Álex Martín
Kerem Can Ozpekel nació en Estambul, estudió allí la carrera de Derecho y se hizo abogado. Los conocimientos que adquirimos en las facultades de Derecho nos convierten en juristas. Primero somos juristas y después, según nos orientemos en el mundo profesional, podremos ser abogados, jueces o fiscales, técnicos de la Administración, registradores o notarios, o dedicarnos a la investigación científica, la docencia universitaria o a varias otras cosas. El Kerem del que hablo es jurista primero y después abogado, pero, más que por eso, lo conocemos por su faceta de músico, de estudioso e intérprete del instrumento de cuerda tradicional de Turquía, el ud, y, aún más, y sobre todo, por ser un acreditado guitarrista flamenco.
Kerem recibió lecciones de algunos de los más importantes guitarristas españoles, a quienes conoció y trata. De uno de esos maestros, M. Sanlúcar, Kerem le contó un episodio curioso. Durante una de sus clases, nuestro protagonista admitió que era incapaz de ejecutar bien un ejercicio de técnica de ligados a la velocidad con la que venía escrito. «Maestro —le dijo—, así no hay manera, a esta velocidad no puedo pulsar con la fuerza necesaria». Y el guitarrista, que conocía la formación jurídica de su alumno, le preguntó: «¿Pero tú no eres abogado?», a lo que él respondió que sí. Volvió a la carga: «¿No conoces entonces la jerarquía de las normas?». Una pregunta que también obtuvo una respuesta afirmativa. «¿Piensas que eso es algo que solo existen en derecho?». «Pues… eso no lo sé», le respondió, muy sorprendido, porque el maestro no era jurista. «En nuestra música también tenemos reglas y una jerarquía entre ellas», le dijo, para explicarle que debía identificar lo que manda en cada obra, o en el ejercicio, la pulsación o la velocidad, la fuerza o el brillo, y supeditar a esa regla las demás que la interpretación requiera.
Aquella lección, que mezclaba el derecho y el arte, que trasladaba a la creación artística una categoría que hasta entonces era solo jurídica, le reveló a Kerem uno de los secretos de aquella música, de la que hoy es un apreciado compositor.

Ordenar las normas
El principio de jerarquía normativa ordena las normas jurídicas según su valor, de manera que ninguna de ellas pueda contradecir a aquella que se sitúe por encima en el escalafón, a la que está supeditada. En la cúspide encontraremos siempre la Constitución, que crea y define las demás normas. Vendrán después las leyes, y debajo de las leyes, las normas llamadas reglamentos. Y para garantizar que este principio se cumple, que las leyes se sujetan a la Constitución, un tribunal, el Tribunal Constitucional, declarará inconstitucionales y anulará aquellas que no observen la regla; lo mismo ocurrirá con los reglamentos, aunque en ese caso serán los jueces ordinarios, no el Constitucional, quienes anulen los que resulten contrarios a las leyes.

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