ANTONIO SANDOVAL REY
«Así que sí, ¿eh?», exclamó furiosa Atenea. «Pues hala, ¡Te convierto en araña para siempre!». Todas las culturas humanas, a lo largo de las eras, han sentido fascinación por las telarañas. Hasta el extremo de que aparecen en multitud de mitologías. La leyenda que acabó con ese enfado de Atenea tiene por protagonista a Aracne, reputada bordadora. Y muy engreída: decía de sí misma que era la mejor tejedora que jamás había existido. Atenea, diosa olímpica de las artes, decidió retarla. El trabajo de Aracne resultó ser mucho mejor. Pero lo que bordó en su paño no fue apropiado: con sus hilos retrató las infidelidades de Zeus, el padre de Atenea. Esta tuvo muy mal perder. Aracne debería haber sabido que no conviene meterse con los dioses griegos… Desde entonces, solo teje telarañas y su nombre sirve para hablar de ellas (arácnidos).

Estos días cada vez más frescos, en los que la humedad de la noche prendida en sus hilos tarda en disiparse, son ideales para buscar telarañas al contraluz del sol. ¿Cuántas eres capaz de encontrar en tu centro educativo, o camino de él? ¿Hay en ellas restos de las meriendas de sus propietarias, o insectos recién atrapados? Por supuesto, respeta las que encuentres. Entre otras cosas, porque algunas arañas pican. Como a los dioses del Olimpo, es mejor no buscarles las cosquillas.

Diferentes tipos

No hay dos telarañas iguales. Cuando una araña tiene que repetir la suya, ya no la vuelve a hacer como la anterior… Pero es que, además, las hay de diferentes tipos. Alrededor de tu casa, o de tu centro educativo, casi seguro que puedes encontrar, a lo largo del año, las tres siguientes.

■ La telaraña típica, como la de la fotografía, en forma de malla pegajosa y que recuerda una diana.

■ La telaraña en forma de sábana tendida en horizontal, a menudo situada en rincones de interior, bien abrigados de las inclemencias.

■ La telaraña tubular, que tiene forma de pequeña cueva. Aprovecha un agujero en un muro o pared. Cuando la araña nota desde adentro un tirón en ella, sale veloz a por el que se ha posado.

Arañas literarias
¿Te suena Ella-Laraña? ¿Y Carlota? La primera es una gigantesca araña que se las hace pasar canutas a los hobbits en la novela El señor de los anillos, del británico J. R. R. Tolkien. La segunda es la encantadora protagonista de uno de los cuentos infantiles, y para todas las edades, más hermosos que se han escrito: La telaraña de Carlota, del norteamericano E. B. White. ¿Conoces otras arañas literarias, o cinematográficas? Una pista: hay una con quien se encuentra al comienzo de su historia cierto superhéroe…

Para saber más
www.fundaciongaliciaverde.org/aracnidos.html

INVESTIGA E IMAGINA

Un hilo de acero

La seda de las arañas es más resistente que un cable de acero de su mismo grosor. Y cinco veces más elástico. ¡Y pegajoso!

INVESTIGA: ¿De qué material está hecha la seda de las telarañas?

IMAGINA: ¿Qué crees que se podría hacer con un material así, si se pudiese fabricar en cantidad?

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