BELÉN ARAÚJO

En lo que va de siglo, esta pequeña isla mediterránea situada al sur de Italia ha conseguido darle un giro de 180 grados a uno de los indicadores que mejor mide la salud de un sistema educativo: la tasa de abandono escolar. En el 2005 un 33 % de los estudiantes de Malta (uno de cada tres) dejaba los estudios antes de terminar la ESO. Sin embargo, el año pasado solo lo hizo el 10 % de los alumnos, una cifra que ya se aproxima más a la media de la UE (el 9,5 %) y que los coloca por delante de países como Alemania (12 %) o España (13,9 %).

Pero, ¿cómo lo han conseguido? Como siempre, no hay una fórmula mágica que lo cambie todo de la noche a la mañana, pero dos de las medidas estrella de los últimos años han sido fomentar desde una edad más temprana la FP, que ofrece una formación más vocacional para los jóvenes que no quieren estudiar una carrera, y hacer gratuitas las escuelas infantiles para que los niños estén integrados en el sistema educativo desde bien pequeños. De este modo se intenta que cuando empiecen la educación obligatoria (a los 5 años) todos, independientemente de su situación en casa, tengan un buen nivel y se sepan comunicar en los dos idiomas oficiales del país: maltés e inglés. Esta etapa primaria se centra en que todos alcancen ese bilingüismo y en que los alumnos adquieran conocimientos a través del aprendizaje por competencias.

A los 11 años los alumnos comienzan la siguiente etapa, la secundaria, que está dividida en dos ciclos. Los dos primeros cursos de la ESO son para estudiar asignaturas comunes como Ciencias, Matemáticas o Historia. Es después, a los 13 años, cuando los alumnos pueden customizar su horario de los próximos cursos eligiendo entre más de veinte asignaturas diferentes, algunas más académicas (como Química o Estudios Sociales) y otras más vocacionales (como Comercio, Contabilidad o Peluquería). Estas materias más prácticas son la oportunidad perfecta para que esos malteses que antes decidían abandonar los estudios encuentren ahora una vocación que les motive a continuar.

La educación obligatoria termina a los 16 años, que es cuando los estudiantes deben decidir entre seguir estudiando dos años más en un Junior College (equivalente a nuestro bachillerato) para poder acceder a la universidad, o hacer una FP (que dura entre dos y tres años).

Compartir en Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies