Colegio Sagrado Corazón de Placeres (Pontevedra) Beatles
Alumnos:
  • Paula Álvarez Domínguez
  • María Álvarez Fernández
  • Lara Carro Tomé
  • Guillermo Casal Area
  • Manuela Parada Méndez
Profesores:
  • Lucía Rodríguez Nodar

¿Por qué es tan necesario que las nuevas generaciones escuchen a los Beatles?

 

La buena música es atemporal, y la prueba está en los Beatles. Canciones de hace sesenta años como Love Me Do podrían haber sido el nuevo single de uno de los cantantes de hoy en día y nadie se daría cuenta de su antigüedad. Es más que evidente es que Lennon, McCartney, Harrison y Starr han dejado una marca imborrable en la historia de la música pese a haberse ya separado en los 70, hace ya 50 años.

Los Beatles impactaron en la música a la hora de hacerla evolucionar. Influenciaron a otras bandas y conocidos artistas como Prince, The Killers, The Smashing Pumpkins, The Beach Boys o Foo Fighters, y un largo etcétera, y ellos, a su vez, fueron influenciados por otras, como la discográfica Tamla Motown o Chuck Berry. Esto es de lo más común en la industria musical, pues tal y como explica Javier Becerra, crítico musical en La Voz de Galicia, «la cadena musical es una cadena en la que todo deriva de todo, nadie inventa algo de la nada». Sin embargo, y pese a sonar contradictorio, los Beatles sí rompieron barreras y crearon cosas totalmente nuevas, nunca vistas hasta aquel momento. En este sentido, Becerra menciona Tomorrow Never Knows, del álbum Revolver, una psicodélica canción del año 1966 que para él no tiene precedentes e inventa un género nuevo, la electrónica de estadio, que explotaría más tarde en los 90. También fueron absolutamente pioneros en los diseños de portadas, discos conceptuales y documentales.

Los Beatles son considerados por muchos como la primera boyband de la historia, principalmente porque la mayor parte de sus fans, sobre todo en sus comienzos, estaba formada por mujeres y niñas. Aunque no todos coinciden con esta idea: según comenta Javier Becerra, la banda británica no entraría dentro de los términos establecidos que conocemos hoy en día sobre las boybands. Estas son productos hechos desde discográficas y pensadas para un público adolescente en la que cada uno de los integrantes de la banda tiene un rol específico en el que se destaca su personalidad o cualidades físicas. En el caso de los Beatles era una banda orientada a todo tipo de públicos, tanto jóvenes como mayores en la que brillan por su música y estética propia, siendo un grupo de 4 chicos sin llegar a tener un perfil definido.

También es necesario recalcar que a su llegada a Inglaterra después de un viaje a Hamburgo los modelaron de manera que los hicieron un producto más asimilable a todos los públicos.

 

 

¿Qué es una buena canción?
¿Es aquella que es muy complicada de interpretar?, ¿La que inventa algo absolutamente nuevo?, ¿La que te transporta adonde la escuchaste por primera vez?, ¿La que más se vende? Para el experto en música de La Voz de Galicia Javier Becerra una buena canción es simplemente «aquella que te hace sentir», algo así como «un abrazo de alguien a quien quieres mucho y sientes un escalofrío por dentro».

Lo que es cierto es que una canción no impacta de la misma manera en el oyente, ya que puede evocar diferentes emociones. Es por ello que resulta complicado buscar una respuesta a esta pregunta que sea válida para todo el mundo.

Así que ¿es verdaderamente necesario que los jóvenes escuchen la música de los Beatles? Lo cierto es que sería muy bueno que supieran cuál es el origen de las canciones que disfrutan pero, al final, la esencia de los Beatles sigue en los acordes que se utilizan, en lo que transmite esa música. Les siguen escuchando de forma indirecta en las canciones que reproducen con Spotify, que si bien no son Love Me Do o Let It Be sí forman parte del legado de Lennon, McCartney, Starr y Harrison, y es por eso por lo que el grupo tiene tanto mérito, y es por eso por lo que deja una huella imborrable en la historia de la música, porque su esencia es notoria en canciones que salen más de 50 años después de su disolución.

So Let Them Be, Forever.

 

 

Javier Becerra cuenta que el fenómeno fan de los Beatles fue completa y absolutamente novedoso, fue «la explosión de la cultura juvenil». Con su música «la gente no solo bailó, sino que gritó, lloró y se tiró de los pelos», declara el crítico. Y ahí reside la principal diferencia con las generaciones jóvenes más actuales, que nunca antes ningún fenómeno musical se había vivido con aquella pasión y locura. Es eso lo que diferencia a ese fenómeno de otros como el los posteriores Backstreet Boys, One Direction o los más actuales BTS.

Sus años en actividad coinciden con la época dorada de la música pop, cualquier amante de este tipo de música soñaría con haber sido joven en esa época, con estrellas como los Rolling Stones, Pink Floyd o Bob Dylan.

De repente, los códigos sociales eran transgredidos, y para los padres fue una sorpresa y un gran reto. Hasta aquel momento, los hijos deseaban ser como sus padres, y entonces empezaron a aspirar a ser como los famosos, cuestión que ahora ya se asume como normal pero que en aquel momento fue muy impactante. Además, los Beatles no cumplían con el patrón habitual del momento: lucían aquella estética tan suya, poco masculina para la época, eran activistas de la paz con temas como Revolution, escrita en la época de la Guerra de Vietnam y el asesinato de Martin Luther King; Working Class Hero, que como su título indica, habla de la clase obrera; o Give Peace a Chance e Imagine de John Lennon, ambas indiscutibles himnos de paz. ¡Era la primera vez que un grupo atacaba los esquemas sociales y políticos por medio de su música!

En España sin embargo, la explosión de los Beatles no fue tan grande como en el resto del mundo debido al régimen que había en aquel entonces. La idea de mujeres alocadas que se tiraban encima de hombres que vestían de forma algo femenina no encajaba demasiado bien con la sociedad del momento.
Los Beatles dieron dos conciertos en España, tanto en Madrid como en Barcelona. El gobierno de la época no era partidario de que estos conciertos se llevasen a cabo y, por lo tanto, trataron de que fuesen un completo fracaso, militarizando la zona y ridiculizando a los Beatles por su aspecto en medios como el Nodo, lo que alentaba a la gente a no acudir.

A pesar de todos estos impedimentos «los más rebeldes y los más pudientes» como bien cuenta Becerra asistieron al concierto para poder presenciar en directo al cuarteto de Liverpool. Según Javier Becerra, esta fue sin duda alguna una experiencia que evocaba cierta libertad, pues un concierto durante la dictadura Franquista podía ser una manera de liberarse de las tensiones entre la sociedad y respirar «esos vientos del norte tan libertarios».

«En el concierto tarareamos en inglés macarrónico»
María Teresa Valls Tormo fue una de esas personas que tuvieron la gran suerte de presenciar uno de los conciertos que los Beatles ofrecieron en España. Concretamente, Tere asistió al concierto de la ciudad Condal, en el año 1965, y así es como relata su experiencia en el concierto.

Teresa Valls, durante la entrevista por videoconferencia.

—¿Qué fue lo que más le gustó del concierto?

—El ambiente, el poder verlos en directo. Escuchar la música en directo era una sensación que no tenía nada que ver con escucharla en casa.

—¿Cómo era? 

—El ambiente ya os lo podéis imaginar… todo eran saltos, gritos, canciones. Tarareando en inglés macarrónico, porque en aquella época todos hablábamos un inglés macarrónico. Todos nos sabíamos sus canciones de aquella manera.

—Después de tantos años, ¿sigue amando a los Beatles? ¿Por qué?

—Sigo escuchando su música, porque tengo todos sus discos en vinilo, en CD y en casete. Y además, tengo libros sobre aspectos de la vida de los Beatles, sobre sus aventuras. Tengo grabadas todas las películas que hicieron.

—¿Cómo consiguió una entrada para el concierto? ¿Con quién fue?

—La entrada la conseguí porque una de las amigas con las que fui tenía una tía en Barcelona, y ella nos consiguió la entrada para las tres. Lo que pasa es que las tres nos fuimos de extranjis, o sea, nuestros padres no sabían nada. Supuestamente estábamos estudiando en casa de las otras para un examen que teníamos.

—¿Recuerda alguna canción en particular?

—Respecto a las canciones de aquella época, la canción que más me gustaba era Twist and Shout, era la que bailábamos a todas horas. Después vino otra, mi favorita, Imagine.

foto: Alumnos Placeres

Black Stones: el legado beatlemaníaco en Pontevedra

 

El impacto en España fue menor que en otros países pero, sin embargo, los Beatles sí influyeron en la vida de muchísima gente. Un claro ejemplo son los Black Stones, un grupo pontevedrés formado inicialmente por Miguel Guerra, Pachi Pazos, Toño Carbajo, Tino Domínguez y Santi López. Siendo sus inicios muy similares: jóvenes, autodidactas y con una gran pasión por la música, sus vidas distan mucho de ser iguales.

Los Black Stones son uno de los muchos grupos que había en Pontevedra a finales de los años 60, como los Stokers, los Drakkars, los Phoniks. Versionando temas y componiendo canciones, con actuaciones en la Boite del Hotel Universo o en el Teatro Malvar, utilizando baterías de otros grupos y disfrutando de la música, comenzó el grupo pontevedrés. Los Beatles hicieron algo parecido, tocando por diversión, y escalaron a ser el que muchos consideran el grupo que dio origen a la música pop. Ambos grupos sin casi formación musical, aprendiendo dos acordes por allí, dos acordes por allá, cantando las letras con errores pues se guiaban por lo que escuchaban en la radio, coinciden en multitud de cosas. Sin embargo, hay una diferencia notable entre ellos. Unos vivieron de su música, se dedicaron al completo a ella. Los Black Stones sin embargo, y pese a haber dado conciertos y haber sido teloneros de Camilo Sesto, participado en concursos y en programas y habiendo tenido una canción editada en Estados Unidos, tuvieron un parón de 36 años debido a sus futuros profesionales.

En 2006 se volvieron a reunir, pero ni Pachi ni Miguel les acompañaban, y se incorporaron Emilio Rivas, el  hermano de Miguel, Armando Guerra y Jaime Carbajo, y unos años después, Emilio abandonó  el grupo y Fredi Nistal le sustituyó como batería.

Los Black Stones celebraron su 50 aniversario en 2021. Con motivo de la celebración, acrecentaron su parecido con el grupo de Liverpool recreando su famoso Get Back en la azotea en el que, si bien no grabaron un disco, sí un programa de televisión. A diferencia de los Beatles, los Black Stones no dieron este concierto en la icónica terraza londinense de Abbey Road, pero sí pudieron celebrar su emotivo aniversario en la calle Michelena, esquina La Marquesa. Inundaron las calles de Pontevedra con su música en honor a sus ídolos los Beatles. Fue tal la atención que recibieron en Pontevedra que la Policía Local ayudó a hacer los coros de las canciones. No corrió la misma suerte el cuarteto británico, que fue expulsado por la Policía.

A la fiesta de los aniversarios de medio siglo, se une también el lanzamiento de Let It Be, canción escrita por Paul McCartney en conmemoración a su madre y que transmite un mensaje lleno de optimismo y sabiduría. Las respuestas de la entrevista se consideran del grupo, aunque ha sido Tino Domínguez el que ha hecho de portavoz:

—¿Cuáles fueron los inicios como grupo?

—Nosotros éramos un grupo de amigos, y somos, que se conocían ya desde los 14 años, aunque yo entre en el grupo más tarde porque los los conocí a los 16. Al principio eran 4 personas: Miguel Guerra (el hermano de Armando), Pachi Pazos, Santi López y Toño Carbajo. Los dos primeros (Miguel y Pachi) ya no están con nosotros. Ellos cuatro formaron los Black Stones y un día me fueron a buscar a casa. Soy un Black Stone «por oposición», porque me hicieron un examen. Me habían oído cantar en algún sitio y me llamaron, fueron a mi casa y preguntaron: «¿Quieres formar parte de los Black Stones?» Les dije que sí y así fue como me incorporé al grupo, después de haberme hecho una prueba. Después, con 17-18 años, ya nos fuimos a la universidad, cada uno se fue a estudiar, porque no vivíamos de la música (además en casa no te dejaban) y desaparecimos como grupo. Justo antes de irnos hicimos un concierto con el que fuimos teloneros de Camilo Sesto, en el año 72 más o menos. El grupo se formó en el 69, por lo que cumplimos 50 años hace un par de años, aunque con un parón de 35 años propiciado por las circunstancias propias de la vida (universidad, hijos…). Aunque separados, volvíamos a tocar regularmente los miércoles en casa de Toño en Santiago y tocábamos toda la tarde. Un día, Javier, del pub Albatros, nos propuso tocar en su local. Tocamos dos días allí y ese fue nuestro reencuentro porque, además, allí nos encontramos con tres generaciones: nuestros amigos, sus hijos y, en algún caso, sus nietos. En esos dos conciertos había mucha curiosidad y emoción porque nos encontramos con gente que hacía 30 años que no veíamos. Ahí empezó el follón de nuevo y hasta ahora. De esta vez, reincorporamos a Emilio Rivas a la batería, a Armando Guerra al bajo y a Jaime Carbajo, el guitarra solista hermano de Toño. Y así nos convertimos en seis. Dos años después, Emilio tuvo que abandonar el grupo e incorporamos a Fredi y esta es la formación que tenemos ahora.

—¿Cuál cree que es la mejor manera de cautivar al público con la música?

—Lo primero de todo es hacerlo medianamente bien. La gente se fija mucho. Para subirse a un escenario hay que tener un poco de valor porque en ese momento estás solo ante el peligro pero, aunque depende del número de personas asisten. Nosotros hacemos música de los 60 y 70, que es una música muy coral. Somos tres los que cantamos todas las canciones y después tenemos otros tres miembros del grupo que hacen coros, así que, a veces son incluso seis voces. A la gente la «conquistamos» teniendo cierta facilidad de comunicación y también algo de psicología, como nosotros ya tenemos trayectoria, pues tenemos también facilidad para cambiar el repertorio en medio de un concierto si vemos que no le está llegando al público.

—¿Qué grupos influenciaron a los Black Stones?

—Como contemporáneos de la época estaban los Phonicks, que después se deshicieron para formar los Drakkars, liderados por Luis Nodar y los Royal Juvens Group. Nos llevaban como tres o cuatro años y, tal y como decía Luis, nosotros éramos los hijos putativos de los Drakkars porque siempre íbamos a verles e incluso en alguna ocasión nos dejaron tocar con su equipo. Ellos fueron para nosotros una guía, hacíamos una música muy similar y, en su momento, ellos grabaron un disco, que entonces era algo muy difícil. No como ahora.

—¿Qué quieren transmitir con su música?

—Nosotros tocamos música de los 60 y 70 y lo hacemos porque nos divierte. Ahora estamos empezando a tocar cosas de los 80 porque, aunque parece que están ahí al lado, la gente que vivió la música de los 80 ahora tiene cincuenta y tantos años, entonces hemos introducido temas de Los Secretos, Nacha Pop, algo de Alaska, porque también queremos tener repertorio en español. Una de las cosas que más llama la atención de Black Stones es la edad y las voces y lo que aguantamos encima de un escenario, nos comentan muchas veces. No vivimos de la música porque es muy complicado, pero nuestro objetivo es transmitir toda la pasión que nosotros sentimos por la música. Ojalá viviésemos de ella y pudiésemos dar conciertos por toda Galicia y España.

—¿Qué creen que es lo mejor de formar una banda?

—Para nosotros, lo mejor de formar una banda es la amistad. Lógicamente, nosotros tenemos nuestras broncas, como todo buen matrimonio, pero siempre sabes pasarlas por alto. Romperíamos antes el grupo que la amistad, es algo que hemos comentado muchas veces.

—¿Cuál ha sido su formación musical?

—Ninguna. El único que tiene algo de formación musical es Jaime, los demás pudimos haber visto algo de solfeo, pero nada de formación como tal. Tenemos la formación adquirida por la experiencia, no por los libros, y mucha cultura musical, que eso también te forma. Tenemos mucha versatilidad; porque podemos hacer música de Creedence, Rolling, Beatles o Crosby, Stills & Nash, cada uno en un registro diferente…

—¿Cómo se les ocurrió la idea de recrear el «Get Back» de los Beatles en una terraza?

—Pues mira… los Beatles hicieron esa grabación hace 50 años, ahora 51, pero eso fue una idea que teníamos en la cabeza y que se realizó para un programa de televisión sobre la música en Galicia. Lo que quisimos fue emular lo que hicieron los Beatles, hicimos lo mismo…

—¿Cuál es su género de música favorito?

—El pop rock. La música beat, que viene de lo que era la música del río Mersey, que es río que pasa por Liverpool. Ahí nació un tipo de música que era la que tocaba Gerry and the Pacemakers, los Dakotas, grupos anteriores a los Beatles y que llegaron a ser contemporáneos de ellos. McCartney incluso le hizo una canción que interpretaron Billy J. Kramer & The Dakotas, que fue Do you Want to Know a Secret. El Merseybeat era el estilo de todos estos grupos de Liverpool. Y hablando de Liverpool no podemos dejar de recomendar ir a The Cavern, cada media hora o cada hora cambian de grupo y todo el mundo cantando, la gente joven, la gente mayor. Siempre solemos fijarnos desde los escenarios y ves a gente muy joven cantando las canciones de los Beatles. Nosotros siempre decimos, en clave de humor, que tocamos música clásica, porque es que los Beatles son clásicos. Los Beatles fueron un fenómeno sociocultural y musical, por descontado, y cada año sacaban uno o dos elepés (los long plays) y cada cual diferente. Parecía que rompían el estilo anterior: Help es diferente al Revolver y Sargent Peppers es el paraíso sinfónico…

—¿Cuál es su álbum favorito de los Beatles?

—Tino Domínguez. Es una pregunta muy difícil de responder; incluso quedarse tan solo con una canción de cada elepé ya es complicadísimo pero, ¿una canción preferida? Para mí es If I fell. Me parece una gran canción… creo que es de John Lennon.

—Armando Guerra. Para mí es Twist and Shout, aunque no sea de ellos. Según leí, ese día John Lennon estaba enfermo y lo sacaron de la cama para grabar esta canción porque tenían que grabarla ese día. Para mí es la mejor, condensa una serie de cosas que no son tan fáciles de explicar. Esa canción tiene una fuerza enorme para mí. Fue la que los dio a conocer, más que Love Me Do. Los Beatles componían canciones en el hotel, antes de actuar, tirados en la cama. McCartney hacía una letra y una música y el otro (Lennon) la remataba. Eran unos genios.

—¿Cómo les influyó el fenómeno Beatle?

—Nosotros teníamos sobre 14 o 15 años, pero si eres aficionado a la música y te gusta la música y empiezas a escuchar a unos tíos que tocan el Twist and Shout, una canción que se contagia y que tiene una fuerza… que con 3 acordes, curiosamente los mismos que La Bamba, hagas una canción que te haga vibrar de esa manera… Es una canción que es muy difícil de tocar, a nosotros nos cuesta mucho. Hay que cantarla con una cadencia. Nosotros la cantamos pero en la intimidad.

—Musicalmente hablando, ¿qué opinan sobre «Let It Be»?

Let It Be tiene una calidad que solamente McCartney podía conseguir. Es de las mejores canciones que ha escrito, eso es indudable. A pesar de que es un tío que toca muchas baladas, tiene cañonazos de rock como Helter Skelter. Lo suyo era cantar rock, viene del rock and roll, a pesar de ser un gran baladista. La primera vez que la escuché no me sorprendió que pudieran sacar una canción de ese estilo, después de seguir toda la trayectoria de los Beatles. Estaba dedicada a su madre y a mí me da la sensación de que con esa canción estaban cerrando una etapa.

«Let It Be», una canción con trasfondo
Let It Be es una de las canciones más famosas e íntimas del cuarteto de Liverpool, lanzada en 1970. Letra de McCartney y música de Lennon, una canción emotiva y pegadiza que intenta transmitirnos un mensaje positivo de parte del grupo. Paul McCartney cuenta en su entrevista con James Corden, el famoso presentador de Carpool Karaoke, la historia tras esta emotiva canción. McCartney dijo que escribió Let It Be tras soñar con su madre durante las tensas sesiones para la grabación del álbum Get Back. McCartney explicó que su madre Mary había fallecido cuando él tenía 14 años, y pese a que al principio se creyó que la canción hacía referencia a la Virgen María, es el propio ex Beatle quien confiesa que es a su madre a quien se refiere la letra. En el sueño la madre de McCartney se le acercaba y mientras lo consolaba diciéndole: «It’s gonna be ok, just Let It be.» Traducido como «Todo va a ir bien, solo déjalo ser». Posteriormente McCartney declaró: «Me encantó volver a conversar con mi madre. Me sentí bendecido por tener ese sueño. Eso me hizo escribir Let It Be.» En esta canción lo principal es el positivismo y el optimismo, muy importantes en la sociedad llena de cambios que había en el momento. La influencia de los Beatles y su forma de transmitir mensajes importantes era con una forma muy suya y con esas letras tan íntimas e inspiradoras.  
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