3. CONTENIDOS

Demasiado lejos para ir a verlo

Los planetas de Trappist-1 se encuentran a casi 40 años luz de distancia. Es decir, los vemos tal y como eran hace 40 años. Esto quiere decir que si allí hubiera alguien mirando hacia nosotros estarían viendo lo que ocurrió aquí en 1977, el año en que en las pantallas de los cines terrícolas se estrenaban Star Wars o Encuentros en la tercera fase. Las distancias son tan grandes que, aunque pudiésemos viajar a bordo de Juno, la nave más rápida que hemos construido, tardaríamos más de 150.000 años en llegar hasta este sistema planetario. Las distancias entre las estrellas son tan grandes que, en la práctica, los viajes interestelares se presentan como una misión imposible. Y aún en el caso de que se desarrollen tecnologías que nos permitan viajar más rápido, se trataría de viajes que durarían muchas generaciones, y en los que ninguno de los astronautas originales llegarían a su destino.

La esperanza de vida extraterrestre

El gran atractivo de los planetas extrasolares reside en la esperanza de que alguno de ellos sea habitable. Ahora que ya sabemos que están tan lejos que no podemos ni soñar con llegar a colonizarlos, el interés se centra en la posibilidad de detectar – desde aquí – algún indicio de que albergan formas de vida. Desde el punto de vista científico la cuestión es muy interesante, porque todavía no sabemos si el fenómeno de la vida es fruto de una extraordinaria e irrepetible casualidad con la que hemos sido bendecidos en la Tierra o si, por el contrario, surge con relativa frecuencia dada la ingente cantidad de planetas que debe haber por todas partes. Y si es así, ¿qué probabilidad hay de que esta vida alcance un grado de complejidad que le permita comunicarse con nosotros?

Las ilustraciones ilustran, no informan

Las agencias espaciales y los observatorios astronómicos suelen acompañar los anuncios del hallazgo de planetas extrasolares con cuidadas recreaciones artísticas que nos ayudan a imaginar cómo pueden ser estos mundos. Así lo hizo el Observatorio Austral Europeo (ESO) con los videos que publicó sobre el sistema Trappist-1 

Sin embargo, mucha gente no es consciente de que estas imágenes no son otra cosa que interpretaciones llenas de fantasía, ya que desconocemos si en ellos hay atmósfera, océanos o regiones montañosas. Por no saber, ni siquiera sabemos cómo es su composición química y, mucho menos, si en ellos se dan realmente las condiciones para la vida. La nueva generación de telescopios permitirá en un futuro próximo conocer más detalles de los planetas extrasolares y las recreaciones, sin abandonar el ámbito de la fantasía, serán un poco más realistas.

Compartir en Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en WhatsApp

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies