CRISTINA PORTEIRO

Se acabaron las fechas en el calendario para seguir aplazando lo inaplazable: el Reino Unido completará su salida de la Unión Europea (UE) el próximo 31 de diciembre. El brexit pone fin a cuatro años y medio de divorcio y 47 de «convivencia».

¿Qué es el «brexit»?

Es el nombre que se le ha dado a la salida del Reino Unido de la Unión Europea (compuesta ahora por 27 países, entre ellos España). Se trata de la primera vez —desde los orígenes de la Unión Europea en el año 1957—, que un país se va. Aunque los británicos decidieron divorciarse en junio del 2016, han ido aplazando la salida. Aunque ya no forman parte de la UE (no puede participar en sus reuniones ni votar decisiones), se les concedió un «período de transición» para hacer los deberes y negociar un acuerdo comercial con la UE. Pero ese tiempo se agota el próximo 31 de diciembre ¡y todavía no hay ni siquiera un acuerdo comercial!

¿Por qué eligieron irse?

Aunque siempre ha existido cierto rechazo en el país a involucrarse totalmente en la UE (de hecho siempre conservaron su moneda, la libra esterlina), algunos políticos utilizaron el descontento social y el rechazo a la inmigración para culpar a la UE de todos los problemas, abonando el terreno para el brexit. La campaña a favor de la salida se apoyó en mentiras junto a argumentos identitarios y sentimentales (como recuerdo del imperio británico).

Si ya no están en la UE, ¿qué están negociando?

Un acuerdo comercial. Los británicos ya no tendrán que obedecer las leyes de la UE, pero si quieren mantener una buena relación para vender sus productos y servicios al resto de países europeos, tendrán que cumplir ciertas condiciones que no están dispuestos a aceptar, por ahora. Se niegan, por ejemplo, a permitir el acceso a sus aguas para poder pescar, pero quieren poder vender sus productos en el mercado único, reservado para los países de la UE.

¿Pueden volver?

Sí, pero tendrían que solicitar de nuevo su entrada y eso llevaría años. De hacerlo, no ingresarían en las mismas condiciones. Perderían privilegios que habían conseguido. Por si acaso, la UE ha dejado su puerta abierta. En el Parlamento Europeo (institución que representa a los ciudadanos de la UE) se les dijo adiós entre aplausos y alguna que otra lágrima. También se ha popularizado el himno del Liverpool (fútbol) You will never walk alone (Nunca caminarás solo), para decirles a los británicos que aunque se vayan de la UE, seguirán en Europa y los lazos no se romperán.

Un país dividido
Los que nunca quisieron irse

Hasta el 48,1 % de los británicos manifestaron su deseo de permanecer en la Unión Europea. ¡Eso es casi la mitad! Imagina lo dividido que está el país. A pesar de las manifestaciones y de las marchas reclamando una segunda votación, el Gobierno no lo ha permitido.

El separatismo en Escocia gana terreno porque no se querían ir

Escocia es uno de los cuatro países que integran el Reino Unido. A diferencia de Inglaterra y Gales, votó mayoritariamente —junto a Irlanda del Norte— por seguir en la Unión Europea. ¡Y eso que saben lo que es celebrar un referendo de independencia! En el año 2014 los escoceses fueron llamados a votar para decidir si seguían formando parte del Reino Unido. Optaron por seguir juntos. Pero muchos ciudadanos ahora se arrepienten porque solo dos años después, sus vecinos ingleses y galeses los empujaron fuera de la UE. Los escoceses se enfadaron mucho, impulsando de nuevo el movimiento independentista en el país.

En las últimas elecciones arrasaron con la promesa de convocar un nuevo referendo. No solo hay enfado detrás de este deseo, también una razón poderosa: si son independientes, pueden pedir el ingreso de nuevo en la UE. Ya lo dijo el político escocés Alyn Smith: «Queridos amigos, dejen una luz encendida para poder encontrar el camino de vuelta en casa».

Gibraltar, un territorio bajo control británico en España

¿Sabes ubicar Gibraltar? Este territorio vecino de la provincia de Cádiz (Andalucía) tiene el tamaño de una villa como Noia. Está bajo control británico, pero España reclama su soberanía (autoridad del Gobierno), en manos de la corona británica desde la firma del Tratado de Utrecht en el 1713 (cuando se firmaba la paz después de una guerra -en este caso la de Sucesión en España- el acuerdo entre países casi siempre incluía cesión de terreno) 

Hasta ahora, la UE se mantenía neutral, pero con el brexit, su postura cambió y condicionó cualquier acuerdo a encontrar una solución satisfactoria para España. Más allá de la historia, Gibraltar se ha convertido en un paraíso de contrabandistas (venden artículos de forma ilegal) y de ricos —y empresas— que se establecen allí para no pagar tantos impuestos como en España.

Las consecuencias: Caos y pérdidas económicas

Españoles afincados en el país, turistas británicos, estudiantes, empresas y pescadores gallegos sufrirán los daños del «divorcio»

¿Qué pasará el 1 de enero del 2021? Si nada lo remedia, y a falta de un acuerdo comercial, se podrían colapsar las fronteras con el Reino Unido porque el país deberá controlar a todas las personas y mercancías que vayan hacia la UE o vengan de ella.

El Gobierno británico cree que podrían formarse colas como la de la imagen de hasta 7.000 camiones en sus puertos porque muchos aún desconocen las nuevas normas. Unos atascos que podrían repetirse, como mínimo, hasta el mes de abril. Esto, claro, tiene consecuencias económicas: cierto desabastecimiento en el país (hay gente acumulando alimentos por si después hay escasez) y aumento de precios porque las empresas que vendan sus productos en el Reino Unido deberán pagar aranceles (un impuesto de entrada) que no existían cuando formaban parte de la UE. Los expertos creen que la economía británica podría llegar a perder hasta un 3 % de su riqueza en un año por culpa del brexit. A la UE también le costará dinero, hasta un 0,4 %. Para que te hagas una idea, en un buen año, un país occidental suele crecer un 3 %, así que perder ese porcentaje es muchísimo y tardará años en recuperarse.

¿Qué hay de los estudiantes Erasmus que se fueron a Londres o Edimburgo a estudiar? Podrán terminar sus cursos, pero si no se consigue un acuerdo antes de fin de año, los intercambios se acabarán. Otros afectados serán los españoles residentes en la isla. Ellos han tenido que solicitar un permiso de residencia para seguir viviendo allí, pero hay dudas sobre si el Reino Unido cumplirá con su acuerdo de garantizar sus pensiones cuando se jubilen. Le convendría hacerlo porque en países como España hay una colonia amplia de británicos que, sin tarjeta de residencia, deberán abandonar el país.

A partir de enero, a los británicos de les aplicarán las leyes de extranjería al no ser considerados ciudadanos de la UE. Eso podría reducir la llegada de turistas. ¡Son los que más nos visitan en España!

Quienes también están preocupados por el brexit son los pescadores gallegos. El Reino Unido tiene pensado prohibir el acceso a sus aguas a partir de enero y no hay un acuerdo para establecer límites a las capturas. Los británicos ya han desplegado barcos para vigilar sus aguas.

Pasaporte nuevo para cruzar la frontera

Quien quiera aterrizar en el Reino Unido deberá solicitar primero un visado o incluso un pasaporte. Ya no servirá identificarnos como ciudadanos de la UE. ¡Ellos ya no están! Además, para trabajar allí habrá que presentar una especie de currículo. Si sabes inglés, ganas dinero y acudes con una oferta de trabajo tendrás más puntos. Este sistema de selección fue diseñado para rechazar a los inmigrantes menos preparados que acuden al Reino Unido en busca de empleo.

Tensiones en Irlanda del Norte

En Irlanda del Norte (pertenece al Reino Unido) conviven en paz relativa unionistas (de religión protestante) y republicanos norirlandeses (católicos que defienden ser parte de la República irlandesa). Los enfrentamientos violentos entre ambos grupos (con el Estado británico y el Ejército Republicano Irlandés -IRA- armados) acabaron con el Acuerdo de Viernes Santo (1998), pero el brexit ha vuelto a tensionar las relaciones y avivar la cuestión identitaria. La salida de la UE obligaría a establecer controles de mercancías y personas en la frontera con Irlanda, pero sin establecer una frontera física, algo que infringiría el acuerdo de paz. Casi un imposible. Por eso la UE acordó que si no había otra solución, Irlanda del Norte seguiría cumpliendo sus reglas aduaneras.

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ENTENDER

El proyecto de la UE sin el Reino Unido, en peligro

La Unión Europea (CEE en sus orígenes) se creó para llevar paz a Europa tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) a través del comercio. El proyecto se fue ampliando a más países para desarrollar sus economías y democracia. ¿Funcionó? Sí. En los últimos 70 años no ha habido guerras en la UE.

La UE permitió levantar las barreras que había para la circulación de personas, bienes y servicios, creando el mercado único, impulsado por el Reino Unido. A pesar de sus zancadillas, muchos se preguntan si tiene sentido el proyecto de la UE sin ellos.

Y es que la UE no es la panacea. Hay problemas para llegar a acuerdos y desequilibrios entre países, también entre los que comparten moneda: el euro. El redondeo al hacer el cambio de la peseta española al euro hizo que perdiésemos poder de compra.

Para el recuerdo, queda el impulso británico por el liberalismo, la huella que ha dejado su cultura y el contrapeso político que hizo a Francia y Alemania.

 

PROFUNDIZAR 

Una ruptura forjada en mentiras y viejas proclamas como la de M.Thatcher: «I want my money back!»

Fue el ex primer ministro británico David Cameron (conservador) quien propuso la celebración del referendo para acabar con la división en su partido y frenar a los euroescépticos (contrarios a la UE). Creyó que ganaría el sí. Un mal cálculo que acabó con su dimisión y el Reino Unido fuera de la UE. El caso británico es un ejemplo de cómo la política doméstica y la irresponsabilidad de los líderes pueden marcar la historia.

Hubo otro factor importante: la campaña de mentiras de euroescépticos como Nigel Farage, quien aprovechó su puesto de eurodiputado en el Parlamento Europeo (institución que representa a todos los ciudadanos de la UE) para ganar votos. Dijo que la sanidad británica podría ingresar 430 millones de euros semanales si dejaban de contribuir a la hucha de la UE. Rectificó el «error» después de la votación. Muchos ciudadanos pidieron cambiar el voto o celebrar un nuevo referendo al sentirse engañados.

El Reino Unido nunca se sintió cómodo dentro de la UE. Dos años después de ingresar celebraron un referendo. La ex primera ministra Margaret Thatcher (llamada la Dama de Hierro) abogó por la permanencia. Cinco años después pronunciaba su célebre frase «I want my money back!» (¡Quiero que me devuelvan mi dinero!), para quejarse de las contribuciones económicas del país a al presupuesto europeo.

¿Tenían razón para quejarse? El Reino Unido aportaba más dinero del que recibía, pero se benefició. Sus empresas ganaron mucho dinero vendiendo a la UE y el país consiguió un «cheque británico», para recuperar parte de su aportación.

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