1. LA NOTICIA

Así se arrasa una Reserva de la Biosfera

Sigue sin conocerse quién autorizó que 500 personas destrozaran el área del Rato

XOSÉ CARREIRA, LUGO / LA VOZ, 31 de mayo de 2015. 

Una semana después de que más de quinientas personas se introdujesen en el cauce del río Rato arrastrando ruedas, sigue sin conocerse quién dio autorización a los organizadores de la carrera Farinato Race para dañar una Reserva de la Biosfera. También son una incógnita las razones por las cuales no actuó ningún cuerpo de seguridad. En la zona, según varias fuentes, tendrían competencias la Policía Local -que tiene patrulla verde-, la Policía Nacional, la Policía Autonómica -cuya labor en cuestiones medioambientales es especialmente intensa en la provincia- y el Seprona de la Guardia Civil.

La prueba extrema se desarrolló, como así recuerdan los organizadores, sin que nadie les pusiese ningún impedimento. El Concello de Lugo sabía del desarrollo de la misma. El concejal de Deportes estuvo en la presentación con los organizadores. La Diputación, responsable de la zona, dice que no fue informada y pide explicaciones a otros organismos.

En la colección de imágenes del fotógrafo de La Voz figuran varias en las que puede apreciarse cómo algunas ranas presentan heridas porque estuvieron a punto de ser decapitadas debido al paso en tropel de los participantes por el río. Ecologistas que acudieron a la zona explicaron que nidos de aves acuáticas, que huyeron en estampida, pudieron ser destrozados porque nadie impidió que el recorrido pasara por la zona de nidificación. La empresa que organizó la desfeita cobró a los participantes por intervenir. Hubo 700, según la organización.

Nadie denunció

Ecologistas y usuarios de la zona, promocionada en su momento con gran despliegue de medios, se mostraron alarmados. Sin embargo, no hay constancia de que ninguna organización o particular presentaran denuncia. No consta que ningún organismo lo hiciera de oficio. Quizás lo hagan a tiempo pasado y después de que el daño ya fue causado. Una semana después, aún son perfectamente visibles las zonas arrasadas. Algunas partes son recuperables sin grandes dificultades, pero de lo que se trata es de evitar que haya un «nunca máis» a actividades tan agresivas para un entorno de alta protección en el que debería controlarse al máximo cualquier actividad que se realice en la zona.

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