ANTONIO SANDOVAL

Érase una vez, según la mitología de la antigua Grecia, una reina llamada Casiopea que estaba empeñada en explicar a todo el mundo que su hija Andrómeda era mucho más bella que las Nereidas, unas hermosas ninfas que vivían en el fondo del mar. Estas, molestas, pidieron a Poseidón (dios del océano) que castigara a Casiopea por su osadía. Así fue como Poseidón envió a Cetus, un monstruo de las profundidades, a destruir los reinos de Casiopea.

El marido de Casiopea, Cefeo, corrió a consultar a un oráculo. Este le dijo que para salvar su reino debería sacrificar a su hija, la bella Andrómeda: así calmaría al monstruo.
Andrómeda fue atada a una roca junto al mar, y ofrecida a Cetus. Pero justo entonces apareció el héroe Perseo, quien venció al monstruo, rescató a Andrómeda y se casó con ella. Tuvieron siete hijos. Cuando Andrómeda, Perseo, Casiopea y Cefeo murieron, la diosa Atenea les buscó sitio en el cielo nocturno. Hoy seguimos llamando así a varias constelaciones. Una de ellas alberga la galaxia espiral más próxima a la nuestra, y la más visible cada noche desde la Tierra, sobre todo ahora en invierno: la galaxia de Andrómeda. Es muy fácil de localizar. Basta con que encuentres la uve doble que destaca en la constelación de su madre, Casiopea, y busques algo parecido a una nubecilla no lejos de ella.

Mucho mejor, eso sí, con unos prismáticos. Incluso con un telescopio. Y con ayuda de un planisferio celeste, o de una de las aplicaciones de móvil que tanto ayudan a la hora de identificar estrellas y planetas. Cuando la encuentres, piensa en cómo lo que estás viendo son las luces de una galaxia que, según algunos astrónomos, es mucho mayor que la nuestra. Unas luces que, por cierto, partieron de sus estrellas hacia aquí hace unos 2,5 millones de años. Qué extraordinario viaje intergaláctico, ¿verdad? Investiga cómo era la Tierra entonces. Por ejemplo: ¿existíamos ya los seres humanos?

Pero si tu casa o tu centro escolar están en un lugar muy iluminado, lo más probable es que, por mucho que te esfuerces, no llegues a ver ni Andrómeda ni la mayoría de estrellas del cielo nocturno. Lo cierto es que la contaminación lumínica afecta a más del 99 % de las poblaciones de Europa, hasta el punto de que el 60 % de quienes aquí vivimos no podemos ver por las noches ni la Vía Láctea, nuestra propia galaxia.

Lo peor es que ese exceso de iluminación artificial supone además innumerables problemas para la salud de la fauna y la flora, y para la nuestra. Investigad a fondo en clase acerca de todo ello y plantead un debate: ¿creéis que sobra luz artificial donde vivís? ¿Por qué? ¿Qué porcentaje de la clase ha visto alguna vez la Vía Láctea, uno de los espectáculos naturales más impresionantes y fáciles de contemplar que existen?

En cuanto a la galaxia Andrómeda, no está quieta ahí en el cielo. Entérate hacia dónde se desplaza, y a qué velocidad…

Para saber más. Entrevista de la Agrupación Astronómica Ío a Fabio Falchi, uno de los mayores expertos en contaminación lumínica.

 


asandovalrey@gmail.com es escritor y divulgador

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