Colegio Franciscanos (Lugo)
Alumnos:
  • Olalla Díaz, Andrea Fernández, Noelia Fernández, Alba Fernández, Clara Folgueira, Marcos Gay, Candela López, Carlos López, Antón Núñez, Emma Pérez, Alex Sardá
Profesores:
  • Mónica López Salgueiro, profesora de Economía

La ludopatía es un problema cada vez más integrado en la sociedad. En los últimos años, el índice de población juvenil adicta al juego ha aumentado preocupantemente, ocasionando grandes problemas físicos y mentales en los que lo sufren. En la actualidad, la sociedad brinda cada vez formas más llamativas y estimulantes con el objetivo de adentrarse en este mundo: de bares a casinos y de casinos a apps.

Todo ello es confirmado por las investigaciones y estudios como los llevados a cabo por Antonio Rial, profesor titular de metodología de investigación en la Universidad de Santiago de Compostela. En primer lugar, según Rial es necesario diferenciar entre una adicción sin sustancia, como es este caso, y adicciones a sustancias como alcohol o cannabis, entre otros. Hay ciertas adicciones como al móvil, al de las redes sociales o a Internet que la OMS no las reconoce como tal, limitándose a calificarlo como un uso compulsivo y problemático de dichos dispositivos y/o aplicaciones. Rial habla de aplicar el sentido común para saber si hay una adicción: «Es necesario prestar atención a criterios de frecuencia, intensidad e interferencia con la vida diaria».

Sí critica el investigador la utilización de ídolos en las apuestas para el juego: «Primero bombardeamos con personajes populares para luego decir que se juegue con responsabilidad».

En cuanto a sexos, habría que decir que, si bien la ludopatía ofrece unas cifras superiores en los varones, destacando una mayor adicción al juego y apuestas en línea, algo está cambiando, y es llamativo el hecho de que se ha comprobado que las mujeres presentan un uso más compulsivo de las redes sociales y que la ratio de las apuestas en línea está viéndose incrementada habida cuenta de las estrategias de márketing que últimamente emplean las empresas para la captación del sexo femenino, como por ejemplo el patrocinio de equipos de futbol femenino.

En lo relativo a las técnicas de márketing, las casas de apuestas ofrecen los bonos de bienvenida. Como su finalidad es lucrativa, parece claroq ue aquello que, a priori,  regalan, lo sacarán en su beneficio más adelante.

Hace años la ley permitía que los eventos deportivos fueran patrocinados por el compañías de tabaco y/o el alcohol. Posteriormente esto fue regulado por la Ley 14/1985, del 23 de octubre, reguladora de juegos y apuestas de Galicia, es decir, es una ley de hace más de 35 años la que puso coto a los patrocinios de eventos deportivos regulando su publicidad.

La cuestión es ¿cuánto dinero mueve el mundo de las apuestas deportivas? ¿cuántos ingresos generan en la Administración Pública su uso y abuso?

Actualmente el juego mueve una gran cantidad de dinero. La industria que gira alrededor del mismo aporta a la Xunta en impuestos más de 60 millones de euros anuales, y eso solo en la comunidad de Galicia, habría que considerar los beneficios que aporta al resto de las administraciones , incluyendo la estatal.

Problema de normalización social

Llama la atención que si bien el 61% de los padres son conocedores de que sus hijos apuestan, lo ignoran optando por la inacción. Según Antonio Rial se está ante un problema de normalización social, es más, en muchos casos los padres apuestan con ellos, por lo que es necesario trabajar con la familia y hacerle seguimiento, haciéndoles conscientes del potencial adictivo de que jugar a la quiniela una vez semanalmente no es lo mismo que el de una apuesta en línea.

Por otra parte, contactando directamente con profesionales que trabajan con personas con problemas de adicción, como el equipo de psicólogos de la Cruz Roja de Lugo, se ve que las adicciones a sustancias continúan siendo las más frecuentes, destacando principalmente el alcohol, tabaco y cannabis. El tiempo de tratamiento, por otra parte, depende de muchos factores y se ajusta a las necesidades y características individuales de cada usuario. De todas formas, la duración aproximada es de dos años, con controles de seguimiento y prevención de recaídas estando presente tras el tratamiento; es decir, un ludópata puede llegar a rehabilitarse con tratamiento. Es necesario, por supuesto, un abordaje completo y un importante trabajo personal, debiendo ser el afectado la primera persona en asumir el problema.

Al ser la población juvenil uno de los colectivos más vulnerables y desinformados en cuanto al peligro de las adicciones, sería indiscutiblemente beneficioso que los centros educativos visibilizasen este tema, siendo junto con el ámbito familiar el lugar idóneo para realizar la prevención adecuada tanto del juego patológico como de otras adicciones. Los jóvenes deberían recibir información relativa a las nuevas tecnologías, desarrollar habilidades críticas que les ayuden a diferenciar entre información útil e irrelevante; y los problemas con su uso que pueden aparecer, además de incluir formación en materia de adicciones, especialmente al juego o a las apuestas en línea. Deben aprender dónde está la línea entre adicción y entretenimiento. En muchas ocasiones niños y niñas juegan solos, desconociendo la propia familia el tipo de videojuegos y los riesgos que suponen.

Es necesario un aprendizaje sobre su uso, para que puedan convertirse en una fuente enriquecedora de adquisición de habilidades y destrezas. El «juegue responsablemente» implicaría jugar para divertirse y entretenerse y no para ganar dinero; además de mantener el control sobre el tiempo y dinero que se quiere gastar y en ningún caso debe suponer un riesgo de daño para símismo, amigos o familia.

 

Manuel, exadicto al juego: «La adicción es algo incontrolable, siempre puede surgir y no hay manera de medirlo»

A través de la Cruz Roja una persona con ludopatía, con el nombre supuesto de Manuel, explica que el momento de jugar generaba «una sensación de tensión, de ser más listo y tener más picardía» que los demás. Al principio, recuerda, «comienza como un juego, un pasatiempo para pasarlo bien con los amigos». En su caso, el primer contacto estuvo impulsado por una situación social, con muy poco dinero gastado. En aquel entonces «no parecía un problema», aunque acabó desembocando en un impulso incontrolable. Sus ahorros bajaron, esforzándose para que su familia no fuese consciente de la situación. Su rutina del trabajo diario se fue viendo afectada, la concentración, el rendimiento… sus pensamientos se dirigían únicamente al juego. La adicción afectó también a sus horas de sueño, «sobre todo cuando perdía». Era consciente de que existía un problema, pero hasta que no se destapó todo a nivel familiar y comenzó con tratamiento, no era capaz de entender la gravedad de su situación. Fue entonces, con la intervención de sus allegados, que comenzó a tratar su adicción. Actualmente, ha estado en tratamiento durante aproximadamente un año y medio, y la mejoría es notable. Anímicamente se encuentra más relajado, ya no siente la ansiedad que antes le perseguía «hasta en sueños». Es por esta experiencia, por haber vivido en sus propias carnes las consecuencias incontrolables del juego, que Manuel es incapaz de retener su enfado al hablar sobre la coletilla «juegue responsablemente», porque «la adicción es algo incontrolable, siempre puede surgir y no hay manera de medirlo», sentencia.

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