3. CONTENIDOS

La esencia de la biotecnología: las bacterias, seres unicelulares que miden unas pocas micras y que son los grandes inventores químicos del planeta.

Hace ya más de cien años un descubrimiento cambió radicalmente nuestra visión del mundo: a nuestro lado vivían miles y miles de millones de seres invisibles dotados de habilidades insospechadas. Transformaban la materia mineral y orgánica e interferían continuamente en la vida de los demás seres vivos, inoculándoles enfermedades o cooperando en sus actividades. Se trataba de las bacterias, seres completamente vivos y evolucionados que han prosperado durante más de 3.500 millones de años.

Las bacterias solo llegan a medir unas micras de diámetro. Están formadas por una célula muy sencilla que tiene pocas estructuras y un solo cromosoma que no se encuentra en el núcleo porque este no existe. Son los habitantes más numerosos de la Tierra: se reproducen tan rápidamente que pueden doblar su número cada media hora. Y también son los más grandes inventores químicos de la historia del planeta: pueden fotosintetizar, descomponer, producir alcohol o fermentar azúcar en vinagre. De hecho, una sola bacteria fotosintética podría, en condiciones idóneas, producir todo el oxígeno contenido en la atmósfera actual en unas pocas semanas.

Continuamente se descubren nuevas trabajadoras hiperespecializadas que se domestican, patentan y conservan. Porque las bacterias saben hacer casi todo. En 1908 se conocieron los beneficios de las bacterias lácticas; el farmacéutico español Daniel Carasso (que dio su nombre a Danone) fabricó el primer yogur industrial. Detrás de las dos mil variedades de queso del mundo se ocultan multitud de especies de bacterias. Un gran número de medicamentos se elaboran basándose en ellas: por ejemplo, vitamina C, insulina, cortisona.

Se puede jugar a imaginar qué sucedería si una gran catástrofe eliminase la vida bacteriana de la Tierra. En primer lugar, desaparecerían las enfermedades causadas por ellas, como la tuberculosis y la difteria. Quizá los científicos protestarían porque se quedarían sin material de estudio. Peor lo tendría la industria farmacéutica; se acabaría la producción de insulina y cortisona. Después comenzaría a quejarse el sector alimenticio: no más pan, queso o cerveza. Pero no importaría demasiado, porque ya nadie digeriría esos alimentos: sin bacterias intestinales ni el hombre ni el resto de los animales podrían digerir ningún tipo de comida. El agua se contaminaría y la tierra se cubriría de restos de animales y vegetales que ya no se descompondrían. Los vegetales ya no volverían a crecer y probablemente proliferarían los insectos, que reinarían sobre el planeta. ¡Qué panorama!

Afortunadamente las bacterias siguen estando aquí. Son un ejemplo único de cómo a través de la ciencia hemos conocido muy de cerca unos seres que aunque pueden poner en peligro la existencia humana, en su mayor parte sencillamente hacen posible la vida.

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