4. EVALUACIÓN

Los temas que presentan una apariencia light como son los de divulgación histórica y arqueológica llevan a pasar por ellos de puntillas, como si sólo de un juego o un conjunto de adivinanzas se tratase. De modo que, quizás más que algunos otros, exigen una evaluación inmediata de lo aprendido. Y esa evaluación debe basarse en dos líneas. La primera de ellas, cronológica: dependiendo de qué yacimientos haya cerca del centro, así se incidirá más o menos en una época, y ello quiere decir que procede comprobar que el alumno entiende el devenir histórico y los cambios en estructuras y paisajes. La elaboración de un gráfico o diagrama claro nos dará una idea de su nivel de comprensión.

Y la otra línea es la conceptual, pero basándose siempre en la vida diaria: nadie debe dar carpetazo al e-studio sin saber cómo vivían en la época de que trate el yacimiento: ¿Había escuelas? ¿Quiénes iban a ellas? ¿Había armas? ¿Qué fauna merodeaba por el lugar? ¿Lo que se ve alrededor existía o podía existir entonces (cebollas, patatas y maíz, así como todo lo procedente de América, da mucho juego, al igual que los eucaliptos)? ¿Existían los antibióticos? Y todo el etcétera que vaya surgiendo.

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