C. PORTEIRO

¿Eres de los que no puedes esperar más tiempo para tener coche? Quizá estés de suerte porque la Dirección General de Tráfico (DGT) está pensando en crear un carné especial para que los más jóvenes dejen de depender de sus padres o amigos para desplazarse.

¿Con qué edad se podrá conducir?

La idea, porque solo es un proyecto, sería que cualquier joven a partir de 16 años pueda sacarse un carné B1 para poder conducir. Los requisitos serán los mismos que el de «mayores»: un examen teórico —para demostrar que conocen las normas— uno práctico y el test «psicotécnico», que se hace para comprobar que tienes los reflejos y los sentidos preparados para conducir.

¿Podré llevar el coche de mis padres?

No exactamente. Ese carné solo serviría para conducir pequeños vehículos eléctricos —nada de diésel o gasolina, que son más contaminantes— que alcancen una velocidad máxima de 90 kilómetros por hora. Para hacerte una idea: la velocidad mínima a la que debes ir en una autopista —está mejor preparada que una carretera convencional— son 60 kilómetros por hora. Estos coches están pensados para desplazamientos cortos, como ir al instituto, a la compra o de visita a ver a los abuelos.

¿Por qué tienen que ser eléctricos?

En primer lugar porque los únicos modelos que tienen este límite de potencia son eléctricos. En segundo lugar, porque Tráfico quiere promover entre los más jóvenes —conductores del futuro— el uso de vehículos menos contaminantes. Estos se pueden enchufar y recargar rápidamente sin emitir CO2, principal causante del cambio climático.

¿Y si no tengo dinero para comprarlo?

No todo el mundo puede comprar un coche nuevo. El primer coche de muchos jóvenes puede ser de segunda o tercera mano, nos lo cede algún familiar. En ese caso, habría que esperar hasta los 18 años para sacar el carné B, el habitual que tienen todos los conductores de turismos.

Estos coches, ¿son seguros?

Según Tráfico, sí. Al menos, más que la motocicletas —que pueden conducir los jóvenes a partir de los 16 años con un carné A1 si estas son de muy poca potencia—. La motos protegen menos en caso de accidente.

¿Puedo conducir si no tengo carné?

Sí. Hay vehículos que se pueden conducir sin carné a partir de los 15 años —ciclomotores que no pueden superar los 45 kilómetros por hora—.

 

Responsabilidad: El 27 % de los jóvenes dicen que cambian para mal al volante 

Casi tres personas mueren cada día de media en España en este 2021 tras sufrir un accidente de tráfico. Y los jóvenes de entre 15 y 29 años fueron el segundo grupo de edad más implicado en siniestros mortales el año pasado, cuando pasamos meses de confinamiento y restricciones. La falta de experiencia y la sensación de menor riesgo hace que muchos se confíen al volante, conduciendo más rápido de lo que deberían, haciendo maniobras más arriesgadas e incluso asumiendo actitudes irresponsables como tomar el volante después de beber. ¿Es verdad eso que dicen de que la gente cambia cuando conduce? En parte. Según datos de una aseguradora, el 27 % de los jóvenes con menos de cuatro años de experiencia admiten que su carácter cambia para mal cuando conducen.

 

Mantenimiento: El coste anual de un vehículo: hasta 2.000 euros al año 

«Es un saco sin fondo». Es una frase que se suele oír a los propietarios de vehículos. Y es que tener coche no es nada barato. Hay muchos costes que asumir, desde impuestos a mantenimiento en el taller, ITV (inspección técnica de vehículos obligatoria), combustible y seguro. ¿Qué es eso del seguro? Para poder conducir tienes que conseguir que una empresa responda por daños que puedas ocasionar en caso de accidente. También es útil por si sufres una avería en carretera y necesitas asistencia. Pero todo eso se paga. Y no es nada barato cuando eres joven. Al tener menos experiencia, los seguros no se fían de ti y te cobran tarifas más altas. Se calcula que el coste total de tener coche propio puede llegar a alcanzar los 2.000 euros al año —después de comprarlo—. ¿Crees que vale la pena?

 

ACTIVIDAD BÁSICA

Calentando motores

Aunque todavía no tengas edad para poder conducir, no viene mal calentar motores. ¿Te has preguntado alguna vez para qué sirven algunas de las señales que hay en la carretera? La de «STOP» es la más conocida, pero hay otras que nos indican dónde podemos adelantar, la velocidad máxima, y hasta nos advierten de que puede haber animales sueltos. Haced dos grupos en clase. Cada uno deberá investigar para qué sirven al menos cinco señales que hayan visto en la carretera.


La actividades de esta unidad están diseñadas por Cristina Porteiro, periodista.

Conectarnos sin contaminar
Conviene reflexionar si el modelo de «un ciudadano, un coche» es más práctico y sostenible que el del uso colectivo del transporte

Pitidos de claxon, autobuses bloqueados por coches que apenas pueden maniobrar y decenas de conductores malhumorados y estresados. Seguro que la escena os suena. A la entrada y salida de muchos colegios gallegos se forman unos atascos enormes que dificultan la circulación. ¿Por qué ocurre esto y cómo se puede solucionar?

Hasta ahora, la sociedad estaba acostumbrada al modelo de «un ciudadano, un coche». O incluso más, porque en España hay unos 27,2 millones de personas con carné de conducir, pero por las carreteras circulan más de 32,5 millones de vehículos. ¡Imagínate lo que tienen que contaminar! No solo porque son muchos, también porque más de la mitad tienen más de 12 años. ¿La antigüedad importa? Pues sí, cuanto más viejo, más contamina.
En este sentido, permitir a los jóvenes de 16 años conducir coches eléctricos podría ayudar a extender su uso y reducir el CO2 de los coches diésel y gasolina, pero ¿crees que es una solución sostenible para el medio ambiente y racional para desatascar las calles? Piensa en la cantidad de materiales que hay que utilizar para fabricarlos —desde los químicos de las baterías hasta microchips o las llantas de caucho—. ¿No sería mejor prescindir de tener vehículo propio? ¿Crees que hay alternativas más eficaces?

Se podría optar por el bus de toda la vida —o el metro en las grandes ciudades—. También existe el «pago por uso» de los coches de alquiler que puedes encontrar en muchas calles españolas a través de aplicaciones móviles. Está pensado para conducir solo cuando el transporte público no llega a una ubicación o no en el horario que tenemos previsto. En la actualidad se ha popularizado el modelo de renting. Consiste el pagar una cuota mensual para usar un coche —incluye todos los servicios—.

Las opciones más sostenibles son la bicicleta o el patinete eléctrico. Para llevar este último debes saber que el casco es obligatorio. No puedes conducir por las aceras —sí por el carril bici—, ni ir a más de 25 km/h. Y sí, pueden someterte a un control de alcoholemia aunque no necesites carné.

 

Para desterrar el modelo actual hay que mejorar las infraestructuras

No siempre es posible prescindir del vehículo propio aunque queramos. En las principales ciudades gallegas, por ejemplo, no hay metro. Sí hay una red de autobuses, pero solo son eficientes ciertas líneas dentro de la ciudad. Y no están activas hasta la madrugada.

También se tarda mucho en trasladarse todos los días a trabajar desde las áreas metropolitanas —las afueras— a la ciudad. Los buses tienen una frecuencia limitada y no siempre te dejan cerca del lugar de destino, obligando a hacer otro viaje.

La cosa se complica más en las ciudades más pequeñas, pueblos y zonas rurales. Hay núcleos de población donde ni siquiera tienen un bus regular para ir al hospital. Para poder recibir asistencia o hacer cualquier trámite, los vecinos se ven obligados a andar hasta villas cercanas con servicio de autobús o coger directamente un taxi si no disponen de vehículo.

¿Qué problemas detectas en la red de transporte e infraestructuras del lugar donde vives? ¿Qué haces para poder salir con tus amigos? Hay quien opta por los «buses lanzadera» que conectan varias poblaciones con un punto de salida. O quien se queda a dormir con amigos o vuelven a casa con los padres. Lo que se recomienda es evitar el autoestop o volver a casa con desconocidos, por el riesgo que implica. ¿Lo has hecho?

ACTIVIDAD MEDIA

Una semana sin coche

Proponemos un reto: prescinde del coche durante una semana. Anota en un papel cada dificultad que encuentres y la solución que has encontrado. Grabad un vídeo en clase con vuestras sugerencias y enviadlo al Ayuntamiento. 

ENTENDER

El que más contamina, ¿debe pagar más?

¿Sabes qué es el impuesto de circulación? Es una tasa que abonan los conductores todos los años para poder hacer uso de la red vial. No todos pagan lo mismo. Bajo la premisa de que «quien contamina, paga», los ayuntamientos imponen cuotas hasta diez veces más altas a los propietarios de vehículos viejos y contaminantes.

Las normas pueden tener un impacto desigual. Es más fácil para un ciudadano con mucho dinero adquirir un coche eléctrico que para un mileurista. ¿Te parece justo que este último pague más porque solo se puede permitir un coche de segunda o tercera mano que contamina más?

El Gobierno impondrá este año un sistema de peaje por uso en las carreteras españolas (en las autovías), que hasta ahora eran gratis. Quiere que los usuarios —turismos particulares, camiones, motos…— paguen de forma proporcional al uso que hagan para ayudar a mantener la red vial. ¿Te parece bien?

ACTIVIDAD AVANZADA

Semáforo para infractores

Durante tres días, anota las infracciones que seas capaz de detectar en la calle —vehículos y peatones—. Califica cada una con los colores del semáforo: rojo para las más graves; ámbar para las peligrosas y verde para las más leves. Haced recuento en clase y elaborad una tabla estadística. ¿Conducimos bien?

PROFUNDIZAR

No debemos alentar conductas agresivas o irresponsables de amigos o familiares al volante

¿Sabías que casi uno de cada cuatro jóvenes con menos de cuatro años de experiencia se ha visto implicado en un accidente? Son cifras que no deberían extrañar: uno de cada tres reconocen haber conducido alguna vez tras beber alcohol. ¿Confiarías tu vida a un amigo que lleva varias copas encima?

 Hay otro tipo de conductas que también pueden ser igualmente peligrosas. Seis de cada diez jóvenes dice que ha conducido mientras fumaba o mientras utilizaba el navegador o el móvil. Y más de ocho de cada diez admite abiertamente que en ocasiones infringe los límites de velocidad. ¿Alguna vez lo has hecho? ¿Por qué?

Ojo al perfil que hace una conocida aseguradora: «Los hombres jóvenes conductores, en general, se muestran más confiados en su habilidad para conducir, son más osados a la hora de conducir en situaciones de riesgo, como con alcohol, con droga, etcétera. Tienen una idea más benevolente sobre su probabilidad de sufrir un accidente. Se consideran mejores conductores que los demás». ¿Te sientes identificado o conoces a alguien así?

Además de la formación vial que se le exige al conductor, como ciudadanos debemos implicarnos para evitar accidentes. ¿Cómo? Dejando de alentar y reprobando actitudes agresivas o arriesgadas de nuestros amigos cuando conducen. No solo porque ponen en riesgo sus vidas, también la del resto de conductores.

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