Instituto Camilo José Cela (Padrón)
Alumnos:
  • Saúl Blanco
  • Ainhoa Carlés
  • Pablo Carril
  • Lucía Casal
  • Nuria Couselo
  • Noemí Duro
  • Uxía Eitor
  • Roi Fandiño
  • Daniel Gándara
  • Daniel Iglesias
  • Alex Jamarso
  • Antonio Lesende
  • Ángela Losas
  • Nadia Martínez
  • Miriam Miranda
  • Ángela Mosquera
  • Martín Novás
  • Julia Picón
  • Adrián Raposo
  • Samuel Saborido
  • Aroa Janeiro
Profesores:
  • Margarita Chamorro

Creación de biocombustibles para reducir las emisiones en 2050

En busca de nuevas alternativas para reducir el calentamiento global y evitar un mayor cambio climático, surge el SAF (sustainable aviation fuel) o combustible de aviación sostenible, obtenido de residuos orgánicos, permitiendo usar energías más sostenibles y limpias. Ha surgido como una solución prometedora ya que tiene la habilidad de reducir la huella de carbono y las emisiones de gases de efecto invernadero, así como de hacer que disminuya la dependencia de recursos no renovables. Puede ser originado
a partir de residuos como ramas, hojas, o restos de alimentación como la remolacha, el maíz o el aceite de cocina usado.

Actualmente, debido a la necesidad de cumplir los objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, la I+D+I en el ámbito forestal está en constante investigación y desarrollo de estos nuevos carburantes, con tecnologías innovadoras para así aprovechar de una manera más eficiente los recursos proporcionados por la naturaleza. Y gracias a la investigación, la innovación más relevante de los últimos años vino de la mano de la empresa inglesa de tecnologías sostenibles y productos químicos, Johnson Matthey; con la creación del SAF, que hizo posible el primer vuelo de Londres a Nueva York de un Boeing 787 de Virgin Atlantic en noviembre de 2023. «Todo fue creado a partir de remolacha y azúcar de maíz», cuenta Elena Blanco Castiñeiras, científica gallega que participa en este gran proyecto.

Sin embargo, también mantiene que no es favorable implantar este carburante en todos los vuelos, ya que su coste de producción sigue siendo excesivamente elevado. «Es carísimo y la financiación es mayoritariamente privada». Por lo que el sector de la aviación y las empresas involucradas esperan que los gobiernos se den cuenta de la necesidad de prestar ayuda financiera para facilitar la creación de los biocombustibles. «Esperemos que dentro de 10 años lo podamos usar ya de manera generalizada», dice Blanco, que colabora en este proyecto con más de 10 años de investigación. «Hoy en día, estamos dando pequeños pasos para reducir hasta un 70% las emisiones», añade.

Para las compañías de aviación resulta muy costoso el uso de estos nuevos carburantes. El comandante de Air Europa Antonio de la Mata explica lo que ocurre una vez en un avión: «Al no ser obligatorio y siendo muy caro, no lo utilizamos, ya que para que un avión realice un vuelo de Madrid a Miami se necesitan unos 48.000 litros de combustible». Por lo tanto, se continuará investigando y avanzando en la creación del nuevo componente, y servirá para incentivar a las compañías para que empleen estos biocombustibles y así poder dar un paso hacia un futuro más verde. «El objetivo en aviación es reducir la huella de carbono y alcanzar las cero emisiones netas de aquí al 2050», comenta De la Mata.

Pero no todas las voces están a favor de un cambio progresivo hacia los combustibles verdes. El sultán Al Jaber, presidente de la cumbre del clima de las Naciones Unidas en el seno de la COP28, celebrada en noviembre del 2023, manifestó su postura contraria alegando que la eliminación de los combustibles fósiles «llevaría al mundo a las cavernas».

La situación de Galicia

Sea de una manera u otra, los biocombustibles parecen haber llegado para quedarse. Ana Belén Castro, agente forestal, cuenta que Galicia es un territorio donde hay mucha agrupación de biomasa, ingrediente principal del biocombustible, aunque por el momento apenas existen empresas en Galicia que lo fabriquen. «Una de ellas, Greenalia, recoge los restos de las cortas del monte y producen biomasa. Por lo que si aprovechamos todos los recursos que tenemos en Galicia, dentro de 10 años podremos ser una de las comunidades autónomas que más produce biomasa», asegura.

La cuestión es si Galicia está preparada para convertirse en un espacio puntero en este sector donde, tanto la financiación privada como pública, resulta necesaria para crear los biocombustibles verdes del futuro.

Compartir en Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies