M. V.

Hace casi 18 años que Jorge Tenreiro (1988) probó con el periodismo. Fue la primera y última vez, pero no fue en balde. El periodismo llega a cualquier parte, incluso a lo que puede resultar más cotidiano, y aquel adolescente de solo 16 años lo confirmó al ponerle una grabadora delante a un amigo suyo. Entrevistó a un compañero que acababa de ganar un torneo provincial de yudo, transcribió la entrevista y la presentó al primer concurso escolar de Periodismo Infantil y Juvenil que organizó La Voz de la Escuela. Aquel artículo resultó seleccionado entre los mejores, y en junio del 2004 estuvo presente en la ceremonia de entrega de galardones celebrada en el Museo de La Voz, en un acto presidido por el presidente de La Voz de Galicia, Santiago Rey Fernández-Latorre, y el director general de Caixanova, Julio Fernández Gayoso.

Y aquello no fue solo un buen recuerdo que atesora Jorge tantos años después. Le sirve en su actual trabajo, tan alejado de golpear teclas en una redacción. «Trabajo en la Administración, y es importante saber cómo redactar. Entender que hay que adaptar el texto a la persona que lo va a leer. También me interesé por la oratoria. La comunicación es muy importante, pero es algo a lo que no se le otorga prioridad en la educación», responde por teléfono Jorge, quien pasa sus últimas horas en A Coruña antes de viajar a Madrid, donde terminará de instalarse este año.

El periodismo le interesaba entonces, cuando cursaba tercero de la ESO en el colegio Santa María del Mar y su profesora, volcada en proponer a sus alumnos actividades alejadas del currículo escolar, les propuso participar en el certamen. Pero el gen familiar acabó llevándole hacia otros derroteros. No en vano, Jorge es bisnieto del genial arquitecto Antonio Tenreiro (1893-1972), autor del edificio del Banco Pastor de A Coruña en los años veinte, que se convirtió entonces en el edificio más alto de España, o del actual Archivo del Reino de Galicia, en la misma ciudad.

«No fue tanto por vocación, sino por interés por lo técnico y por la construcción», explica Jorge Tenreiro sobre su decisión de optar por cursar el bachillerato de ciencias y, posteriormente, graduarse en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidade da Coruña, donde presentó como proyecto de fin de carrera un puente colgante de más de un kilómetro y con dos torres de 130 metros de alto que conectaba As Xubias (A Coruña) con Bastiagueiro (Oleiros) sobre la ría coruñesa y que obtuvo la calificación de matrícula de honor.

A pesar de su extraordinario expediente, a Jorge Tenreiro le tocó salir a un mercado laboral en crisis, especialmente en el sector de la construcción. Decidió que la mejor forma de alcanzar un trabajo estable era opositando. Y lo consiguió ingresando como miembro del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado. Desde el año pasado forma parte de la Subdirección General de Planificación Ferroviaria, con sede en Madrid. Hasta ahora ha alternado el teletrabajo con el ejercicio presencial en la capital del país, pero este verano terminará por mudarse allí con su novia. «Nunca descarto volver, los gallegos siempre tendemos a hacerlo», reconoce horas antes de viajar de vuelta a Madrid, donde iniciará una nueva vida ejerciendo la profesión para la que lleva años preparándose.

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