3. CONTENIDOS

Los neandertales son nuestros parientes homínidos más cercanos, extinguidos hace unos 40.000 años. Compartieron la Tierra con los humanos antiguos durante un tiempo, y tenían muchos rasgos en común, no solo anatómicos sino también en lo que se refiere a sus modos de vida. Esta especie, al igual que otras del árbol evolutivo de los homínidos, ha podido ser estudiada a través de los huesos fosilizados hallados en diversas localizaciones. Entre los restos fósiles, las piezas dentales proporcionan mucha información que permite descubrir diferentes aspectos sobre los hábitos de los individuos a los que pertenecieron.

Una de las investigaciones publicadas más recientemente tiene precisamente que ver con los dientes de neandertales en yacimientos europeos. El estudio analizó la placa dental de los fósiles hallados en las cuevas de Spy en Bélgica y El Sidrón en Asturias. En esos dientes se conserva no sólo el ADN de los microorganismos que vivieron en la boca, en las vías respiratorias y en el aparato gastrointestinal de aquellos individuos, sino también restos de lo que comían. Gracias al estudio de estas muestras, se ha podido determinar que la dieta de los neandertales de Spy era sobre todo carnívora, mientras que los de El Sidrón se alimentaban principalmente de vegetales. 

Pero quizás uno de los hallazgos más sorprendentes se obtuvo al analizar las piezas dentales de un adulto joven de El Sidrón, que presentaba la particularidad de tener una absceso en uno de sus dientes; además, el análisis del ADN de los microbios allí conservados, permitió determinar que padecía una infección intestinal. En los dientes de este individuo también se encontraron restos de álamo negro, un árbol que contiene una sustancia analgésica, el ácido salicílico, curiosamente el componente principal de la actual aspirina, y que probablemente ingirió para calmar el dolor que debía sufrir por las infecciones que padecía. Además se identificó la presencia en su placa dental del hongo Penicillium, con propiedades antibióticas, el microorganismo del que 40.000 años más tarde Fleming obtuvo la penicilina. Datos como estos demuestran que los neandertales poseían un buen conocimiento del entorno, lo que les permitía aprovechar sus recursos. 

El Sidrón

En Europa se conocen diversos emplazamientos en los que existen rastros de la presencia de neandertales. El más importante de la Península Ibérica es el de El Sidrón, en Asturias. El yacimiento paleontológico se encuentra en una cueva donde se hallaron restos de huesos fósiles pertenecientes a 13 individuos, de ambos sexos y diferentes edades, muy bien conservados, y en el que están representadas todas las partes del esqueleto, desde el cráneo, pelvis, vértebras, costillas y extremidades, lo que permite llevar a cabo estudios muy completos.

Los  neandertales tenían un cerebro grande, superior incluso al del Homo sapiens, aunque el cráneo era más alargado y aplanado. Fabricaban y usaban herramientas, enterraban a sus muertos, controlaban el fuego, se cubrían con ropas y empleaban objetos con finalidad ornamental o simbólica. Rasgos como estos los diferencia de otras especies de homínidos que existieron a lo largo del proceso evolutivo y los hace no tan distintos a la nuestra.

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