ANTONIO SANDOVAL

Entre las muchas plantas que viven dentro o en los alrededores de tu centro escolar, casi seguro que hay más de un trébol. ¡O muchos! Ya sabes: les encanta instalarse entre la hierba, sin crecer demasiado, y vivir con cierta discreción… Hasta que les brotan las flores, muy apretadas en forma de pequeños racimos del tamaño aproximado de la punta de tu pulgar.

Entonces resultan más llamativos. Sobre todo, para algunos de insectos polinizadores, que a cambio de quedarse un poco de polen, van llevando otro poco de planta en planta.

Entre los más eficaces polinizadores de los tréboles están los abejorros. Y hay una gran historia relacionada con esto: búscala por tu cuenta, y verás. Ahí van algunas claves para dar con ella: Trébol rojo, Nueva Zelanda, Abejorro de pelo corto y polinización por zumbido.

Si alguna vez vas a contar esa y otras historias de tréboles, recuerda lo siguiente: cada planta de trébol puede tener varias hojas, y cada una de ellas está compuesta por tres folíolos. Es decir, que lo que llamamos las “tres hojas” del trébol no son exactamente tales. Lo que sucede es que cada hoja tiene esa forma como de hélice. Y que a cada una de esas tres partes se le llama folíolo.

El Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española define folíolo como “Cada una de las hojuelas de una hoja compuesta”. ¿No te suena? Claro, se parece mucho a la palabra “folio”… Es porque esta proviene del latín folium, que a su vez significaba “hoja”. De hecho, en la antigua Roma llamaban al trébol trifolium. Y por este motivo el nombre científico de una de las especies de trébol más comunes en nuestros jardines y prados es Trifolium repens. Aunque parece un poco de lío, seguro que lo has pillado.

San Patricio de Irlanda

He aquí otra buena historia de tréboles. Está relacionada con el santo patrón de Irlanda, San Patricio. Cuenta cómo, cuando este predicaba el catolicismo en esa isla allá por el siglo V, le costaba explicar a quienes le escuchaban el misterio de la Santísima Trinidad, según el cual el Dios cristiano es un ser único que existe como tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cuando se le ocurrió servirse de un trébol, esa explicación resultó mucho más sencilla. Mucho tiempo más tarde, a partir del siglo XVIII, el trébol, entonces como recuerdo de San Patricio, comenzó a ser utilizado como símbolo de toda Irlanda. Y hasta hoy. Si quieres saber más sobre esto, busca información sobre la palabra inglesa Shamrock.

A vueltas con la genética

Dicen que que de cada 10.000 tréboles de tres folíolos en la naturaleza, sólo aparece uno de cuatro. ¡Y que quien lo encuentre será una persona de lo más afortunada! En 2010, varios científicos del español Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se pusieron a investigar acerca de esto. Y descubrieron al gen que provoca esta alteración. Solo un año antes, en Japón, un especialista encontró un trébol con nada menos que 56 folíolos. Y se ganó así un lugar en el célebre Libro Guiness de los récords.

Para saber más. Noticia, en este periódico, del descubrimiento del gen responsable de la existencia de tréboles de cuatro hojas.

 

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