Fernando Pariente.

Un capitán de la Marina, Washington Chambers, propuso a Eugene Burton Ely y a Glenn Curtis, unos de los primeros fabricantes de aeroplanos, explorar la posibilidad de despegar y aterrizar con un avión sobre un barco. Para ello prepararon una plataforma de casi 30 m sobre el crucero Birmingham y realizaron un primer intento el 14 de noviembre de 1910, pero fracasaron. Dos meses después, el 18 de enero de 1911, volvieron a intentarlo aterrizando sobre una plataforma mayor, en un barco más grande, el crucero Pennsylvania, en la bahía de San Francisco, y esta vez lo consiguieron. Así nació la idea de construir portaaviones, uno de los equipamientos más importantes, todavía hoy, en las marinas del mundo.

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