Colegio Sagrada Familia (Aldán)
Alumnos:
  • César Baqueiro Iglesias
  • Halmin Agramonte Medina
  • Mikel Dasilva Fernández
  • Chema Domínguez García
  • Alex Figueroa Porto
  • Inés Gómez Fernández
  • Adrián Hermelo Pousa
  • Antía Lemos Rial
  • Lucas Lorenzo Estévez
  • Abel Martínez Figueroa
  • Mª Teresa Martínez Martínez
  • Aroa Otero Puga
  • Mara Piñeiro Padín
  • Anxo Sotelo Malvido
  • Adrián Valladares Río
Profesores:
  • Beatriz Malvido Hermelo
En un mundo plagado de nuevas tecnologías, que dan carácter a la época en la que vivimos, se está expandiendo un foco que atrae la atención por encima del resto,  el de la Inteligencia Artificial (IA). Hace pocos años atrás todos los avances se veían como novedades espléndidas para mejorar nuestro día a día, pero no se contemplaba  la idea de fabricar un pensamiento similar al humano, cuanto menos capaz de imitar ciertas características propias de nuestra especie. Esta tecnología permite a las máquinas aprender de los datos, identificar patrones y tomar decisiones en base a los mismos.

¿Pero cómo está impactando esta herramienta en las villas gallegas? ¿Es consciente su población de todo lo que lleva implícito el sello de Inteligencia Artificial? ¿Hay diferencias entre lo que piensan especialistas de diferentes ámbitos y lo que opina la gente de a pie?

Los profesionales gallegos y la IA 

Beatriz Canosa Martínez, trabajadora de una multinacional del comercio, especializada en el análisis de  datos de ventas, comenta: «La IA afectó a la sección de mi empresa de atención telefónica al cliente, ya que he visto sustituir una planta entera de puestos de trabajo por máquinas y memorias virtuales. Aunque en mi labor, que es la de sacar datos y tomar decisiones, la IA aún tiene que nutrirse mucho antes de poder tomar juicios sin margen de error y  creo que al pensamiento artificial le queda bastante por avanzar en ese campo, antes de que sea sustituido mi desempeño por el de una máquina».

Esta visión es compartida por Iván Alonso, especialista en creación de contenidos, Javier Martínez, facultativo especialista en radiología, Marisa Malvido, analista en rentabilidad en banca de empresas e instituciones y César Rodríguez, editor de portada web y coordinador en mesa central de La Voz de Galicia. Todos ellos reconocen que un algoritmo de inteligencia artificial mal diseñado puede llevar a error a alguien que no conoce muy bien el campo en el que trabaja. «Los asistentes de IA alucinan con frecuencia: se inventan cosas con apariencia de contenido fiable», apunta César Rodríguez.

Estos especialistas coinciden también en que en todos sus campos de trabajo llevan un año en fase de investigación de implantación de la IA. Y que la mayor ventaja encontrada en las inteligencias artificiales es la de que les ayudan a efectuar tareas más rutinarias o pesadas

Además, Javier Martínez comenta: «En mi trabajo, en el Hospital Clínico de Santiago, estamos intentando desarrollar modelos predictivos de ictus basados en el TAC cerebral y otros compañeros usan herramientas de la IA en la radiología de urgencias para obtener un informe semiautomático de las radiografías de tórax y de esqueleto».

«En banca de empresa se han generado grupos de trabajo en los que se está valorando el uso de la IA y aplicaciones. Y las grandes empresas en estos momentos están analizando el uso de inteligencia artificial  y las ventajas que pueda suponer en el desarrollo de su actividad» aporta Marisa Malvido.

«En el periodismo en este último año se han realizado  pruebas de corrección de textos, de creación de resúmenes, de elaboración de posts para redes sociales y, sobre todo, de sistemas de inteligencia artificial que ayuden a efectuar tareas rutinarias o pesadas», comenta César Rodríguez.

¿Fotografía real o fruto de la Inteligencia Artificial?

Entusiasta por la IA es el morracense Borja Brun, realizador de televisión y fotógrafo innovador y creador de varias patentes. Tras años de carrera en el sector se siente más cómodo que nunca en el empleo de la inteligencia artificial. Este especialista explica cómo aplican la IA en su empresa de fotografía de bodas BrunSantervás en los tres grandes bloques en los que se divide  su trabajo.

A nivel comercial, en la parte de contratación, emplean IA para leer la conversación que se ha mantenido en la entrevista con el cliente y que este sistema de inteligencia les recuerde los puntos clave de la misma para que no queden detalles importantes atrás.

En el apartado de grabar y fotografiar la boda, emplean cámaras con programas de IA específicos que centran el enfoque en la persona que le establezcan como principal, y también usan un dron que dirigen sin necesidad de mando a distancia, simplemente sigue al fotógrafo por un programa de inteligencia artificial que reconoce su mirada, para que siempre esté grabando y obtenga planos inaccesibles para un humano. Además  emplean otra IA para eliminar los ruidos que genera el propio dron.

Y por último en la parte del montaje, de cinco mil fotografías que pueden tener porque trabajan con ráfagas de veinte, una IA selecciona las ochocientas mejores fotos, facilitando muchísimo la labor humana (de hecho, su empresa ha prescindido de la persona que hacía esa labor). Otra inteligencia artificial se encarga de ajustar la luz en las fotografías.

A Borja Brun no le asusta que su sector quede absorbido por la inteligencia artificial: «Lo veo como un  avance normal en la industria, y lo comparo con cómo han ido cambiando las maneras de hacer fotografías a lo largo de la historia. Desde mi primera cámara a la actual ha habido un cambio significativo». Ante la duda de cómo reconocer si una foto es artificial o no, Borja responde: «A mi forma de ver, el arte no está en el producto, sino en cómo lo reciba o lo interprete el cliente. Es decir, que lo que importa es lo que transmite la foto, no como se ha hecho esa imagen».  

«A donde no han llegado las máquinas, y a dónde creo que es difícil que lleguen, es a ser narradoras de la historia porque para ello se precisa ese componente emocional del ser humano», aporta Brun.

La IA a pie de calle

Alejándonos de los especialistas, y analizando las respuestas de un cuestionario sobre conocimientos de la IA y sus aplicaciones, pasado a más de sesenta personas de la península do Morrazo, cuyo rango de edad predominante está entre los 30 y los 55 años (el 67 % de los encuestados estaba en esa horquilla), se obtiene que a pesar de que la inteligencia artificial es un tema de candente actualidad, un 8,2 % de los encuestados asegura no saber qué es la IA.

Más de la mitad afirma no usar la IA en su día a día, a diferencia del 42,5 % que reconoce su uso, mientras que el 6,6 % dice que no es consciente de si la emplea o no. De estos datos se concluye que la mayoría de los encuestados puede desconocer que la IA está detrás de tareas básicas de su día a día, como por ejemplo cuando emplea un navegador como Google Maps, emplea plataformas de música como Spotify, o al recibir mensajes publicitarios cuando navegan por la red en función de una inteligencia artificial que ha estudiado sus gustos, entre otras.

Algo similar puede ocurrir en cuanto al empleo de IA en el trabajo porque un 65,5% dice que no la utiliza, mientras un 21,6 % dice que sí lo hace, y de ese porcentaje destaca un 32,8 % que la emplea en automatización de datos y tareas mecánicas.

A la respuesta sobre su nivel de conocimiento en IA, con una escala del 1 (nulo) al 5 (experto), solo un 8% de los encuestados se ponen una nota igual o superior al 4 .Frente a un 27,4 % que se calificarían como nivel 1.

Y como último dato, respondiendo a la gran pregunta de si la IA presenta más beneficios o desventajas a la sociedad, un 26,2 % la ve como un efecto positivo, mientras que un 24,3 % la ve más peligrosa que segura.

Gráfico: Figura que representa los campos en los que los encuestados creen que está implementada la IA.
Podemos concluir que la Inteligencia artificial, a pesar de ser un tema presente en todas las noticias de actualidad, tiene muchos puntos desconocidos, e incluso que a la población le cuesta reconocer que detrás de cualquier clic en su móvil hay seguro alguna herramienta con inteligencia artificial. Además, presenta un amplio campo para la formación tanto de profesionales y desarrolladores de sistemas de inteligencia artificial como para los consumidores. De hecho, todos los entrevistados reconocen que estarían dispuestos a aprender más sobre IA, aunque sin embargo entre la gente encuestada solo un 80,3 % responde con un sí a esa cuestión.
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