SUSANA PÉREZ CASTELO 
A estas alturas casi nadie discute que el calentamiento global que está experimentado la Tierra tiene una causa principal: las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del uso de combustibles fósiles. Según los informes científicos, la temperatura media actual del planeta es ya 1,1 grados más alta que en la época anterior a la revolución industrial, y se prevé que continúe subiendo de forma rápida si no se toman medidas. Uno de los puntos claves abordados en la cumbre del clima de Glasgow es que ese aumento de temperatura no supere los 1,5 grados, establecido por los científicos como el límite para evitar que los efectos catastróficos se disparen.

El calentamiento del planeta implica no solo que las temperaturas sean más cálidas, sino también la alteración de los complejos sistemas naturales. La ciencia ha podido establecer una relación entre el incremento global de la temperatura y los fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, fuertes huracanes o intensas precipitaciones que causan graves inundaciones, como las ocurridas el pasado mes de julio en el oeste de Europa. Las sequías intensas, la escasez de agua, grandes incendios o la pérdida de biodiversidad son algunas de las consecuencias que ya se están registrando. La elevación del nivel del mar es otro de los efectos más documentados del calentamiento global. Está originado tanto por el aumento del volumen del agua, al dilatarse por el calor, como por el deshielo de glaciares y grandes áreas, como la del Ártico y la Antártida. Hay estudios que indican que para el año 2050, al ritmo actual y si no se toman medidas de contención, el mar inundará zonas costeras en las que ahora viven unos 300 millones de personas, gran parte en Asia, pero también en otros lugares del mundo.

En los océanos, el incremento de la temperatura del agua tiene también un efecto importante en el considerado como el ecosistema marino que aloja la mayor biodiversidad del planeta, el de los arrecifes de coral. El calentamiento del agua produce el llamado blanqueamiento de los corales, que se origina cuando pierden las algas que los recubren y que, además de darles color, les proporcionan nutrientes. Uno de los casos más destacados es el de la Gran Barrera de Coral de Australia, que, con una extensión de más de 2.000 kilómetros, ha sufrido pérdidas de más de la mitad de sus corales en los últimos 30 años.

Parar el calentamiento global
El objetivo de detener el calentamiento global en el límite de 1,5 grados, y frenar así estos procesos naturales, precisa un compromiso también global de implantar medidas drásticas que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

 


Susana Pérez Castelo es divulgadora científica.

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