ANA SANJUÁN

Empecemos por aclarar qué es la concentración: el proceso mediante el cual el cerebro selecciona algún estímulo del ambiente; es decir, de entre todo lo que tiene a su alrededor, centra la atención en un único punto e ignora todo lo demás.

Los factores que dificultan la concentración son variados y a cada persona le afectan de forma distinta. Pero, ¿de qué depende mi capacidad de concentración? La edad o características genéticas, emocionales, contextuales o motivacionales participan en este complejo engranaje. Conocernos bien a nosotros mismos es imprescindible para detectar como nos afectan y para buscar opciones para sortearlos.

Lo primero que debemos hacer es reflexionar sobre cómo podemos concentrarnos de forma más efectiva. Mejorar nuestra concentración nos ayudará con la capacidad de estudio y con su objetivo final: aprender y conseguir los resultados esperados.

La concentración se puede entrenar y mejorar. ¡Toma nota de estas claves!

EL ESPACIO

  • El lugar en el que estudiamos es muy importante:
  • No tengas en tu lugar de estudio distracciones como el móvil, la tableta, el televisor o juegos.
  • Construye un espacio agradable, que puedes decorar a tu gusto, y bien iluminado. Algo imprescindible es una silla cómoda.
  • Y no te olvides del orden y la limpieza, porque influyen en tu estado de ánimo y en tu capacidad de concentración.
  • El material de estudio, si es atractivo, ayuda. Por ejemplo, usa lápices y subrayadores de colores para resaltar ideas y palabras

EL ESPÍRITU

  • Confiar en ti mismo es fundamental: tienes que sentir que eres capaz de aprender y de mejorar, de estudiar solo. Si te esfuerzas puedes aprender y sacar buenas notas.
  • Fomentar la autonomía y la responsabilidad en todos los ámbitos te ayudará también en el ámbito escolar, pero recuerda que puedes pedir ayuda cuando lo necesites.
  • Motívate con el resultado de un examen y con el objetivo que te estás marcando.
  • Reflexiona sobre los logros que has ido consiguiendo y tenlos siempre presentes.
  • Rodéate de compañeros de estudio para apoyaros mutuamente y mantener un ánimo positivo.

LA ORGANIZACIÓN 

Determinar qué día hay que hacer las tareas o cuánto tiempo tienes que dedicar a una en concreto que cuesta más, o cuántos días antes debes empezar a preparar un examen, te ayudará a organizarte y a desarrollar un hábito de estudio consistente.

  • Crear un horario de estudio semanal en papel es útil. Tiene que incluir el tiempo de estudio y los descansos que, si es necesario, acordarás con tus padres. Tenerlo siempre a la vista es importante.
  • Hacer listas de tareas pendientes e ir tachando o marcando con un tick verde cuando termines, ayuda a avanzar y a mantener la motivación.
  • Pomodoro, una técnica que funciona. Consiste en estudiar en períodos de tiempo cortos y alternarlos con descansos. Por ejemplo, 30 minutos de estudio y 10 de descanso.
  • Tracker, una herramienta práctica de estudio. Es un auto-registro de los pasos para estudiar un tema o unidad: leer, comprender, subrayar, esquematizar y memorizar.
  • Esquemas, resúmenes o mapas conceptuales son herramientas que siempre hay que tener a mano.

 


Ana Sanjuán es colaboradora del gabinete de coach catemo.es

PARA LOS PROFES Y LAS FAMILIAS

Cuatro claves para ayudar a nuestros hijos y alumnos:

Hábitos. Inculcar desde pequeños el hábito del trabajo diario y la constancia, adaptado a cada edad.

Escribir a mano. La importancia de escribir a mano. Numerosos estudios apuntan a que escribir a mano activa áreas motoras y sensoriales de nuestro cerebro que favorecen el aprendizaje y la memoria.

Leer. Leer expande el vocabulario y el conocimiento. Mejora nuestra memoria y concentración, potencia la capacidad de escribir y alimenta la imaginación y la empatía.

Feedback. Los castigos no son de gran utilidad. Es mejor proporcionar un feedback orientado a la mejora: qué estás haciendo bien y en qué puedes mejorar, siempre buscando la responsabilidad y el compromiso.

A QUÉ NO SABÍAS…

Dormir, imprescindible

Dormir adecuadamente y durante las horas indicadas para tu edad es imprescindible. Lo recomendado por los expertos es que, durante la adolescencia, se duerman entre 8 y 10 horas diarias. Durante el sueño, el cerebro consolida el aprendizaje. Cuando duermes se asientan los recuerdos, se procesa el conocimiento y se reproduce la recuperación física. Es decir, si duermes adecuadamente, al día siguiente la mente y el cuerpo estarán al 100 %.

Dieta saludable

Lleva una dieta saludable para que la mente trabaje correctamente. Evita comer alimentos procesados y también las bebidas estimulantes.

Somos agua

¡No olvides mantenerte bien hidratado! Un truco que funciona es tener siempre agua en la mesa e ir bebiendo poco a poco. Verás como te cansas menos y estás más activo. Recuerda que los seres humanos somos sobre todo agua.

Comida para el cerebro

Los frutos secos, el plátano, las lentejas, el brócoli o los huevos son algunos alimentos que contribuyen al buen funcionamiento del cerebro.

Atención al cuerpo

El cuerpo y el cerebro funcionan conjuntamente (ya sabes, el dicho latino «Mens sana in corpore sano»). Realizar actividad física todos los días es fundamental para ambos. Si practicas algún deporte, perfecto. Organiza tu agenda para que lo puedas mantener, incluso en exámenes. Y, si no lo practicas, muévete todos los días: salir a caminar al aire libre es una buena actividad.

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