CARLOS OCAMPO

¿Ciencia en la calle? ¿He oído bien? ¿Pero eso no se hace en los laboratorios o en las bibliotecas? Bueno, esto no es del todo cierto, porque también hay que hacer investigación de campo, es decir, salir a recopilar los datos allá donde estén disponibles: en la selva, en el fondo del océano, en la estratosfera o en las opiniones de la gente. De todas formas, tampoco el Día de la Ciencia en la Calle consiste en que los sabios monten el laboratorio en la acera junto a la panadería. Es otra cosa. Consiste en divulgar la ciencia que se aprende en los centros de enseñanza y, como objetivo secundario, de despertar vocaciones.

El primer Día de la Ciencia en la Calle (DCC) se celebró en 1996, y La Voz lo anunció una semana antes, el 27 de abril: «La primera edición del Día de la Ciencia en la Calle […] se celebrará el próximo sábado, 4 de mayo». El organizador era la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias, así que no debe extrañar que el parque donde se ubica este museo, el de Santa Margarita de A Coruña, se considerara «el marco perfecto para el desarrollo de este acontecimiento, que se llevará a cabo de once de la mañana a siete de la tarde». Y en esa primera edición también quedó fijada la fecha de futuras ediciones: el primer sábado de mayo.

La nota de ese 27 de abril explicaba qué mostraría a los visitantes el DCC: «Experimentos de química, curiosos juegos matemáticos, la reproducción de famosas gestas científicas, talleres de fabricación de jabón y reciclaje de papel, un análisis del funcionamiento de una fresadora que recibe órdenes por vía informática y la observación de la metamorfosis de una rana y de células humanas al microscopio». Estas actividades serían responsabilidad de «alumnos y profesores que pertenecen a centros escolares de La Coruña, Betanzos, Carballo y Cambre». Habría concursos, como el de aviones de papel y el de barcos de plastilina, se podría jugar al ajedrez en un tablero gigante y hablar por una emisora de radioaficionado.

Conforme se acercaba la fecha, se publicaron otras noticias, como la de la actuación del Mago Antón. La víspera, ya con una fotografía de las jaimas que cada DCC dan ese aspecto tan característico al entorno de la Casa de las Ciencias, La Voz proporcionaba, bajo el titular «Trescientos estudiantes colaboran en el montaje del Día de la Ciencia en la Calle», algunos datos frescos, como el de esos 300 alumnos de 12 centros, «de bachillerato en su mayoría», que presentarían al día siguiente «sesenta divertidos y curiosos experimentos» y el de que era A Coruña era «la primera ciudad española en acoger una iniciativa» como esa. Y se anunciaba una atracción irresistible: «Si el tiempo lo permite, […] un globo cautivo realizará permanentemente ascensos en los que se podrá embarcar el público».

El éxito

El 5 de mayo presidía la información sobre el éxito que había sido el DCC el día anterior una foto icónica: la de la carrera de caracoles que ganó Max Planck. «“Ahora le voy a dar unas hojas de lechuga como premio”, comenta Miguel, un joven ganador de 4 años, al finalizar una de las series», añadía el reportaje de Alfonso Andrade. Y es que 20.000 visitantes en una primera edición no podía calificarse más que de «extraordinario éxito». El reportaje contaba alguno de los experimentos científicos más sorprendentes, y se paraba en el globo de papel, «una réplica en miniatura» del que se eleva todos los años por San Roque, que construyeron allí mismo y lanzaron los alumnos del Instituto de Formación Profesional de Betanzos.

Un despiece enumeraba las piezas interpretadas por la Banda Municipal de Música y destacaba «la sorpresa de los niños […] cuando comenzó a tocar la música de La guerra de las galaxias, de Williams, con la que los jóvenes recordaron enseguida las aventuras de Luke Skywalker y otros fantásticos personajes de la película de George Lucas».

El reportaje continuaba en la siguiente página: «La Casa de las Ciencias batió su récord histórico de visitantes, después de que 4.348 personas accediesen ayer a sus instalaciones. Otras mil quinientas se dieron cita en la Casa del Hombre». Este éxito de afluencia se debió a que ambos museos ofrecieron una jornada de puertas abiertas, que incluía en el Planetario «un maratón de ocho programas».

Para saber más

Los suscriptores pueden acceder a la Hemeroteca de La Voz desde lavozdegalicia.es/hemeroteca/. Un consejo: para tener éxito en la búsqueda, utiliza los cuadros que permiten acotar las fechas.

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