S. PÉREZ
Gracias a personas como Marta Ríos (Lugo, 1987) puedes iniciar una conversación con tu asistente de voz, como Siri o Alexa, y que te comprenda. De estudiar Traducción e Interpretación a rodearse de inteligencia artificial: «La gente piensa que vas a trabajar en tu casa solo con los diccionarios. Y no, no es así. Tienes muchas posibilidades».

—¿Cómo te decidiste?

—La elección no tuvo nada de glamur. Cuando me informé sobre las carreras fue: «¡Uy, si existe Traducción e Interpretación!». Era maravilloso, no tenía que escoger idiomas, que era el problema que tenía con las filologías. También vi las asignaturas que se impartían, y una estaba relacionada con la subtitulación y el doblaje. Ahí empezó mi fantasía. «¿Y si termino siendo la persona que subtitula las pelis que luego voy a ver al cine?», pensaba.

—Hasta llegar a ser lingüista computacional… ¿En qué has trabajado?

—He pasado por todo. Durante tres años fui lectora de español en un colegio del Reino Unido, luego volví y estuve de profesora de inglés en Lugo. Enlacé temas de control de calidad de videojuegos y terminé dando el salto a editora. Editaba libros de todo tipo, diccionarios… Como el del turrón [ríe], jamás pensé hacer algo parecido. Estaba contenta, pero se me presentó la oportunidad de ser subtituladora. Y finalmente apareció la inteligencia artificial en mi camino. Empecé a trabajar en Samsung con un asistente virtual, con la suerte de que se dieron cuenta de que tenían muchos traductores y pocos lingüistas computacionales. Y ahí empezó mi aventura.

—¿Cuál era tu labor?

—Me formaron en ciertas tareas y empecé a entrenar el sistema. Lo que buscara era que, por ejemplo, si le decías al asistente de Samsung: «Créame un evento para mañana a las cinco de la tarde», pues que hiciese justamente eso y que no dijese: «Vale, pues tienes un temporizador para dentro de cinco minutos». Con la pandemia el proyecto cerró y ahora me he pasado a la otra parte, que es el control de calidad, del que no puedo mencionar nada por problemas de confidencialidad. Compruebo que todo lo que se entrena esté bien: que no haya faltas de ortografía, que transcriba todo bien, que lo que lea y lo haga correctamente. Que todo suene lo más natural posible.

—¿Cuáles son las tareas que desempeñas en tu día a día?

—Lo mismo puede ser muy monótono como muy cambiante. Dentro del control de calidad tengo que probar a la semana 350 casos de prueba, dos veces y siempre en dos servidores distintos. Luego tengo tareas de localización y otras dependen de nuevas funcionalidades. Todo esto en todos los dispositivos, no solo en el móvil, y cada uno es un mundo. También compruebo de qué se puede estar quejando la gente.

—¿Alguna anécdota?

—Recuerdo que cuando estaba en Samsung, al principio el asistente solo enviaba mensajes o llamaba a Juan. Daba igual a quien quisieras llamar, solo reconocía a Juan.

—¿Qué otras salidas han escogido compañeros de carrera?

—Hay un poquito de todo. Traductoras, subtituladoras, product manager… Otros están en control de calidad y localización de videojuegos.

—Un campo lleno de posibilidades.

—Sí, tiene muchas aplicaciones. Es una carrera de letras en la que al final estás utilizando la tecnología todos los días. No es buscar en el diccionario una palabra que no conoces, no. Ahora hay softwares que automatizan ciertas fases de traducción.

—¿Qué es lo mejor de tu trabajo?

—El mundo de los asistentes me gusta. Ver cómo aprenden, cómo poquito a poco se consigue que el sistema mejore… Con el control de calidad no lo desarrollas, pero eres el responsable de que lo que le llega al usuario es decente.

—¿Un consejo?

—Sé curioso. Pregunta.

PERFIL QUE SE BUSCA PARA UN PUESTO ASÍ

Ser traductora y dedicarse a la lingüística computacional mezcla en el mismo perfil lo que tradicionalmente se considera de letras y ciencias. Esta es la descripción de conocimientos, habilidades e intereses que debe tener en cuenta un estudiante que se sienta atraído por el trabajo:

Conocimientos previos

Buen dominio de la lengua materna.

Conocimiento de una segunda lengua (recomendado).

Habilidades y aptitudes

Conocimientos idiomáticos.

Buen dominio oral y escrito de la lengua materna y lenguas extranjeras.

Gran capacidad de análisis.

Capacidad de síntesis y redacción.

Buena memoria a corto y largo plazo.

Buena capacidad de concentración y organización.

Aptitudes para hablar en público.

Capacidad de trabajar bajo presión.

Buena capacidad de comunicación e improvisación.

Curiosidad para documentarse, saber usar las herramientas y técnicas necesarias y aprender vocabulario y conocer culturas.

Buena capacidad analítica.

Dominio y control de las normas lingüísticas en cada registro específico.

Intereses

Pasión por la lectura.

Por el conocimiento y dominio de idiomas.

Por nuevas culturas.

 

Esta información ha sido realizada por el equipo de expertos de viaedu.es

 

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