Antonio Sandoval
¿Te has fijado? Por supuesto que sí: la primavera está ya por todas partes. Desde los rincones más rodeados de cemento y asfalto de las ciudades hasta nuestras cumbres, pasando por las orillas de los ríos o los prados de nuestras campiñas. Es como si alguien hubiese arrojado un confeti multicolor, en forma de pétalos de flores, para celebrar que estamos en los meses más repletos de actividad natural de todo el año.

¿Qué tal se ve la primavera desde tu centro escolar? ¿En qué detalles se nota que estamos en esta estación? Haz una lista. Puedes comenzar con la duración de los días, continuar con esas flores, apuntar además si se ya ven con mayor frecuencia mariposas… ¿Qué más?

Con tanta lluvia como ha caído este invierno, además, los verdes están que se salen. Los verdes, sí, porque hay más de uno. Venga, elabora otra lista: la de los tipos de verde que se ven desde tu centro escolar, o de camino a él.
Es probable que encuentres, por ejemplo, verde oliva, verde manzana, verde pistacho, verde esmeralda… Sus tonos serán diferentes, además, según la hora del día, o la presencia o ausencia de nubes más o menos oscuras.
«Verde que te quiero verde». ¿Quién escribió ese verso? ¿Has leído el poema que comienza así?

Rosa púrpura
¿Definirías así el rosa que lucen las flores de la foto? Son dedaleras. Busca su nombre científico. En cuanto a su nombre común, ya habrás imaginado su origen. Esa forma, ese color tan vistoso, y esas manchas, como pecas aureoladas, que lucen en el interior de su corola tienen sin duda una función. ¿Cuál crees que es?

Has acertado. Efectivamente, esa es la manera que tienen las dedaleras de atraer hacia el interior de sus flores a los insectos que, de visita en visita, trabajan para ellas como polinizadores a cambio de su néctar. Mucho ojo, eso sí, porque para nuestra especie la planta que produce estas esas flores es muy tóxica. Hablando de ojos: esos insectos que van y vienen por el interior de las dedaleras, y que visitan tantas y tantas otras flores, ¿ven esos colores como los humanos? Investiga sobre ello, y busca además en internet fotos que simulen cómo aprecian su mundo esas otras criaturas.

Pasear observando con curiosidad la naturaleza que nos rodea, tanto la más urbana como la más silvestre, es hacerte preguntas sin parar. Aquí van otras dos: ¿qué fue antes, la aparición de los insectos polinizadores o la aparición de las flores que los atraen? Y luego, cuando comenzó a haber más y más de ambos grupos de seres vivos, esa creciente diversidad conjunta ¿fue motivada sobre todo por las flores, o más bien por los insectos? Piensa en ello y atrévete a dar tus propias soluciones a ambos enigmas. Después, investiga a ver si has acertado.

■ Para saber más. Flores e insectos: la clave fósil

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