Instituto do Milladoiro (Ames)
Alumnos:
  • 1.º y 2.º ESO

Mercadillo de Padrón. Foto: Merce Ares (La Voz de Galicia)

El pueblo gitano es la minoría más numerosa y discriminada de este país. Josemi Carmona, uno de los guitarristas de Ketama, y a Israel Fernández, el cantaor flamenco de moda nominado a los Grammy latinos, estuvieron en Santiago recientemente y confirmaban que la falta de medios económicos ha sido determinante para esa discriminación. Todavía hay mucho por hacer para desterrar esa idea de que los gitanos llevan una mala vida o son delincuentes por el apellido. Tanto Carmona como Fernández reconocen que persisten los estereotipos y animan a los jóvenes a luchar contra ellos forjando un futuro que comienza en la escuela. Dar a conocer la cultura gitana y salir del anonimato es la responsabilidad de las nuevas generaciones.

La vida gitana es eminentemente familiar dentro del respeto a los valores y costumbres presidida por la alegría de vivir que les caracteriza. Las familias viven del comercio y en particular de los mercadillos. Los más jóvenes ayudan a sus familiares, aunque tengan que madrugar mucho, y se dan cuenta de lo poco valorado que está ese trabajo. . Hay algunos secretos de la vida del mercadillo que servirán para para desterrar el mito que los considera comercios marginales que venden mercancía de baja calidad o procedente de China.

LOS AUTORES

1.º ESO A

  • Naiara Dual Fernández
  • Enrique Fernández Motos
  • David Jiménez Fernández
  • Álvaro López González

1.º ESO B

  • Rafael Jiménez Rosillo
  • Elías Martínez Kersch
  • Martín Moure Ínsua
  • Daiwanfer de la Paz Ramírez

1.º DE ESO C

  • Triana Jiménez Fernández
  • Aarón Muñiz Elias
  • Adrián Núñez Barreiro
  • Irene Pérez Iglesias
  • Abraham Yaen Rojas Farias
  • Jennaly Sánchez de León

1.º DE ESO D

  • Raysmeri Esmaylin Alamanzar
  • Alessandro Puig Sosa

2.º DE ESO D

  • Adina Selina Hriscu
  • Viktoria Kevin Sousa Cruz
  • Bryan Martínez Jiménez

 

El género que venden es nacional. Llega a los puestos a través de tres vías:

  1. Básicos de fábrica. Los comerciantes más humildes trabajan con una o varias fábricas de tejido, que tejen prendas para firmas muy conocidas. Compran «básicos» tales como camisetas, polos, calcetines, ropa interior, lencería o pantalones originales sin etiquetado ni distintivos de la firma. Este género se pone a la venta directamente o se envía a bordar para aportarle un valor añadido.
  2. Catálogos de muestras. Hay quien trabaja con empresas textiles nacionales que ofrecen catálogos con muestras de patronajes, diversos tipos de telas y calidades a partir de los cuales se configuran los modelos que serán confeccionados por fábrica en la cantidad pactada.
  3. Diseño personalizado. También se diseñan bocetos conforme a los gustos de la clientela y las tendencias. Estos bocetos los comparten los comerciantes con la empresa de patronajes, que crea muestras que se evalúa y aceptan, o se modifican antes de producirlas. Estas empresas suelen ser nacionales y en ocasiones portuguesas, pero nunca chinas. Es común que para la confección de una de prenda participen varias empresas, eso depende del diseño y del tipo de trabajo que ejecute sobre la prenda cada una de ellas. Estas colecciones se venden en los mercadillos y en las propias tiendas físicas que los comerciantes tienen en diversas poblaciones. La originalidad de este género y su alta calidad garantizan una estupenda acogida y la fidelidad de los clientes. Prueba de esta calidad son las famosas réplicas de originales que se rechazan por ser ilegales y por restar valor y credibilidad al producto.

Las primeras semanas en que se pone a la venta la colección el precio es fijo y debe mantenerse hasta que se haya vendido una parte importante. A continuación se puede ir rebajándolo hasta que finalmente se liquidan las últimas unidades en una parte marginal del puesto (a precios increíbles, por debajo de su coste). Una parte de las ganancias se destinan a la próxima colección, que será diseñada teniendo en cuenta los comentarios de los clientes y las nuevas tendencias en moda.

En cada puesto del mercadillo el género se ordena escrupulosamente, situándolo de forma llamativa y organizada para que resulte atractivo al público. Esto está en los genes de comerciantes que tienen los gitanos. El vendedor debe estar aseado, ser elegante y mostrar buenos modales tratando de usted al cliente, dándole la bienvenida facilitando el acceso a las prendas, resolviendo sus dudas y garantizando la posibilidad de efectuar cambios o devoluciones, si se da el caso. Muchos acaban siendo amigos.

Casi todos los comerciantes se conocen entre sí desde hace años, se respetan y ayudan mutuamente: se sienten miembros de una gran familia. El tiempo suele pasar rápido, excepto los días de lluvia, que es muy desagradable o cuando hay poca gente, cuando los vendedores se aburren.

No todos los mercadillos son iguales, cada uno tiene sus peculiaridades. No depende únicamente de los vendedores ni del género que comercialicen, sino de la población en que se encuentre, de la época del año, del día de la semana, además del tiempo meteorológico y del ánimo de los compradores. Normalmente los que valen más la pena son los de fin de semana o los de principio de mes porque va más gente y son más animados. Las zonas más pobladas atraen muchos clientes mientras que los de zonas rurales son menos visitados.

El mercadillo más conocido es el de Padrón por la gran cantidad y variedad de puestos y de público. Es de los más concurridos por celebrarse en domingo. Los mejores están en la costa, como Cee, Ribeira, Betanzos, Aguiño, Pobra do Caramiñal, Muros, Villagarcía e incluso Oporto, que a pesar de estar en Portugal es extraordinario por la diversidad de nacionalidades. Los comerciantes se sienten muy apreciados por los turistas que se emocionan y acaban comprando compulsivamente muchos de sus regalos en los puestos. Para los vendedores es una alegría cuando van en verano a estos lugares porque al terminar pasan la tarde haciendo turismo o en la playa.

Si uno se da una vuelta por el mercadillo más cercano y presta atención a los detalles, se sorprenderá por la variedad y originalidad. Hay que fijarse en la calidad de las prendas, salta a la vista, en los precios, que son muy accesibles y ajustados, en los vendedores, que son educados y no estafadores, y en las personas que compran. Se verá a muchos clientes satisfechos que no cambiarían la originalidad de sus prendas por las producidas en serie por las multinacionales de los centros comerciales.

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