3. CONTENIDOS

Los problemas sociales que la crisis económica ha provocado a lo largo de los cinco últimos años han sido los siguientes:

1. El sistema financiero en peligro

Pese a la mala fama, los bancos son instituciones útiles e imprescindibles en la vida económica de las sociedades. Tienen la función de socializar la riqueza y hacer útil al dinero. El dinero acumulado y guardado en una caja fuerte es inútil porque no sirve para crear nuevas riquezas. Pero si las personas meten su dinero en el banco, el banco debe reutilizarlo, bajo ciertas condiciones de seguridad, prestándoselo a otras personas y empresas que pueden estar creando con él puestos de trabajo y nuevas riquezas. Así los ahorros de toda la sociedad están activos y, por ejemplo, un grupo de jóvenes emprendedores, con un proyecto muy rentable que puede crear varios puestos de trabajo, pero que no dispone del dinero para ponerlo en marcha, puede pedir un crédito a un banco y este otorgárselo, gracias al dinero depositado por pequeños ahorradores.

Pero los bancos tienen que respetar las condiciones necesarias para que se garantice la seguridad de los fondos que han depositado en ellos los ahorradores. Por eso no pueden prestar todo el dinero que reciben en depósitos, sino que tienen que mantener bloqueado un tanto por ciento que garantice que cualquier ahorrador pueda recuperar su depósito en el momento en el que quiera. De esas cantidades bloqueadas forman parte los llamados Activos y la crisis actual está provocada porque en algunos bancos una parte importante de esos activos se han convertido en tóxicos. Eso puede ocurrir así: Supongamos que un banco ha entregado un crédito para construir un bloque de viviendas que se valoraron en veinte millones de euros, el crédito fue de veinte millones y el constructor debe al banco veinte millones. Pero se produce la crisis mundial y el constructor no encuentra compradores para los pisos. No puede devolver el dinero al banco, quiebra y el banco se queda con los pisos. Estos se han convertido en un activo del banco. Como consecuencia de la crisis los precios de los pisos han bajado y ahora no se pueden vender más que por doce millones, se han depreciado ocho millones. Eso es un activo tóxico: un activo cuyo valor actual y real es mucho menor que el que se había fijado hace tiempo y sigue teniendo ese mismo valor teórico sobre el papel.

Cuando los activos tóxicos se multiplican surgen las dudas sobre la capacidad del banco para responder con sus fondos de todos los depósitos de sus clientes. Esta duda, si se suscita, puede ser dramática. Fue lo que ocurrió en España con las Cajas de Ahorros. Por eso la reforma del sistema financiero se empezó con ellas. El objetivo principal fue obligarlas a someterse a un largo proceso de fusiones y reconvertirlas en bancos. Parecía que el tortuoso camino estaba ya casi andado por completo, pero de pronto, se desencadenó la crisis de Bankia, una de las instituciones financieras más grandes del país. Su presidente Rato dimitió forzado por las circunstancias, el gobierno se vio obligado a nacionalizar la institución y en el siguiente Consejo de Ministros a promover una nueva reforma a sólo tres meses de la anterior. Otras instituciones, como NovaGalicia fueron también nacionalizadas.

2. Más de la cuarta parte de los españoles en edad laboral están en paro

Es una hemorragia difícil de contener que ya ha pasado los seis millones de personas y el 27% de la población activa. A pesar de que alguien haya podido considerar el trabajo como una maldición bíblica, porque un airado Dios sentenció <ganarás el pan con el sudor de tu frente> contra la pareja de Adán y Eva al expulsarles del Edén, el trabajo es una verdadera bendición de Dios, que dignifica a los seres humanos. Gracias al trabajo las personas asumen las riendas no sólo de su existencia, sino también de las de los suyos y se responsabilizan de su bienestar. Los hombres dejaríamos de sentirnos dignos si alguien nos regalara nuestra subsistencia. La responsabilidad sobre nuestra vida es nuestra grandeza. Por eso quedarse sin trabajo es una desgracia que socava los cimientos de nuestra personalidad. Desde hace algunos años esa plaga se ha abatido sobre nuestra sociedad. La mayor cifra de parados de nuestra historia es una realidad normal de nuestro entorno. Lo más probable es que en nuestro propio centro escolar no haya ningún grupo de alumnos de un aula en el que no falten varios en cuyas casa el paro se haya instalado con intención de quedarse por largo tiempo. Que el 27 % de las personas que están en edad laboral se encuentren en paro significa que es probable que parecida proporción se repita entre los alumnos de nuestras clases. ¿Cómo enfrentarse con esa situación que nos va inundando hasta que el nivel del agua nos está llegando al cuello?

3. La Seguridad Social a debate

La Seguridad Social es el sistema que garantiza a los ciudadanos el bienestar mínimo indispensable para el futuro. Los ciudadanos españoles tienen la garantía de que el Estado cubrirá sus necesidades en el cuidado de su salud y en sus gastos básicos de subsistencia, tanto si deja de trabajar por su edad, como si no encuentra trabajo en el mercado laboral. Que el Estado asuma esta responsabilidad es una conquista social que se ha conseguido en Europa después de muchos años de lucha que comenzó a mediados del siglo XIX con la Revolución industrial. El sistema que funciona en España se fundamenta en que el Estado recibe obligatoriamente alrededor de una tercera parte de la retribución de cada trabajador durante toda su vida laboral y financia con esos fondos las prestaciones de sanidad, de jubilación y de paro, cuando estas sean necesarias. Los trabajadores españoles, por tanto, estamos pagando durante toda nuestra vida laboral al Estado para que después éste cubra las prestaciones necesarias para conservar la salud y para satisfacer las necesidades cuando dejemos de trabajar o cuando nos quedemos en el paro por falta de trabajo. Estas prestaciones están destinadas en sus elementos básicos a toda la población y son, por tanto, un efecto de la solidaridad de unos ciudadanos para con otros. Es importante comprender y reflexionar sobre esta idea. Durante toda nuestra vida laboral estamos cooperando para conseguir el bienestar de todos. Este modelo, cuya construcción apenas se acaba de terminar en sus elementos más importantes, está siendo objeto de debate porque hay quien piensa que no es económicamente sostenible. Por ello la Seguridad Social es tema de noticia todos los días en los medios de comunicación social y en el horizonte se ciernen amenazas de recortes en las prestaciones o establecimiento de nuevos costes en servicios que hasta ahora eran gratuitos.

4. La corrupción al acecho

Los casos se multiplican y crean una inquietante alarma social. Cualquier medio de comunicación que abramos nos remite en la actualidad a un sinfín de casos de corrupción. Los nombres de los procesos acaparan los titulares de todos ellos. Los papeles de Bárcenas, Operación Carioca, Campeón, Pokemon, Gurthel, Liceo, Fundación Nóos, caso Pallerols, caso Baltar, etc., etc. Parece que nos movamos en un océano de fraude. Aunque no sea así y esa impresión sea la consecuencia de la notoriedad que cada uno de los casos alcanza por la alarma social que produce, estamos en una situación que justifica una reflexión sobre el fenómeno.

5. Muchas familias está viviendo la tragedia de perder su casa

En tiempos de crisis algunas hipotecas son una trampa mortal. Da mucho que pensar que el término desahuciar, que se utiliza para significar la acción de expulsar de su casa a personas que no pueden pagar, bien el precio del alquiler , bien la deuda que tienen contraída con un banco, signifique, sin embargo, en su primera acepción el reconocimiento de los médicos de la imposibilidad de recuperación de la salud de un enfermo. Estar desahuciado significa en primer lugar estar en trance de muerte, que la medicina ya no puede hacer nada para salvarte la vida. Y esa misma palabra se aplica al hecho de quedarte sin casa por no poder pagar. El hogar es para una familia el espacio donde vivir. Quedarse sin hogar es como quedarse sin vida. Si no puedes pagar a tu casero o a tu banco, te echan de casa sin contemplaciones y, si no tienes dónde vivir, te buscas la vida. Y esa es la triste realidad de algunas familias que primero perdieron su empleo; con él su salario y la posibilidad de hacer frente al pago de la hipoteca de su vivienda.

6. El debate se extiende a la estructura del Estado

En esta crisis de nunca acabar, que nos azota como un vendaval en ráfagas racheadas, también le ha tocado el turno a la estructuración de nuestro estado en Comunidades Autónomas. Para tranquilizar a los Mercados no bastó la drástica Reforma Laboral, ni los recortes en sanidad y educación para reducir el déficit. Y ahí es donde surge la tentación de cuestionar el Estado de las Autonomías. Si las Comunidades Autónomas ven aumentar sus problemas para gestionar los servicios educativos y sanitarios, que son sus mayores capítulos de gasto, entonces se corre el riesgo de pensar que sería mejor devolver esas competencias al Estado. Esperanza Aguirre se lo espetó así, sin rodeos, al Presidente del Gobierno. Es como si dijera: <Mejor será hacer la casa más pequeña, que dejar de prestar servicios básicos o prestarlos de forma deficiente>. El problema se complicó todavía más con la amenaza de secesión de Cataluña. En septiembre de 2012 muchos catalanes, casi de la noche a la mañana, aseguraron que son mayoría quienes viven en Cataluña y no se sienten españoles y, por, eso quieren independizarse, separarse del resto de España. Es una situación complicada porque nuestra Constitución no pone fácil el procedimiento de secesión e intentar hacerlo fuera de la Constitución entraña riesgos y peligros con resultados difíciles de predecir.

7. La amenaza de privatización de servicios públicos

El debate en torno a la privatización de la sanidad está en la calle todos los días. Los protestas de los ciudadanos, que ven amenazado el estado del bienestar a golpes de recortes y que son testigos de cómo se esfuman derechos conseguidos con muchos años de esfuerzo, se suceden por todas las ciudades y pueblos de España. En Madrid las batas blancas toman las calles en contra de las privatizaciones de servicios médicos y hospitales. En las villas y pueblos más pequeños la gente se manifiesta por el cierre de los servicios de Urgencias nocturnos. La Administración Educativa parece estar más interesada en defender la enseñanza concertada que la pública y otra marea, esta vez de camisetas verdes, inunda calles y plazas de España. Hay indicios de que en Galicia se pretende externalizar el Servicio Público de Emprego y muchos usuarios temen que se contraten a terceros prestaciones básicas de servicios sociales. Todas esas noticias aparecen en cualquier ejemplar de las últimas semanas de la Voz de Galicia. Los ciudadanos tiene miedo de una palabra que a menudo aparece en todas las informaciones y debates: privatización.

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