CARLOS OCAMPO

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) estuvo este fin de semana de gran celebración, y no era para menos. El viernes 28 se cumplieron 40 años de la primera gran victoria de este partido desde que fue fundado, en 1879. Los periódicos llevan toda la semana recordándonos esta efeméride y acompañándola de interesantes análisis y de otras informaciones, sin olvidar una frase que inmortalizó Alfonso Guerra: «A España no la va a reconocer ni la madre que la parió», dijo en un mitin el entonces vice secretario general del partido, que sería vicepresidente de España hasta 1991.

Es cierto que el PSOE obtuvo su primera victoria electoral el 28 de junio de 1931, nada más instaurarse la Segunda República. Pero entonces solo pudo formar parte de los Gobiernos de Niceto Alcalá Zamora (hasta el 14 de octubre de 1931) y, tras su dimisión, Manuel Azaña, pero no presidirlo.

La de 1982 fue mucho más importante, porque obtuvo la mayoría más amplia de la democracia con gran diferencia: 202 diputados de 350. (La siguiente más amplia fue la del PP en el 2012: 186). Y su artífice fue el sevillano Felipe González Márquez, nacido en 1942. La Voz publicó el 29 el titular «El PSOE consigue la mayoría absoluta y AP experimenta un espectacular avance». Era este otro dato significativo: el avance de la recién creada Alianza Popular, que se refundó en 1989 como PP.

Y en el antetítulo daba una de las claves de esta victoria: «UCD [Unión de Centro Democrático] pierde unos 154 diputados». El partido fundado en 1977 por Adolfo Suárez había obtenido 168 escaños en las anteriores elecciones generales (1979).

¿No te extraña ese unos del antetítulo? ¿Cómo es posible que una información tan relevante se dé así, tan inexacta? Y aún hay otro detalle chocante en esa página: en la tabla de resultados se atribuyen al PSOE 194 escaños, no 202. Claro, es que estás acostumbrado a que ahora los resultados electorales sean casi definitivos a las dos o tres horas de cerrarse las urnas. Sin ir más lejos, este domingo hubo elecciones presidenciales en Brasil y a medianoche ya sabíamos que el ganador había sido Luiz Inácio Lula da Silva. Pero en 1982 la informática era un bebé en pañales: el primer IBM PC había salido al mercado un año antes. Internet ya existía desde 1981 también, vale, pero aún había que esperar una década por la verdadera revolución en las comunicaciones: la World Wide Web (www: ¿te suena?) se inventó en 1991. Así que los recuentos de votos (escrutinios) tardaban días en oficializarse. Los de estas elecciones tuvieron que esperar hasta el 13 de noviembre. Por cierto, incluso con una incógnita: «La Junta Electoral Central ha proclamado 349 de los 350 diputados electos en los comicios del 28 de octubre. La falta de un nombre en la lista facilitada a los medios por la JEC se debe a un error mecanográfico». Por eso aún se atribuían al PSOE 201 diputados.

Si en algo coinciden los análisis sobre las elecciones de 1982 que hemos leído esta semana, es en que la importancia de la victoria del PSOE no tiene tanto que ver con el récord de escaños como con su significado histórico, pues significó el cierre de la transición de la dictadura a la democracia y la normalización del sistema parlamentario.

Golpe de Estado frustrado

España había logrado sofocar un golpe de Estado que se inició el 23 de febrero de 1981 (el famoso 23F), pero hubo otro intento. El 3 de octubre de 1982 saltó la noticia de que habían sido «detenidos dos coroneles y un teniente coronel por actividades contra la seguridad del Estado», y el día 4 se supo que «el golpe de Estado estaba preparado para el día 27», durante la jornada de reflexión.

Es una muestra de la inmadurez democrática de algunos ciudadanos de entonces, aunque en otros muchos casos se quedaba en anécdotas divertidas, como la de aquella viguesa a la que quisieron dar gato por liebre: «Pidió para votar a Felipe y le dieron una papeleta de Tejero», podemos leer en el especial del 29 de octubre. O esta otra protagonizada por una coruñesa: «Una buena señora de la tercera edad se plantó a media mañana en un colegio de Cuatro Caminos y advirtió a los jovenzuelos de la mesa: “Eu veño votar a Suárez”. Le dieron una papeleta del CDS [el partido que fundó tras salir de UCD] y la anciana casi les atiza. “A min non me enganan vostedes, que este non é o partido de Suárez” […]. “Pois se non hai de Suárez, voto a Felipe”, remató el asunto la señora».

Para saber más

Los suscriptores pueden acceder a la Hemeroteca de La Voz. Un consejo: para tener éxito en la búsqueda, utiliza los cuadros que permiten acotar las fechas.

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