Colegio Obradoiro
Alumnos:
  • Irene Aba
Profesores:
  • Fiz Cabanas

¿Cuánto se conoce de la Antártida? No mucho, ¿verdad? Que está en el Polo sur, quizás que viven personas, que tienen una moneda no oficialmente aceptada y que los pingüinos habitan en sus costas. Pero, ¿alguna vez te has parado a pensar por qué has estudiado, al menos, la geografía, la historia, las culturas o religiones de muchos países, continentes, del globo, y no sabes nada de esta? Aunque ahora que intentas  recordarlo, nunca has visto, siquiera, un mapa de ella. Y si lo has hecho, ha sido por tu cuenta.

Lo que sí sabemos

Mapas que desafían la realidad

Desde una perspectiva entusiasta y para nada historiadora, se puede afirmar que la primera, o, al menos, una de las primeras apariciones del continente que nos atiene en toda la línea histórica-temporal de nuestra cronología, fue en el siglo XVI. Y, si bien, personajes como Orthelius, Mercator e, incluso Monte consideraron a la Antártida, aunque fuera unida a la actual Australia y nombrada «Terra australis nondum cognita». Del latín, «tierra del sur todavía desconocida» o similares; fue un francés el que se atrevió a lanzarse al mundo de la cartografía teórica, es decir, dibujar lo que no podía ver. Su nombre era Philippe Buache y en el siglo XVIII dejó constancia con el siguiente mapa.

Buache teorizaba, usaba diferentes fuentes desconocidas para encontrar información acerca de lo que no se podía cartografiar. Este mapa, actualmente conservado en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, presenta una zona sin hielos existente en la extensión de la Antártida, en él denominada «Terres Australes», de nuevo. Abajo, podemos observar un mapa meteorológico de la misma guardado en la Biblioteca Nacional de Colombia que muestra que, si bien no hay una separación en dos tierras antárticas, sí que hay zonas, según la altitud, sin hielos, lo cual es parte de
lo que quería transmitir el francés en su mapa (Mundo Desconocido, 2020).

 

Investigaciones que desafían la imaginación: Amanda 13

En 1998, unos investigadores suecos se situaron en territorio aún no reclamado en aquel entonces del continente blanco, con la idea de detectar radiación de Cherenkov a partir de la interacción de los neutrinos con el hielo antártico. Los neutrinos son partículas de masa inapreciable al ojo humano y, por tanto, necesitaron una lente con aumentos para apoyarse: un telescopio. Este se llamó así: Antartic Muon And Neutrino Detector Array (AMANDA).

Hicieron una suma de 12 agujeros con él, llegando a muchos metros de profundidad, pero sin resultado. Y es gracias al youtuber DrossRotzank que podemos ver partes del vídeo con el que se hicieron los investigadores en su treceavo hoyo, pues ya no se encuentra en demás medios.

En el vídeo se puede ver, además de puntos luminosos en el agua, y de oír numerosos ruidos extraños, teniendo en cuenta que la cámara está
debajo del agua; un ser corpulento como el que se muestra al costado.

Esta simple imagen inspira una suma de preguntas inimaginable. ¿Qué hacía un ser así a tanta profundidad? ¿Y a tan baja temperatura? ¿Existen más como él? ¿Es posible que estemos buscando vida en otros planetas cuando hay aún por descubrir en el nuestro?

Mitos que desafían el conocimiento

Probablemente conozcas la teoría que recita que la Tierra es plana. Pues bien, ¿qué tal si te digo que es hueca?

Richard Byrd fue el organizador de la misión Highjump. El estadounidense partió con su equipo en 1947, con el objetivo de probar armamento en las condiciones extremas que ofrecía el continente helado. Mas aquí acaba lo que se sabe con certeza, pues en los diarios escritos por el propio Byrd, hace alusión a un muro en ambos polos que separa nuestro mundo conocido de otro en el interior del globo, un país situado allí llamado Agartha, con su capital, enunciada por el hombre Shamballa. En estos lugares no morados por humanos, hay pasto, valles, flora. Y fauna, pues afirma haber visto mamuts y seres extraordinarios.

Pero esta es solamente una de las muchas teorías existentes, como la de las pirámides. Quizás la Antártida no lleva a un mundo paralelo, sino que fue la residencia de una civilización más antigua que las humanas.

Hace años, el deshielo de los glaciares creó una polémica que aseguraba la existencia de tres pirámides de aspecto egipcio en el territorio antártico. Además de que un equipo de profesionales las había situado y se proponían investigarlas en un futuro. Esto sucedió en el 2013. Y, más de 10 años después, no tenemos respuesta a las preguntas que surgieron al respecto. 

¿Es esto real? Tanto si lo es cierto como si no, ¿es tan imposible que en un continente prácticamente desconocido al hombre existiese, ya no ahora, sino en algún momento, vida?

La Antártida, desde su mención por Ptolomeo en la antigua Grecia, es una cuestión latente que desafía todos nuestros sentidos. Y, no tengo la menor duda de que cuando se le pueda dar una respuesta completa a esta pregunta irresoluble, con pruebas y experimentos en cantidades, presupuestos y condiciones considerables, será el siguiente gran descubrimiento de la humanidad desde la trascendental imprenta.

Y estos fragmentos de conocimiento, tanto probados como creencias, son apenas una pizca de lo que presenta el lienzo blanco que ha sido y es el sexto continente hasta la fecha.

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