mecanismos capaces de detectar desde la temperatura hasta el movimiento. La culminación de estos es el reconocimiento facial, que, como aclara Senén Barro, «es una herramienta tremendamente poderosa, ya que nos puede identificar«». A pesar de ser un instrumento extremadamente útil, tiene sus defectos, principalmente respecto a la discriminación y a la perdida de privacidad. Un claro ejemplo de esto es que, según Barro, «si tú eres mujer, entre dieciocho y treinta años y de tez oscura, es mucho más probable que un sistema de reconocimiento facial falle a la hora de reconocerte».

Por otra parte, aunque ahora mismo no nos demos cuenta, este tipo de tecnologías están presentes en nuestro día a día: «Las tenemos en las tablets, en los ordenadores, en la videovigilancia del tráfico y en todas partes», afirma Paula López, directora adjunta del CiTIUS. A pesar de todo, no las tenemos desde hace mucho, ya que «los primeros móviles que utilizaron el reconocimiento facial para que el dueño, el usuario del móvil, pudiera desbloquearlo son de 2015», recuerda Senén Barro.

Respecto a su funcionamiento, «la principal forma de reconocer a nuestros semejantes es a través de la vista», afirma Senén Barro y, por ende, «su forma de percibir el entorno emula en cierta manera lo que hacemos». Esto solo se aplica cuando la Inteligencia Artificial está integrada en estos, ya que «el sensor es agnóstico», corrobora Paula López. Es por esto que la Inteligencia Artificial está integrada en los sensores para diversas aplicaciones. Un ejemplo de una de estas aplicaciones sería, según López, el de «las cámaras de los teléfonos móviles que dan una imagen decente con iluminación pobre. ¿Cómo lo hacen? Pues no hacen una foto, sino que hacen muchas, y te dan una como resultado de juntar todas las imágenes que han sacado».

Sin embargo, no se trata solo de la Inteligencia Artificial, sino también de cómo están fabricados los sensores y las cámaras. La mayoría usa tecnología CMOS, debido a que «toda la tecnología de consumo está fabricada con tecnología CMOS», explica la directora adjunta del CiTIUS. Esta fórmula tiene muchas ventajas, y una de las más grandes es que «permiten trabajar con poca y con mucha luz», afirma López. Además, es de las más baratas, ya que está basada en el silicio, el cual «es muy bueno, barato, no especialmente contaminante y fácil de conseguir y manipular», asegura la investigadora.

Peligros, pérdida de datos y privacidad

A pesar de todas las ventajas que la Inteligencia Artificial pueda tener, siempre van a seguir existiendo peligros, sobre todo relativos a nuestra información personal. También hay que recordar que «lo más peligroso no es la aplicación en sí, sino los que están detrás de ella» y también, que «el reconocimiento facial es una herramienta tremendamente poderosa porque nos puede identificar, pero tiene muchos peligros», asevera Senén Barro.

Por eso, el hasta dónde puede llegar el uso de nuestros datos se puede ver en las mismas decisiones de los gobiernos. Por ejemplo, las fuerzas de seguridad chinas «detectaron a un delincuente en un concierto donde había 60.000 personas», concreta Barro. Esto deja claro el poder que tienen estas herramientas y, como cualquier cosa en la vida, hay gente que puede usarlas con malos propósitos, ya que «como todas las herramientas, aunque investiguemos con buenas intenciones, también tienen potencial para usarse de manera negativa; y para frenar eso, se deben imponer leyes, que espero que lleguen pronto», advierte el catedrático de la USC. Por encima de todo, debemos tener en cuenta que una de nuestras responsabilidades, como afirma el profesor Barro, es «nuestra privacidad, ser conscientes y preocuparnos de guardar nuestra información».

Videoconferencia con Amparo Alonso sobre IA en el IES Rosalía de Santiago. / A.B.

La AESIA regulará la IA desde A Coruña

Por estas razones la seguridad online es un tema que preocupa mucho a los usuarios de Internet en estos momentos, dado que hay múltiples plataformas que se quedan con nuestros datos personales. Para solucionar estos problemas, Verónica Bolón, profesora de la UDC y secretaria de la Asociación Española para la Inteligencia Artificial, considera que «en el futuro habrá leyes, cuanto antes mejor, puesto que hay que regular los derechos de las personas». Sin embargo, la investigadora Amparo Alonso afirma que todo esto «es complicado porque necesitamos asegurar la privacidad de los datos y a veces no es tan fácil, porque uno libera datos privados de manera inadvertida».

Por eso, para regular aspectos como la privacidad, se crea la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), concedida a la ciudad de A Coruña en el año 2022. Un logro que Amparo Alonso considera que fue posible «gracias al trabajo que hemos hecho entre todos desde hace mucho tiempo». Además, afirma que contribuyó el que en la Facultad de Informática «los alumnos tienen un buen nivel». La investigadora considera que esto es gracias a que «ellos tienen una buena dosis de matemáticas, una buena dosis teórica, a la vez que tienen aprendizaje de programación intensivo». Esto hace que, «entonces balanceen bien la parte de la teoría con la práctica». La catedrática coruñesa cree que esto les da una gran posibilidad para su futuro porque «en general los consideran personas bastante preparadas para trabajar en campos amplios».

Debido a que la UDC ofrece «los cinco campos de especialidades del currículum de Informática» y gracias a todo el trabajo realizado por los formadores, los investigadores y el resto de personas del sector, la profesora Alonso asevera que en Coruña tienen «un ecosistema muy potente de empresas que son pioneras, startups, pequeñas empresas que salen de la investigación y que tienen que ver con la Inteligencia Artificial». Una situación muy apropiada para que la ciudad sea la sede de la AESIA.

Alexa contando el chiste del día. / A.B.

Objetivos, obstáculos y futuro de la IA

Aunque hay muchos planes y aplicaciones novedosas para el futuro, cosas que hoy en día pueden ser difíciles de imaginar podrían llegar a ser una realidad. Pero para hacer estos planes realidad hay que sortear muchos obstáculos. Como sostiene Verónica Bolón, «aún hay ciertos problemas asociados a la Inteligencia Artificial que aún no dio tiempo a solucionar, pero estamos en camino». Uno de los problemas es el alto consumo de energía, por lo que, según Bolón, «hay que hacerlas más sostenibles, ya que algunos de los algoritmos de Inteligencia Artificial que tenemos consumen grandes cantidades de energía». Otro problema es el que parece que las Inteligencias Artificiales están sustituyendo a la gente, sobre todo en el sector laboral, pero no se puede olvidar que una de las finalidades de la Inteligencia Artificial «no es sustituir a las personas, sino empoderarlas», confirma la investigadora. En ese sentido, una de las principales tareas en las que nos va a ayudar es «en cualquiera en la que haya que aprender sobre un montón de datos», ya que esto es algo que las personas no podemos hacer de forma tan eficiente porque, según Bolón, «tenemos una capacidad limitada de analizar datos y, sin embargo, la Inteligencia Artificial puede analizar muchísimos».

Por otra parte, que las mujeres estén cada vez más presentes en la ciencia es un objetivo principal para investigadoras como Verónica Bolón: «Es importante que las mujeres estemos en todo lo que tiene que ver con la tecnología». Aunque ella misma piensa que las mujeres están todavía discriminadas y le parece «una pena porque estos campos son carreras en las que las mujeres podemos hacerlo igual de bien que los hombres». También considera que «la diversidad es muy relevante en los equipos de desarrollo», y considera que «no nos debemos de privar la mitad del talento, ya que la mitad es femenino».

En suma, a pesar de todas las ventajas que nos pueda dar la Inteligencia Artificial, esta puede conllevar peligros, principalmente relacionados con la pérdida de privacidad. También hay que tener en cuenta que la Inteligencia Artificial no es mala, sino que los que pueden ser malos son «los que están detrás de ella», sostiene Senén Barro. La IA es una herramienta con muchos usos, sobre todo si la mezclas con otros dispositivos, como por ejemplo, los sensores. El que la Inteligencia Artificial se use junto con otros dispositivos puede dar lugar a herramientas tan poderosas como el reconocimiento facial, pero hay que recordar que no son perfectas y que no hace mucho que se usan. El que aún no estén completamente desarrolladas causa que estas tengan carencias. Aun en el caso de que no tenga defectos, este poder se puede usar de forma negativa, principalmente respecto a la privacidad. Para evitar esto, se espera que la AESIA imponga leyes de protección de datos y que lleguen pronto. Por eso, a pesar de todos los peligros que pueda entrañar la Inteligencia Artificial, esta tiene un gran potencial y para llevar este al máximo es necesario superar obstáculos, tales como la discriminación de género o la falta de recursos.

Reportaje realizado con la colaboración de

Alicia Caamaño Barro

Mario Calzadilla Otero

María Teresa Casas Núñez

Daniel Fernández Rodríguez

Anxo García Pardo

María Pilar Pazo Moragón

Mateo Xosé Pereiro Vázquez

Jacobo Pintos Jiménez

Helena Rodríguez Calvo

Laura Sánchez Cuervo

Leonardo José Sierra Pedrido

Valeria Sarahi Terán Guareguán

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