Colegio San José de Cluny Vigo
Alumnos:
  • Irene García Garrido
  • Nuria Lago Giráldez
Profesores:
  • Susana Martínez Fuentes

En España las mujeres trabajadoras ganaron 5.000€ menos que los hombres

Hace 40 años la brecha salarial era inmensa. Sin embargo, en los últimos años se ha ido evolucionando en positivo en relación con la igualdad de género en el mercado laboral, lo que ha provocado que vayan disminuyendo las diferencias salariales entre el hombre y la mujer. Las causas que provocan dicha brecha son muy diversas, pero con el paso de los años estas se van reduciendo gracias a las políticas sociales de los distintos gobiernos de cada país.

En el campo de la educación cabe destacar que el cambio fue lento. Antiguamente en España la mayoría de las mujeres solo podían dedicarse al cuidado de los hijos, maridos y a las tareas del hogar. Para poder acceder a estudios superiores debían tener el permiso de los padres, maridos e incluso del Consejo de Ministros, hasta que en año 1910 se permitió asistir libremente a las mujeres a las universidades públicas. Por causa de estas circunstancias, hasta ese año eran escasas las mujeres médicas o abogadas.

En la actualidad, el número de mujeres universitarias supera al de los hombres, con más de un 50 %, aunque sigue habiendo estudios en los que predomina la presencia masculina. «En mi carrera de Ingeniería Agrónoma la mayoría de los estudiantes eran hombres, únicamente éramos cuatro chicas en esa promoción», comenta Lucía Gil, ingeniera agrónoma titulada en 2021. Pese a ello, los datos indican que el número de mujeres en los campos de ingeniería, tecnología y ciencia va en aumento. Según Rosa Malvar, científica del CSIC, «antes llamábamos la atención las mujeres dedicadas a la ciencia, eso ha ido cambiando con el tiempo y cada vez hay más mujeres científicas».

Si el número de graduadas es superior al de graduados, ¿qué ocurre para que ellas no puedan alcanzar el nivel salarial de sus compañeros? Primero, la carrera laboral de las mujeres sufre más interrupciones porque son las que mayoritariamente se dedican al cuidado de los hijos o de personas dependientes, al igual que otras responsabilidades familiares. No obstante, cada vez hay más hombres que asumen estas tareas gracias a las medidas que, poco a poco, van adoptando los gobiernos. «En mi empresa, sí es cierto que hay un porcentaje de un 80 % de reducción de jornada femenina frente a un 20 % masculino, aunque sí observo que cada vez más compañeros míos contemplan la opción de la reducción de la jornada para dedicarla a la familia», explica Carlos Garrido, empleado de unos grandes almacenes. La sociedad va evolucionando y el cuidado de los hijos poco a poco también va recayendo en los padres gracias a los permisos parentales, tal y como afirma Malvar: «En la actualidad se va mejorando con respecto al cuidado de los hijos, hay más conciencia social y las parejas se implican más, lo que favorece a la mujer».

También la temporalidad en el trabajo influye, puesto que afecta más a las mujeres que a los hombres. Según datos de Eurostat, un 28 % de las mujeres trabajan a tiempo parcial, frente a un 8 % de hombres. «Nosotras éramos y creo que seguimos siendo las que nos dedicamos al cuidado de nuestros hijos, padres, familia; lo que implica que no puedes trabajar jornadas completas. En mi empresa, cuando yo entré a trabajar, un gran porcentaje de mujeres y no de hombres éramos discontinuas», refleja María Dolores Fernández, trabajadora jubilada de unos grandes almacenes.

La feminización de los empleos también forma parte del problema, puesto que un 24 % de la brecha salarial está relacionada con ello. Un gran porcentaje de mujeres trabajan en sectores relacionados con la atención, el cuidado y el comercio, que son sectores donde los salarios son más bajos. Como dice Garrido: «En mi empresa el número de mujeres es elevadísimo comparado con el número de hombres».

El Estatuto de los Trabajadores, en su art.28.3, prohíbe la discriminación remuneratoria por razones de sexo, lo que provoca que no se produzcan diferencias salariales entre un hombre y una mujer que realizan un mismo trabajo. Tal y como confirma Fernández: «Sí que se nota esa protección. Antes un hombre ganaba más que yo en el mismo puesto de trabajo, y la única razón que había es que él era hombre. Ahora los sueldos son igualitarios dentro de un mismo puesto». Además, hay que indicar que en el año 2020 se aprobó el Real Decreto 902/2020 de igualdad retributiva entre mujeres y hombres.

Por último, mencionar el techo de cristal, el impedimento que hay para que las mujeres asciendan a cargos directivos de una empresa. De hecho, los últimos datos indican que en las empresas del IBEX 35, las mujeres representan el 35,8% de los miembros de los consejos de administración. En diversos sectores la situación va cambiando. «En mi empresa los cargos de responsabilidad de ésta son igualitario hay el mismo número de hombres que de mujeres», indica Gil. Lo mismo está ocurriendo en otros ámbitos, como en el universitario: «Cada vez hay más catedráticas. Cuando yo comencé, sorprendía ver en una reunión a una mujer donde predominaba los hombres, ahora lo que llama la atención es que en las reuniones sólo haya hombres», comenta Malvar. Con la eliminación de la brecha salarial se obtiene mayor calidad en el trabajo, así como un mayor crecimiento económico; provocando un beneficio para el conjunto de la sociedad.

Lucía Gil, ingeniera agrónoma de la promoción 2017-2021
Carlos Garrido, empleado de unos grandes almacenes
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