ANTONIO SANDOVAL 

Ahora que llevamos ya un mes de curso, y que aún nos quedan ocho por delante, ¿te has preguntado cuántas lunas llenas quedan para que termine? Lo más probable es que no, claro… Pocas personas echan este tipo de cuentas. Durante gran parte de la historia de la humanidad, sin embargo, la observación de la posición del sol y de las fases de la luna fue para muchas culturas el sistema más eficaz para medir el tiempo.

Hoy, por supuesto, nos basta con consultar cualquier calendario o agenda, ya sea en papel o digital. Por cierto, ¿informan los que utilizas más a menudo acerca de cuándo tendrá lugar la próxima luna llena? Apunta: será el 8 de noviembre. Apunta también: la última luna llena del curso escolar será el 14 de junio.

Busca información acerca de lo que se denomina ciclo lunar, que no es otra cosa que el tiempo que transcurre entre dos fases iguales de nuestro satélite: ¿cuánto dura? ¿Cuántas lunas llenas pasarán sobre tu centro escolar y tu casa de aquí a mediados de junio? Ya que estás, infórmate acerca de los orígenes de los calendarios. ¿Han sido y siguen siendo iguales los calendarios de las diferentes culturas de nuestra especie? ¿Ha tenido la luna algo que ver con ellos? Identifica cómo se establece cada año la fecha de las vacaciones de Semana Santa…

Esta noche, o la primera que tengas ocasión, y si no hay nubes, asómate al cielo y contempla la luna. ¿En qué fase está? Cuatro de esas fases tienen nombre. Recuerda: llamamos luna nueva a cuando está completamente oscura, lo que sucede cuando se encuentra situada exactamente entre la tierra y el sol, de manera que su hemisferio iluminado no puede ser visto desde nuestro planeta. A continuación viene el cuarto creciente, después la luna llena, luego el cuarto menguante y finalmente, de nuevo, la luna nueva. Pero es que, además, en esas diferentes fases nuestro satélite traza en el firmamento arcos muy diferentes.

Pero ¿cómo llegó la luna hasta ahí y por qué da vueltas alrededor de nuestro planeta? Pues resulta que la ciencia no lo tiene claro del todo. Antes de buscar información acerca de las principales hipótesis sobre su origen, poneos a pensar en ello en clase. Organizaos en grupos y, sin consultar ninguna fuente de información, valorad posibles explicaciones. A continuación, explicádselas a los otros grupos. Finalmente, buscad esas hipótesis que, también con muchas dudas, son las que más acepta actualmente la ciencia. ¿Se parecen a ellas algunas de las vuestras?

Si tienes unos prismáticos en casa, acércate con ellos una noche de estas a la Luna y observa sus cráteres. Todos tienen nombre. También los que no se ven, porque están en su cara opuesta a la Tierra, siempre oculta para nosotros. Mientras, piensa en cómo ha fascinado desde siempre nuestro satélite a infinidad de personas, en tiempos y lugares muy diferentes. ¿Por qué crees que nos hechiza de forma tan especial?

■ Para saber más. Agenda Astronómica del Instituto Geográfico Nacional

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