LAURA CAMPOS

Es normal que en esta época del año la presión nos sobrepase por momentos. Podemos incluso sentir que cada año es un poco mayor, y con ello nos abordarán las ganas de abandonar, pero esa no es la solución, desde luego no una buena. Debes saber que podemos afrontar estas situaciones difíciles cada vez un poco mejor, nuestra receta mágica será la resiliencia.

Personas resilientes, ¿yo también soy una de ellas?

Hace ya algunos años que se escucha esta palabra, y es que es una cualidad bastante valorada actualmente debido a la sociedad altamente cambiante en la que vivimos. Tiene mucho que ver con la capacidad de adaptarse y de superar obstáculos pero vamos a ver qué significa exactamente.

Resiliencia es un término que deriva del verbo en latín resilire, que significa «saltar hacia atrás, rebotar». Este término se adoptó para hacer referencia a una cualidad de los materiales que, después de aplicada una fuerza, pueden recuperar su forma original.

Lo vemos mejor con un ejemplo: la plastilina es un material muy flexible, imagina que formas una bola con ella y le aplicas fuerza entre tus manos, es decir, que la aplastas. Cuando la sometes a una presión, la plastilina se deforma por completo y se adapta, eso sí, cuando la sueltas verás dibujados en ella los surcos de tus palmas pues no puede recuperar su forma, se queda como si la presión siguiese estando.

Sin embargo, cambia ahora esa bola por la típica pelota antiestrés. Esta se adaptará perfectamente a la presión de tus manos, podrás aplastarla, y deformarla, y cuando la sueltes recuperará su forma original, como si esa presión nunca hubiese estado.

Si llevamos este mismo ejemplo a las personas, podemos decir que son aquellas que consiguen adaptarse a situaciones de estrés, que son flexibles ante la presión, y una vez pasado ese mal momento son capaces de sobreponerse y seguir adelante con la misma fortaleza del inicio.

Si bien es cierto que, no todo el mundo posee esta característica, también lo es, que siempre podemos entrenarla y mejorar, y te cuento cómo hacerlo.

Busca tu templanza

Ser capaz de encontrar la regulación necesaria para adaptarte a las situaciones estresantes será fundamental en este proceso. Si eres una persona a la que le resulta fácil la autorregulación no tendrás problema, pero si no es así, puedes fortalecer tu flexibilidad emocional:

Escoge una canción que te guste y te transmita tranquilidad y dedica cada día 3 o 4 minutos a escucharla mientras respiras pausada y profundamente y déjate llevar por su ritmo hasta la calma. Puedes usar este recurso siempre que lo necesites.

Hacer un mood tracker (registro de emociones) también puede ayudarnos a mejorar nuestra conciencia emocional.

Desarrolla una actitud positiva y realista

El optimismo realista te permitirá mantener una perspectiva positiva sin perder de vista la realidad.

Lleva un diario de gratitud donde puedas escribir cada día alguna cosa que te haya pasado que agradezcas. Puede ser un abrazo que hayas recibido, una actividad divertida, un logro obtenido…

Crea un tablón del éxito: usa imágenes o frases motivadoras para visualizarte consiguiendo tus metas.

Conecta con otras personas

La inteligencia social es una gran fortaleza que conviene practicar a menudo, especialmente si hablamos de superar obstáculos y afrontar situaciones difíciles. Construir relaciones sólidas nos proporciona una red de seguridad emocional (así es cómo se ha mantenido a la especie viva, nada menos).

Expresa tus sentimientos y preocupaciones con alguien de tu confianza, mantener una conversación sobre cómo te sientes puede ayudarte más de lo que crees.

Busca un grupo de estudio con quien poder compartir los esfuerzos y los logros, te será más fácil mantener la motivación y superar los obstáculos.

Poniendo estas sencillas pautas en marcha, verás que la presión que ahora sientes se reduce progresivamente y empezarás a sentirte con más ganas de enfrentar este reto.

Y recuerda, pase lo que pase, que eres mucho más que una calificación, y que independientemente del resultado, haber trabajado tus fortalezas y entrenar tu resiliencia ante la adversidad es un gran logro, un éxito que te acompañará toda la vida.


Laura Campos es colaboradora de Catemo Educacion.

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