Fernando Pariente.

El punto álgido de la rebelión de los bóxers lo constituyó el asedio a las embajadas extranjeras en Pekín, que comenzó en este día de junio de 1900. Casi todas estaban situadas en un mismo barrio, junto a la Ciudad Prohibida. Habían sido construidas allí para tenerlas sometidas a un estrecho control, pero esta situación favoreció su defensa en el momento del asedio y la mayor parte de los ciudadanos extranjeros de la ciudad se refugiaron en ellas. Sólo la alemana, establecida con posterioridad, estaba alejada de la zona y el día 20 de junio fue asaltada y el embajador asesinado. Este hecho provocó la declaración formal de guerra de las potencias occidentales a China. Las sedes diplomáticas se defendieron y resistieron los ataques hasta la llegada en agosto de las tropas de la Alianza de las Ocho Naciones, integradas por alemanes, austro-húngaros, norteamericanos, franceses, italianos, japoneses, ingleses y rusos. La historia tuvo su versión cinematográfica, titulada 55 días en Pekín.

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